Más de 3.000 familias quedarán sin sustento económico tras el cierre de una histórica compañía en Estados Unidos, que durante décadas fue el camino de los empleados para residir y mantenerse en el país de Norte América viviendo el llamado “sueño americano”.
Se trata de la empresa de carne vacuna Tyson Foods, con sede en la ciudad de Lexington, en el estado de Nebraska. Desde el próximo 20 de enero, los 3.200 trabajadores que operan allí perderán sus empleos.

La ciudad cuenta con 11.000 habitantes, por lo que esta noticia tomó con sorpresa a los residentes, pues los afectados entrarán en un escenario de incertidumbre sobre el futuro económico tanto de sus hogares como de la población en conjunto.

“De repente nos dicen que no hay más trabajo. El mundo se te viene encima”, dijo Alejandra Gutiérrez, empleada de la planta y madre de dos hijas, de acuerdo con la prensa local. Tras la noticia, las personas afectadas se reunieron en la parroquia St. Ann’s para discutir sus opciones.
Días antes de Acción de Gracias, el 27 de noviembre, la empresa compartió la noticia a sus trabajadores.

Ante la situación, un estudio de la Universidad de Nebraska en Lincoln, determinó que este cierre de la planta de carne podría generar pérdidas laborales de hasta 7.000 puestos, incluyendo los trabajos indirectos en la ciudad y en condados cercanos.

Algunos expertos economistas han detallado que una pérdida de 3.000 puestos de trabajo en una pequeña ciudad representa un golpe económico severo para la región y se podría considerar uno de los cierres más fuertes en los últimos años.
Por su parte, la compañía Tyson Foods explicó que la decisión responde a una necesidad de “redimensionar” el negocio de la carne de vaca en el país. Actualmente, Estados Unidos enfrenta escasez de ganado y se prevé una pérdida de al menos 600 millones de dólares en ese sector para el próximo año fiscal.

Luego de que Tyson adquirió la planta de carne, miles de trabajadores de otros estados y otros países llegaron allí a trabajar y así se expandió la población en Lexington.
Miles de inmigrantes, durante 20 años, lograron acceder a una casa y a regular su estatus con el empleo que consiguieron en la compañía, pese a que muchos de ellos no tenían el dominio del inglés ni habían completado estudios básicos.
Ahora, la duda sobre lo que pasará con el futuro atormenta a los residentes. Algunas agencias del estado instalaron centros de asistencia sobre seguros de desempleo, reconversión laboral y prevención de estafas para que los futuros desempleados puedan organizar sus finanzas y los próximos pasos a seguir.
Sin embargo, cientos de afectados han detallado a la prensa que buscar un nuevo trabajo supone un reto mayor, pues solo saben trabajar en el sector ganadero.
