SEMANA es testigo de la tensión y expectativa en Nueva York, la ciudad que se estremece con la declaración de Donald Trump. El periodista Philip Crowther cuenta los detalles de cómo se vive con angustia en la ciudad la diligencia judicial del expresidente.
El magnate viajó este lunes 3 de abril rumbo a la ciudad Nueva York. Su presencia en el centro de Manhattan ha impulsado a que decenas de partidarios se hayan congregado en las cercanías del tribunal.
Por ahora, las autoridades han afirmado que no hay “amenazas creíbles” en el marco de la lectura de cargos.
Trump está señalado de sobornar con 130.000 dólares a la estrella porno Stormy Daniels en la recta final de la campaña electoral de 2016 para que callara una supuesta relación extramarital ocurrida diez años antes y que él siempre ha negado.

Su entonces abogado Michael Cohen fue el encargado de hacer el pago y el magnate le reembolsó la suma fraccionada, presuntamente haciéndola pasar como minutas profesionales.
Esto sucedió en plena campaña electoral para conseguir la nominación del Partido Republicano para las elecciones de 2024. El magnate de 76 años denuncia que es víctima de una “caza de brujas”.

El caso de Trump, que ya fue objeto de dos intentos de destitución por el Congreso estadounidense como presidente (2017-2021), se juega también en los medios de comunicación. Decenas de periodistas de todo el mundo pasaron la fría noche en vela para asegurarse un lugar en la sala donde se le darán a conocer formalmente a Trump los cargos que le imputa la fiscalía de Manhattan.
A diferencia de otros estados, donde las cámaras de televisión están permitidas en las salas de audiencia, el juez Merchán no hizo una excepción en esta ocasión. Sólo permitirá a los fotógrafos plasmar este momento histórico durante unos minutos antes de que se inicie la audiencia.
Frente al tribunal, la policía neoyorquina, en máxima alerta, instaló vallas metálicas para separar a las decenas de seguidores del magnate, arengados por la congresista de la extrema derecha Marjorie Taylor Greene, y a un puñado de detractores en una metáfora de la división política del país.
“Trump o muerte” o “Haz Estados Unidos Grande de Nuevo” (su lema, MAGA, en inglés), rezaban y sostenían pancartas, banderas, gorras y camisetas de algunos. “Trump miente todo el tiempo” o “Enciérrenlo”, proclamaban los opositores.
Paulina Farr llegó desde la cercana Long Island, un feudo republicano donde el expresidente pidió que se traslade el caso para tener un juicio “justo”, para “mostrar apoyo a nuestro presidente Trump”.

Siga acá la transmisión en vivo de SEMANA desde Nueva York:


¿Qué pasará después?
Tacopina tiene la intención de presentar “inmediatamente” varios recursos para intentar que se invalide la acusación contra su cliente. Podría alegar que la investigación fue incriminatoria o un defecto de forma para ralentizar el procedimiento.
Si no tiene éxito, el curso normal de la justicia prevé tres posibilidades:
- Se pueden retirar los cargos. Esta hipótesis relativamente frecuente es bastante improbable en el caso de Donald Trump, dadas sus repercusiones, aunque algunos observadores creen que el caso no es muy sólido jurídicamente.
- El acusado puede llegar a un acuerdo con los fiscales y aceptar declararse culpable para evitar un juicio y obtener una sentencia más leve. Esta opción parece imposible, puesto que Donald Trump insiste en que no ha cometido un delito.
- La justicia decide ir a juicio, pero primero debe respetar varios procedimientos, con varias audiencias previas. Una vez más, los abogados de Donald Trump utilizarán todos los instrumentos a su alcance para retrasarlo.
*Con información de AFP.
