A través de un escueto comunicado, la guerrilla del ELN publicó una serie de excusas para justificar el secuestro de cinco policías que se movilizaban en un bus por Tibú, Norte de Santander, cuando regresaban a servicio después de estar de permiso por la temporada decembrina.
Ese grupo armado ilegal confirmó a través de ese documento que los integrantes de la Policía fueron secuestrados porque se convirtieron en una “apoyo y protección a la banda narco paramilitar del Frente 33 de las exFarc”.
𝐄𝐗𝐈𝐆𝐈𝐌𝐎𝐒 𝐒𝐔 𝐋𝐈𝐁𝐄𝐑𝐀𝐂𝐈Ó𝐍
— Pedro Arnulfo Sanchez S. Orgullosamente Colombiano (@PedroSanchezCol) January 7, 2026
Repudio de manera categórica y contundente el crimen atroz ocurrido del secuestro en el sector La Llana, Norte de Santander, en donde cinco de nuestros patrulleros de la @PoliciaColombia fueron secuestrados mientras regresaban a casa… pic.twitter.com/XF15lJBROy
Sin ningún tipo de prueba o evidencia contundente, el Ejército de Liberación Nacional solo explicó que por esa situación fue que el pasado 6 de enero, a las 4:40 a.m., los cinco patrulleros fueron “capturados” por unidades del ELN sobre la vía que conduce de Cúcuta a Tibú.
Sin embargo, ese hecho no se dio en ningún retén legal y la detención de los policías es otro vil secuestro perpetrado por ese grupo criminal, que ha ejecutado atentados, desplazamientos, narcotráfico y otras actividades ilícitas.
La guerrilla confirmó que los uniformados secuestrados son: Daniel de Jesús Granada Quiroz, Ramón Alberto Coronel Medina, Edwin Fabián Manosalva Contreras, José Ricardo Camilo Romero y Carlos Eduardo Barrera.
El ELN vs el Frente 33
Aunque el ELN salió a decir que por “orden presidencial” la Policía estaba protegiendo al Frente 33 de las disidencias de las Farc, lo cierto es que esos dos grupos armados han venido protagonizando una guerra a sangre y fuego por el control del territorio y las rentas criminales de la región del Catatumbo.
De hecho, en plena celebración de fin de año, los disidentes y los elenos protagonizaron cruentos enfrentamientos con drones cargados de explosivos que provocaron el desplazamiento de cientos de personas en el noreste colombiano.
Las autoridades en el poblado de Filo Gringo, en el municipio de El Tarra (Norte de Santander), alertaron que esos combates entre criminales ocasionaron una grave afectación humanitaria que impactó a directamente a la población civil.
Ese hecho dejó familias desplazadas, personas confinadas, daños en la iglesia, viviendas y comercios que esperaban la llegada del año nuevo, en medio de una guerra que desde hace meses se ha venido desatando entre delincuentes por el poder de una región estratégica para negocios criminales como el narcotráfico.
El Ejército y la Policía han venido adelantando operaciones en la zona para analizar la posibilidad de una operación de rescate de los cinco uniformados, sin embargo, la iglesia y misiones humanitarias gestionan para lograr la liberación de los uniformados que completan tres días secuestrados.











