SEMANA: ¿Por qué estamos hablando de un fenómeno del superniño?
Max Henríquez: La predicción apunta a un fenómeno de El Niño de gran intensidad, incluso superior al más fuerte registrado en los últimos 60 años, ocurrido entre 1982 y 1983. En ese episodio, las anomalías de temperatura del océano estuvieron 2,5 grados por encima de lo normal. Este año se espera que se supere ese valor y, si llega a pasar de los 3 grados, se convierte en un meganiño. Los océanos se calientan por efectos del cambio climático y esto puede generar mayores anomalías que antes.


SEMANA: ¿Qué implica el ‘supermeganiño’ en términos de tiempo e intensidad?
M.H.: Lo que se prevé es que el fenómeno de El Niño comience débil. Luego, entre julio y agosto, las anomalías superarán un grado por encima de lo normal y en septiembre se convertiría en un fenómeno de El Niño fuerte, con anomalías de temperatura mayores a 2 grados. Se espera que en noviembre estas superen los 2,5 grados y no se sabe hasta dónde llegarán. Lo claro es que superarán ese rango, que es la máxima anomalía que hemos tenido con este tipo de fenómenos, lo que ocurriría entre noviembre de 2026 y febrero de 2027. Las consecuencias son graves porque hay sequías.

SEMANA: Cuando se habla de sequía, surge una preocupación sobre la capacidad de producir alimentos y la generación de energía. ¿Qué puede implicar esto?
M.H.: No puedo decirles a los agricultores, ni a los generadores de energía, ni a las empresas de acueducto qué hacer porque todos se verán afectados, pero la sequía es generalizada porque ese es el peor fenómeno natural que puede afectar a cualquier región del mundo como consecuencia del fenómeno de El Niño. En la mayoría de los casos, daña los cultivos. La sequía es un déficit de lluvias acumulado durante tres meses seguidos y la ola de calor sucede cuando las temperaturas superan determinados valores durante tres días seguidos. Habrá sequía en toda la costa norte colombiana, pero hay sitios más delicados desde el punto de vista ambiental, como la selva del Amazonas, donde se generan los vientos que producen las lluvias en otras partes del país, como la sabana de Bogotá.

SEMANA: Hace dos años, Bogotá tuvo racionamiento de agua, ¿eso quiere decir que hay posibilidad de que se repita?
M.H.: Hay un alto riesgo de que haya racionamiento en Bogotá porque la sequía no solo afecta a la capital, sino también a Villavicencio y a Leticia. Las nubes que arrastran la humedad desde la selva del Amazonas llegan por los llanos hasta la cordillera Oriental, donde se producen lluvias para Chingaza, El Guavio o los embalses de Tominé y El Sisga. Al disminuir allí las lluvias, es probable que tengamos dificultades para el suministro de agua en la capital, teniendo en cuenta que la oferta no ha aumentado en los últimos años, pero sí la demanda. Si no hay suficiente agua guardada en los embalses, tendríamos problemas, porque este fenómeno de El Niño durará, por lo menos, seis meses.

SEMANA: El racionamiento hace pensar en la energía. ¿Hay riesgo de un apagón?
M.H.: Después del racionamiento de 1991 y 1992, había pensado que no habría racionamiento en el sector hidroenergético porque este se prepara con tiempo. Sin embargo, hay otros factores que van más allá de la falta de lluvia, como la producción y la transmisión de la energía, así que sí es posible que haya racionamiento de agua. Posiblemente, y ojalá me equivoque, también de energía eléctrica.
SEMANA: El Ideam menciona que este fenómeno afectará el Pacífico, la región Andina y el Caribe, además de Bogotá. ¿Qué medidas deberían tomar las personas que viven en esos territorios?
M.H.: Me preocupan dos sitios. Uno es la selva del Amazonas, en Leticia, donde la sequía causará estragos enormes. También puede haber una afectación en todos los departamentos del noroccidente del país (Antioquia, Chocó, Córdoba, Magdalena Medio, Sucre y parte de la zona cafetera y del norte del Valle). ¿Qué hacer ante esto? En lo hidroeléctrico, guardar el agua para los meses más difíciles. Las anomalías de las temperaturas apenas están en 0,7 grados, pero pueden llegar hasta 3. No quiero ser apocalíptico, pero sí hay que decir las cosas con su nombre para que las autoridades estén atentas a la sequía y a las olas de calor que se vienen con este meganiño.

SEMANA: ¿Qué sugerencias le da al próximo gobierno para gestionar esta situación?
M.H.: Los candidatos son conscientes de los impactos de un fenómeno de meganiño. Es necesario tener planes listos porque, sin importar quién gane, debe implementar una estrategia cuando asuma. En septiembre, las anomalías de las temperaturas del Pacífico van a superar los 2 grados centígrados. Esto no es un chiste, es una situación climática delicada que puede generar impactos severos en todos los aspectos de la vida nacional.
