El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) informó a la ciudadanía y a las entidades correspondientes que, de acuerdo con el seguimiento a las condiciones oceánicas y atmosféricas del Pacífico Ecuatorial, así como a los análisis de centros internacionales de monitoreo climático, las condiciones tipo El Niño ya se encuentran presentes tanto en el océano como en la atmósfera.

Las predicciones climáticas indican probabilidades superiores al 95% de que dichas condiciones se mantendrán y fortalecerán en el transcurso del segundo semestre de 2026, extendiéndose inclusive hasta el primer trimestre de 2027.
Una de las preguntas más frecuentes que se hace sobre este fenómeno en particular es sobre la opción de que se dé un evento “muy fuerte o severo”. El Ideam confirmó en su comunicado que, esta probabilidad es del 63%. Esto significa que puede “superar el umbral de 2.0°C de anomalía de temperatura superficial del mar, lo que lo ubicaría, potencialmente, entre los eventos (de tipo) El Niño de mayor magnitud observados desde 1950″.

Esta evolución responde al calentamiento persistente de la temperatura superficial del mar en el océano Pacífico ecuatorial central y oriental, acompañado por cambios atmosféricos consistentes con la fase cálida del ciclo.
Durante el último trimestre, los principales centros internacionales de monitoreo climático, entre los que destacan la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Ideam, han evidenciado una evolución consistente hacia el fortalecimiento de las condiciones cálidas en el océano Pacífico ecuatorial.
Los análisis emitidos entre marzo y junio de 2026 muestran un incremento progresivo de las anomalías positivas de temperatura superficial del mar, acompañado de un aumento del contenido de calor subsuperficial y una respuesta atmosférica cada vez más favorable para el establecimiento del fenómeno El Niño.
Los análisis técnicos realizados por el Ideam indican que, de mantenerse la evolución prevista por los modelos climáticos internacionales, podrían presentarse incrementos de la temperatura del aire por encima de los valores climatológicos normales en diferentes regiones del país (Pacífica, Andina y Caribe, principalmente).
Estas condiciones favorecen una mayor evapotranspiración (es la cantidad de agua total que se transfiere desde el suelo y la vegetación hacia la atmósfera), incrementan la demanda hídrica de los ecosistemas y sectores productivos, y pueden contribuir al desarrollo de episodios de estrés hídrico, especialmente en zonas con alta vulnerabilidad o con antecedentes de déficit de precipitación.
Asimismo, la disminución de las lluvias y el aumento de las temperaturas podrían generar una reducción progresiva en los caudales de ríos y quebradas, menores niveles en embalses y reservorios, afectaciones en la disponibilidad del recurso hídrico para consumo humano, actividades agropecuarias, generación hidroeléctrica y sostenimiento de ecosistemas estratégicos.

Estas condiciones también pueden incrementar la probabilidad de ocurrencia de incendios de cobertura vegetal, deterioro de la calidad del aire en algunas regiones y afectaciones sobre la productividad agrícola y pecuaria.
“Ante la confirmación de la presencia del niño, el Ideam mantendrá el monitoreo continuo de los indicadores oceánicos y atmosféricos y emitirá alertas oportunas. Instamos a las autoridades, a las comunidades a activar sus planes de contingencia y a fortalecer las medidas de gestión del agua para reducir riesgos y proteger vidas. Les invitamos a consultar los canales oficiales para el seguimiento de este fenómeno y de otros fenómenos de variabilidad climática y sus impactos hidrológicos”, señaló Ghisliane Echeverry, directora de la entidad.
