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“Este país nunca se ha dejado doblegar por el odio”: Duque cuando se le preguntó por el posible triunfo de Petro

Al presidente Iván Duque le queda un año en el Gobierno. En entrevista con SEMANA, recuerda sus momentos más difíciles y revela sus prioridades antes de terminar el mandato. Habla de las elecciones de 2022, hace varios guiños y lanza pullas políticas.


VICKY DÁVILA: Presidente, déjeme empezar por su seguridad. Después de conocerse varios planes para asesinarlo, ¿qué piensa?

IVÁN DUQUE: Vicky, tengo plena confianza en el equipo de seguridad, pero también tengo fe en Dios, en la Virgen de Chiquinquirá, y todos los días les pido que me cuiden. No soy el único presidente de Colombia que ha tenido ese tipo de amenazas. Obviamente, recuerdo cuando estaba viviendo en mi residencia personal que el equipo de seguridad identificó que los Comba querían comprar el apartamento de abajo para hacer una explosión. Eso nos llevó a vivir aquí en la Casa de Nariño. También, en enero de 2019, encontraron a tres hombres con fusiles de largo alcance justo en el lugar donde yo iba a estar al día siguiente. Después, el exfiscal Néstor Humberto Martínez nos advirtió de dos francotiradores en el Cauca. El año pasado tuvimos información de dos francotiradores que venían del exterior, que posiblemente iban a tratar de atentar, y lo que ocurrió recientemente llegando a Cúcuta. Tenemos siempre que ir adelante en la inteligencia, y, para mí, lo importante es tener fe en Dios y seguir cumpliendo mi deber.

V.D.: En Cúcuta uno de los disparos estuvo a 4 centímetros del rotor. Eso hubiera podido haber terminado en una tragedia. ¿Lo ha pensado?

I.D.: Pues lo pensé ese día, sobre todo cuando aterrizamos y se activó el protocolo de seguridad. Cuando después tuve la oportunidad de ver los impactos de bala, me di cuenta de que el riesgo fue muy alto. Los impactos iban al lado donde me siento, y creo que ellos estaban tratando de introducir las balas en la cabina central, donde hubiéramos, de pronto, visto morir a varias personas. Obviamente, si se golpea el rotor trasero, pues lo más seguro es que el helicóptero se hubiera ido al piso.

V.D.: Cuando descendió del helicóptero, pensó ¿qué tal que hubiera pasado?

I.D.: No inmediatamente, pero al rato sí. Se activó el protocolo. En los momentos difíciles soy muy tranquilo.

V.D.: A mí me dicen que a usted no le gusta mucho hablar de la muerte.

I.D.: Odio hablar de la muerte, porque no me gusta invocarla. La muerte que esté lejos.

V.D.: ¿Qué pasó cuando habló con su esposa? No quiero imaginar ese cruce de sentimientos...

I.D.: Inmediatamente llamé a María Juliana y le dije: mira, quiero que sepas, pasó esto; obviamente, ella estaba con los niños.

V.D.: ¿Qué les dijo?

I.D.: No, ella les comentó lo que había ocurrido, pero que el papá estaba bien y que la vida sigue. Ella ha sido un gran apoyo y, además, también siempre vive muy alerta de ciertas cosas, sobre todo con la protección mía. Me hace advertencias, que siempre son muy oportunas, y eso se lo agradezco, porque sé que para los seres queridos el sufrimiento es grande. Mi mamá, por ejemplo, también siempre sufre con eso.

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- Foto: JUAN CARLOS SIERRA-semana

V.D.: Presidente, usted dice que confía ciegamente en su equipo de seguridad, pero el fiscal Francisco Barbosa anunció en SEMANA que llamará a algunos de sus integrantes a interrogatorio. ¿Eso lo inquieta?

I.D.: Se trata de un atentado al presidente y tiene que surtirse una investigación. Aquí el equipo de seguridad tiene siempre las precauciones, se hacen esquemas de poligrafía regularmente, la manera en que están dispuestos los operativos son muy rigurosos y lo que hay que averiguar son cosas que son paradójicas de lo que ocurrió, porque ese día cambiamos la agenda. Estaba previsto salir de Sardinata hacia las 5:30 de la tarde y salimos a las 3:30. Al mismo equipo de seguridad y a la cúpula militar que me acompaña les inquieta qué pudo haber pasado.

V.D.: ¿Alguien avisó?

I.D.: Lo más seguro es que sí y no necesariamente tiene que ser alguien del círculo más cercano. Vieron y avisaron: mire, están despegando, el presidente se sentó de este lado.

V.D.: Sabían exactamente dónde estaba usted sentado y dispararon en esa dirección...

I.D.: Sí, pero eso lo hubiera podido ver cualquiera. Estaban los ciudadanos viendo la llegada y salida del presidente, es muy difícil la llegada a cualquier municipio. Pero, de alguna manera, frente a estos temas, como a mí no me gusta andar invocando a la muerte, sigo trabajando, yendo al territorio, y así lo haré hasta el 7 de agosto de 2022.

V.D.: Perdóneme esta pregunta, pero ¿le da miedo?

I.D.: No, Vicky, no.

V.D.: ¿Le da más coraje para seguir?

I.D.: Creo que ese tipo de ataques son cobardes. Nosotros seguimos con el compromiso de seguir enfrentando la criminalidad. Ese Gaor 33 ha estado alojado y protegido en Venezuela, y tiene que vivir demasiado incómodo conmigo y con este Gobierno, porque le hemos incautado la droga que nadie le había incautado y le hemos desmantelado su infraestructura y golpeado sus canales de suministro y denunciado internacionalmente. A la pregunta de miedo, no, yo he sido una persona de fe, y una de las cosas más lindas de la Biblia es uno de los pasajes que a mí más me gusta leer de Isaías: no tengas miedo, confía en Dios, confía en la palabra. Todos los días confío en Dios y en la Virgen, y sé que uno está en esta vida hasta el día que ellos decidan que uno debe partir.

V.D.: Iván Duque, no el presidente, sino la persona, ¿perdona a quienes han querido matarlo?

I.D.: Juan Pablo II fue víctima de un atentado, le dispararon y casi lo matan. Fue a visitar a su victimario y le preguntaron si lo perdonaba y dijo: sí, yo lo perdono, pero tiene que estar en la cárcel hasta el último día de su condena. Lo que quiero transmitir con esto es que uno no puede confundir perdón con justicia y perdón con impunidad. Donde haya alguien que cometa un crimen, le tiene que caer todo el peso de la ley. Siempre he rechazado el crimen y mucho más cuando tratan de perfumarlo con alicientes políticos. Aquí nosotros tenemos que llamar las cosas como son. Este país ha sufrido mucho históricamente, porque han aparecido voces que tratan de atenuar el homicidio revistiéndolo de carácter ideológico o político.

V.D.: El senador Gustavo Bolívar, el día del atentado en Cúcuta, habló de un autoatentado...

I.D.: El que las hace se las imagina. Cuando las personas están acostumbradas a diseñar libretos todos los días para deformar la realidad, es posible que caigan en ese tipo de tentaciones.

V.D.: ¿Le preocupa que el atentado se haya planeado en Venezuela?

I.D.: Nos preocupa que en Venezuela sigan alojando terroristas colombianos. Lo hemos denunciado ante la OEA, la ONU, los organismos de seguridad internacional, y la evidencia lo muestra. ¿Dónde murió Santrich? En Venezuela. ¿Dedicado a qué? Al narcotráfico.

V.D.: Y Maduro, calladito...

I.D.: Allá murió Santrich dedicado al narcotráfico. Allá están Antonio García, Iván Márquez, el Paisa, Grannobles, Pablito...

V.D.: Entonces, ¿usted no tiene duda de que Santrich está muerto?

I.D.: Ninguna duda.

V.D.: Bueno, lee SEMANA.

I.D.: Vi la foto que publicaron ustedes recientemente. Ahí no hay ninguna duda. Y murió en la ley de los bandidos, en la de los narcotraficantes, allá estaba dedicado a esas operaciones. La actitud del régimen de Maduro con los terroristas colombianos es exactamente la misma del régimen talibán con Al Qaeda: están hospedados, protegidos y, además, vinculados económicamente con el cartel de los Soles.

V.D.: El atentado contra la Trigésima Brigada también se planeó en Venezuela…

I.D.: Ese atentado no solamente buscaba matar a soldados colombianos, sino también a los estadounidenses. Claramente, los que están vinculados van a ser solicitados en extradición y los enviaremos a Estados Unidos. Después de que cumplan la pena allá, la cumplirán acá. Pero ese es un símbolo de que el régimen de Maduro está patrocinando ese tipo de hechos y, por lo tanto, le debe caber esa declaratoria de ser un Estado promotor del terrorismo.

V.D.: A aquellos que hoy dicen que Duque se tiró las relaciones con Venezuela, ¿qué les dice?

I.D.: Pues que hay mala memoria.

V.D.: ¿Por qué?

I.D.: Las personas no se acuerdan de que, cuando asumí la presidencia el 7 agosto de 2018, llevábamos casi dos años sin embajador en Caracas. No se acuerdan, pero el Grupo el Lima se creó en 2017 para que hubiera un retorno a la democracia, y no se acuerdan de que el Gobierno anterior, en mayo de 2018, no reconoció los resultados de las últimas elecciones en las que participó Maduro. Muchas personas no se acuerdan del episodio dramático entre el año 2015 y el 2016 cuando Maduro expulsó a miles de colombianos del territorio venezolano, marcándoles sus casas, recreando los más graves incidentes de xenofobia, quizás, desde la Segunda Guerra Mundial. Entonces, aquí lo que nosotros hemos hecho es proteger los principios y valores en los que creemos, y, si la resistencia democrática en Venezuela quiere entrar en un proceso de negociación, eso es un asunto donde los acompañaremos. Pero que si nuestro Gobierno va a entrar en una actitud de diplomacia meliflua, complaciente, para tratar de legitimar la dictadura Nicolás Maduro, eso no va a ocurrir mientras yo sea el presidente de Colombia.

V.D.: Le queda un año a partir de este 7 de agosto. ¿Qué le falta por hacer?

I.D.: Hay cinco prioridades. Uno, la vacunación masiva. Llegamos a 29 millones de vacunados, nuestra meta es cerrar agosto con 35 millones y seguir avanzando en segundas dosis. Dos, la reactivación segura. La economía está creciendo y queremos que este cierre de año repunte para el bienestar de los colombianos. Los cálculos de la Presidencia dicen que va a haber un crecimiento de entre el 13 y 15 por ciento en el segundo trimestre. Eso nos puede llevar a que al final del año crezcamos por encima del 7 por ciento. Tres, la agenda de equidad: la protección de los más vulnerables, matrícula gratis para estratos 1, 2 y 3 en universidades públicas, y técnicas y tecnológicas públicas; avanzar con Ingreso Solidario hasta diciembre de 2022; avanzar en la vivienda de interés social, las vías terciarias. Cuarta, la estabilización de las finanzas públicas con la ley de inversión social. Y, quinta, la agenda de los jóvenes. La elección de los Consejos de Juventud en noviembre de este año, y que los jóvenes participen en las propuestas de políticas públicas para dejar esa agenda en los próximos años.

V.D.: ¿Ya sabe qué hará el 8 de agosto de 2022?

I.D.: Primero, recuperar mucho espacio de familia con María Juliana y los niños. Dos, voy a lanzar una escuela de políticas públicas para llegar a la Colombia profunda, traer a los mejores conferencistas que puedan ayudar a formar liderazgo social. Y algo que también será muy importante: constituir una fundación que, entre varios propósitos, tenga uno, y es algo que a mí me genera mucha sensibilidad: la defensa jurídica de muchas de las personas que desde la fuerza pública están sometidas a procesos y no tienen los recursos. El acompañamiento para ejercer una defensa a plenitud.

V.D.: ¿Dormirá un poquito más?

I.D.: Si me acuesto temprano, me levanto muy temprano. Entonces, yo creo que ni en mi casa ni en la oficina les gusta que me vaya a dormir muy temprano. Normalmente, me acuesto hacia las once o doce de la noche y estoy despierto hacia las cinco de la mañana.

V.D.: ¿Ahorita podrá dormir siquiera hasta las ocho de la mañana?

I.D.: No sé, no sé, de pronto puedo hacer roña, pero no lo veo fácil.

V.D.: Hablemos de los momentos más difíciles de su Gobierno. Iniciemos por la detención del expresidente Álvaro Uribe. Debió ser muy complejo…

I.D.: Sin duda, en lo personal, más que para el Gobierno. Habrá personas que lo quieran, otros que no, pero nadie puede desconocer lo que hizo por Colombia. Es un patriota, una persona que tiene amor genuino por este país y, obviamente, mi mayor impacto era que no se pudiera defender en libertad, porque una persona que ha ocupado la presidencia, que ha trabajado por este país, que lo ha entregado todo tiene que poder defenderse en libertad. Es lo mínimo. Porque, además, la presunción de inocencia es un valor que tiene que estar en nuestra sociedad. En la medida en que los días van pasando y se va conociendo más información, queda solidificada su inocencia y honorabilidad. Por eso, cuando a mí me preguntan defíname a Álvaro Uribe en una palabra, siempre digo honorabilidad.

V.D.: Otro momento muy difícil debió ser cuando tuvo que cerrar el país por la pandemia.

I.D.: Fue un momento muy duro, quizás, el más difícil, porque teníamos información preliminar del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de Salud en la que se hablaba de que en los primeros dos meses de la pandemia podíamos llegar a más de 100.000 muertos. Tomamos una decisión protegiendo la vida, pero, al mismo tiempo, diseñamos un esquema de reactivación. Y, sí, tuve un momento después de declarar el aislamiento, en la capilla aquí en la Casa de Nariño. Ahí me encerré un rato, recé mucho, lloré, porque me angustiaba lo que podía pasarles a tantas familias, pero también la fe para mí fue muy importante y también poder ver a un país que es resiliente y berraco.

V.D.: No sé si está de acuerdo conmigo, pero la libertad de Santrich, estando pedido en extradición por Estados Unidos, también debió ser un momento muy complicado.

I.D.: Lo fue. Nunca tuve duda de que Santrich era un mafioso y, además, fue capturado antes de que yo tomara posesión de la presidencia en una operación contra el narcotráfico. Recuerdo que el fiscal y presidente en esa época dijeron públicamente que había pruebas contundentes. Entonces, verlo en libertad y llegar hipócritamente al Congreso a tomar posesión de una curul me generó una gran indignación. Muchas personas decían: pero, por Dios, cómo se le ocurre al presidente Duque decir que es mafioso. Y terminó yéndose a Venezuela amparado en su condición de congresista, y allá volvió a la actividad de su vida, que era el narcotráfico. Y estaba con Iván Márquez, el Paisa y otros bandidos de esa disidencia. Santrich era un mafioso, y murió como mueren los mafiosos, en esas vendettas de criminales.

V.D.: Ese mafioso también se atrevió a amenazarlo a usted.

I.D.: Sí, pero recuerdo que mi abuela siempre me decía: mijo, cuando alguien le desee la muerte, tenga seguro que la muerte le cae primero. Entonces, él me dijo memento mori, y el memento mori le llegó a él.

V.D.: Otro momento difícil fue el paro de 48 días en medio de graves afectaciones a la economía y el orden público...

I.D.: Sí, pero diría que sobre esos días hay que decantar cada cosa. Por un lado, unas expresiones genuinas y pacíficas de protesta, que había que escuchar, entender y proteger. Lo demás fueron actos criminales, vandálicos o de terrorismo urbano de baja intensidad, que había que enfrentar con toda la capacidad del Estado, proporcionalidad y protocolos. Pero, además, vimos el fenómeno de los bloqueos. Esa es de las cosas más graves que he visto en la historia del país.

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- Foto: JUAN CARLOS SIERRA - semana

V.D.: Presidente, debió ser también muy duro el día en que se cayeron la reforma tributaria y el ministro Carrasquilla. ¿Qué enseñanza le dejó esto?

I.D.: Duro, Vicky. Tengo un gran respeto por Alberto Carrasquilla, es uno de los mejores economistas de América Latina, un hombre patriota, creo que nosotros presentamos una reforma en ese momento pensando en dejar resueltos muchos temas inclusive para los próximos dos o tres Gobiernos. Creo que ahí no fue fácil la comunicación. En eso nosotros tenemos que reconocer que, de pronto, no se logró la pedagogía.

V.D.: Gustavo Petro, que puntea en las encuestas, dijo que la vacuna “no servía” para la variante delta de la covid-19. ¿Cómo le parece?

I.D.: Quien aspira a liderar un país no puede caer en la desinformación. La vacunación es algo que está validado por la ciencia, la política no puede estar por encima de la ciencia. Decirle a la sociedad que las vacunas no sirven no solamente es desinformar, sino es también poner en riesgo la vida de muchísimas personas. Quien lo diga, obviamente, está cometiendo un atropello frente a los derechos colectivos, y creo que no solamente eso es un gran error, sino que debe ser contestado con toda la contundencia por parte de la sociedad.

V.D.: O sea, ¿Petro la embarró?

I.D.: Sí, yo más que ponerme a hablar de una persona u otra, lo que quiero decir es…

V.D.: ¿La embarró o no?

I.D.: Bueno, Vicky, las personas que caen en este tipo de afirmaciones...

V.D.: ¿La embarró?

I.D.: Más que embarrarla, le hacen daño a la sociedad y, por eso, uno en estas cosas tiene que obrar con los criterios científicos y pensando en el bienestar y no en el oportunismo político.

V.D.: ¿Sufre de desvelos en las noches?

I.D.: Una vez le preguntaron a un presidente colombiano, por allá en los años noventa, si dormía bien o tenía pesadillas, y ese presidente dijo: yo normalmente duermo bien, porque las pesadillas empiezan cuando me levanto. No es mi caso, pero hay noches que sí tengo desvelo, pero siempre trato de apaciguarlo.

V.D.: Cuando se desvela, ¿piensa en quién lo va a suceder? Hay tantos aspirantes, ya le mencionaba a Petro, ahora le hablo de Federico Gutiérrez, Enrique Peñalosa, Alejandro Char y muchos más. ¿Piensa quién va a ser?

I.D.: A Federico Gutiérrez lo conocí como alcalde de Medellín. Es un hombre de una gran capacidad gerencial, de una gran calidad humana, cercano a la gente, sensible, tiene una familia muy bonita. Tuve la oportunidad de conocerlo siendo alcalde, es un hombre que tiene una gran conexión con los jóvenes y no está ideologizado, tiene valores, principios. Usted me pregunta por Enrique Peñalosa. Tuve la oportunidad de trabajar con él. En mi opinión, es el mejor alcalde que ha tenido Bogotá en su historia. Y usted me mencionaba también a Alejandro Char. Es innegable cómo logró la transformación de Barranquilla. Cuando pienso en nombres como esos que usted menciona, concluyo que Colombia necesita personas que construyan y no que destruyan, que no estén pensando en cómo dividen a la sociedad, cómo generan pugnacidad de clases, sino cómo integran.

V.D.: ¿Quedaría tranquilo sabiendo que se va el 7 de agosto de la Casa de Nariño y entra Petro?

I.D.: Colombia necesita mantener una línea que históricamente la ha caracterizado. Este país nunca se ha dejado doblegar por el odio. Quien quiera gobernar a Colombia tiene que hablar con amor de país, no puede estar tratando de dividir a la sociedad y mucho menos de fracturarla. Usted me decía ahora que va punteando las encuestas. Hace cuatro años, los mismos que hoy puntean las encuestas eran los mismos que punteaban las encuestas en ese entonces. Todavía es muy prematuro hablar de quién va a ganar, pero ¿quién va a ganar? El que le muestre a Colombia que el camino no es el del odio, sino el de la construcción colectiva.

V.D.: ¿Las descalificaciones que le han hecho en estos tres años le han dolido?

I.D.: Parte de la tarea que uno tiene que hacer para mantener el espíritu templado es no dejarse llevar por eso. A mí lo que más me emociona es cumplir con lo que le prometimos a Colombia. Me pueden decir lo que quieran cuando veo que estamos sacando la matrícula gratis para estratos 1, 2 y 3…

V.D.: Queda feliz.

I.D.: Quedo feliz. Cuando vemos que el programa ‘Concluir, concluir’, de infraestructura, avanza, quedo feliz. Vamos a entregar 20, 29 vías de cuarta generación, 15 proyectos nuevos, cuando logramos las mayores ventas históricas de vivienda, las menores tasas de homicidio en cuarenta y pico de años, todo ese tipo de cosas para mí son lo más importante, porque, al final del día, es con hechos.

V.D.: Presidente, y cuando, por ejemplo, se meten con su señora...

I.D.: Eso es duro…

V.D.: Eso lo debe golpear...

I.D.: Claro, eso es muy duro y, además, es muy bajo, muy ruin. Las personas que acuden a eso son cobardes, porque no suelen dar la cara. Los ataques a la familia duelen, pero afortunadamente tengo a mi lado una mujer con un gran carácter, templanza, una gran condición humana y ha sido un gran soporte para mí y para toda nuestra familia.

V.D.: Presidente, he recibido información sobre la supuesta llegada de misiles a Venezuela que estarían en manos de la delincuencia y que podrían hacerle mucho daño a Colombia. ¿Qué sabe sobre eso?

I.D.: Hace un año, denuncié que había intenciones del régimen de Maduro de adquirir misiles de Irán, de largo alcance. Esa información también se trabajó con los organismos de seguridad de Estados Unidos y hemos estado en alerta, y, de hecho, usted pudo ver que recientemente había información de unos buques iraníes, que venían con dirección hacia Venezuela, y que después fueron desviados también por presión de Estados Unidos. Es clara esa intencionalidad y, por eso, toda nuestra inteligencia siempre está en alerta. En cuanto a misiles de corto o mediano alcance, hemos estado vigilantes sobre las intenciones que pueden tener grupos terroristas de adquirirlos, sobre todo, para golpear desde la frontera, y también ha sido el caso de los drones con capacidad de hacer daños en materia terrorista.

V.D.: ¿Cuál es su opinión de la decisión de la Fiscalía de imputarle cargos al general Mario Montoya por los falsos positivos?

I.D.: El general Montoya ha mostrado que está dispuesto a responder cualquier llamado de la justicia. Esperamos que esta se aplique de manera objetiva y que esté sustentada en todo el material probatorio. La Fiscalía está cumpliendo su trabajo, ahora esperemos qué van a decir los jueces.

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V.D.: Le cambio de tema. ¿Es cierto que Colombia dijo que no apoyaba a la excanciller María Ángela Holguín para la Secretaría Iberoamericana?

I.D.: La verdad, me ha sorprendido, como digo yo, tanto chismerío. Ella no me ha buscado para manifestarme ninguna intención de candidatura. A mí no me ha abordado ningún país, y, en las conversaciones que he tenido con otros jefes de Estado de América Latina, ellos me han preguntado: ¿Colombia ha manifestado el deseo de tener una candidatura? Nosotros hemos dicho no. Cuando a mí me preguntan ¿a usted lo ha buscado la excanciller Holguín?, pues no. Yo no sé de dónde han salido tantos rumores y chismes.

V.D.: Pero el tema va en que usted le está cobrando a ella ser santista...

I.D.: Yo no divido el mundo entre santistas y no santistas. El mundo no es tan limitado como muchos quisieran que fuera y, de hecho, en el Gobierno hay personas que pertenecieron al Gobierno Santos y que han hecho una gran labor. El doctor Sergio Díaz-Granados, que, además, ha sido mi representante en el BID durante estos tres años de gobierno, y a quien conozco por su talento y talante, fue ministro del Gobierno anterior. Lo postulamos a la CAF, porque creemos que era la persona idónea. Inclusive, habían dicho que la doctora Holguín era la candidata de España y nunca hemos recibido ningún tipo de solicitud por parte de España. Por eso no sé de dónde sale tanto chismerío.

V.D.: Dicen que María Fernanda Cabal le ha estado pidiendo cita. ¿Eso es verdad?

I.D.: Pues recientemente no la he visto.

V.D.: ¿Cómo ve la aspiración presidencial de la Cabal?

I.D.: Pues todo el mundo tiene derecho a las aspiraciones. Veo que en el Centro Democrático hay varias personas que han manifestado su intención...

V.D.: Son muchos, ¿no?

I.D.: Veo el caso de Edward Rodríguez, Óscar Iván Zuluaga, Ernesto Macías, Paola Holguín y también la doctora Cabal. Hay varios nombres en el sonajero. Ojalá se defina rápido un mecanismo para que puedan seleccionar la mejor candidatura posible.

V.D.: Hay algunos que apuestan a que el uribismo no ganará la presidencia en 2022. Lo ha dicho Sergio Fajardo, por ejemplo.

I.D.: En la competencia política esas cosas siempre pasan. Por eso, lo importante en todos los partidos es que mantengan su vocación de poder, pero, sobre todo, que haya liderazgos que sean capaces de unir y de convocar a otros sectores. Los extremistas nunca son buenos candidatos, porque lo que hacen es alejar a las colectividades de los sentimientos de la ciudadanía.

V.D.: ¿María Fernanda Cabal es extremista?

I.D.: ¿Usted tiene esa duda? Usted me pregunta y la veo como con la duda...

V.D.: ¿Usted no tiene duda?

I.D.: Bueno, a usted la veo haciendo la pregunta con interrogatorio...

V.D.: Presidente, ¿las curules de paz lo tienen tranquilo? ¿En manos de quiénes van a quedar?

I.D.: Lo importante es que garanticemos que esas curules sean para las víctimas y no para los victimarios o personas afines a ellos. Creo que va a ser importante la revisión que haga la Corte Constitucional, pero también la reglamentación que tengamos que hacer nosotros.

V.D.: ¿Habrá cambios en la cúpula militar y de la Policía?

I.D.: Tengo gran aprecio en la cúpula que me acompaña.

V.D.: ¿Confía en ellos?

I.D.: Confío en el general Navarro, en el general Zapateiro, en el general Vargas, en el general Ramsés y también en el almirante Pérez. Me han acompañado y ellos saben que tienen una misión: resultados en favor del pueblo colombiano.

V.D.: Presidente, algunos trataron de vincular al general Zapateiro con el capitán capturado por el atentado contra usted y la Trigésima Brigada.

I.D.: El general Zapateiro es un gran general. Es un hombre íntegro, que tiene un gran compromiso con este país. Quienes han tratado de vincularlo a eso lo han hecho por puras rencillas. ¿Y por qué digo eso? Porque el general Zapateiro es una persona que toma decisiones cuando no se ha cumplido el deber. Él tiene mi respaldo, y creo, además, que ha sido un extraordinario comandante del Ejército.

V.D.: No quiero dejar de preguntarle por Haití y la presunta participación de militares retirados en el asesinato del presidente Jovenel Möise.

I.D.: Lo de Haití es, de verdad, triste. Condenamos ese hecho execrable. Pero, además, cuando empezaron a circular rumores de que había colombianos involucrados, activamos un protocolo de ayuda con la Dirección Nacional de Inteligencia y también con la Policía, y hemos concluido que los colombianos estaban vinculados a algo ilegal. Primero les dijeron que era capturar, y después unos entraron y terminaron involucrados en el homicidio, y después otros en la fuga. Al final, todos terminaron teniendo un nivel de responsabilidad por lo ocurrido.

V.D.: ¿O sea que son culpables?

I.D.: La información que hay muestra que ahí no había inocencia. Se tiene que surtir el debido proceso, el cotejo de pruebas, los niveles de responsabilidad. La defensa jurídica de ellos la tienen que brindar las autoridades de ese país.

V.D.: ¿Cómo le suena Germán Vargas Lleras para la presidencia de 2022?

I.D.: El doctor Vargas Lleras es una persona con gran trayectoria y experiencia.

V.D.: Recuerda que él le decía que usted estaba muy pollo en 2018...

I.D.: Él decía eso. La vida también va trayendo sus dinámicas. Tengo con él una relación buena, no sé si vaya a aspirar, él dice que no. A veces los candidatos dicen tanto que no que, de pronto, en algún momento se tientan.

V.D.: Vargas Lleras es muy crítico del Gobierno.

I.D.: Él es crítico en algunas cosas y en otras es constructivo y nos apoya. Me parece que ese es el rol de un columnista. Toma posiciones frente a distintos temas, y hay que mirarlo constructivamente.

V.D.: ¿Alejando Gaviria?

I.D.: No sé si vaya a aspirar, veo que todos los días hay como un rogatorio adicional para que considere lanzarse. Todos los días aparece alguien más que le ruega para que, por favor, se lance.

V.D.: A usted le tocó competir con Fajardo en 2018. ¿Cómo le parece?

I.D.: Recuerdo que en 2018, por estas mismas épocas, él estaba también punteando con otro candidato que usted mencionó. Eso quiere decir que la competencia apenas empieza, que todavía es muy prematuro y que nadie tiene nada ganado.

V.D.: El 20 de julio, usted aseguró que había que decirles no en 2022 a los promotores del odio. ¿Estaba tirando línea para las elecciones?

I.D.: Creo que este país siempre ha tenido algo sabio y lo vemos en el entorno latinoamericano. Colombia nunca ha caído en las garras de la demagogia ni del populismo, y la demagogia y el populismo cabalgan en el odio. Colombia siempre ha sabido buscar el equilibrio, la sensatez.

V.D.: Constantemente, uno oye decir que fueron por Ecuador, por Perú y vienen por Colombia...

I.D.: Seguramente, y Colombia no es la primera vez que ha tenido ese ataque, y, por eso, creo que el país mantendrá su sensatez y se quedará con los que construyen y no con los que destruyen.

V.D.: Estuvo en la posesión del presidente de Perú, Pedro Castillo. ¿Tiene alguna preocupación de lo que viene para ese país?

I.D.: Que no se vaya a fracturar. Se habla mucho de una nueva constitución y, como lo dije en los medios peruanos, las constituciones no pueden ser imposiciones de una ideología sobre el resto de la sociedad. Me preocupa que, de pronto, en el Perú se vaya a generar una fractura y, por eso, el llamado más importante que tiene el presidente Castillo de parte de la sociedad es que privilegie los consensos y la pluralidad.

V.D.: Cuando usted se vaya el 7 de agosto de 2022, ¿cómo quiere que recuerden el Gobierno de Iván Duque?

I.D.: Como el Gobierno que dejó sembrada la equidad como política de Estado.

V.D.: Presidente, de esos planes que tiene para después del 7 de agosto de 2022, hábleme de los que tiene con su hija chiquita...

I.D.: Ella ya tiene programada toda una agenda, la verdad, es con los tres. Luciana ya está más entrada en la adolescencia, con Matías también voy a dedicarme un rato a seguirlo en sus aspiraciones deportivas, y con Eloísa, que somos muy unidos, pues ella ya tiene diseñada todas las agendas que va a hacer con el papá: viajes, clases, de todo. La verdad es que ella me dice: papá, cuando dejes la presidencia en agosto del año entrante, quiero que estemos juntos todo el día.

V.D.: ¿Y usted se va a quedar en Colombia?

I.D.: Yo amo mucho mi país. No solamente aquí están mis ancestros, mis raíces, sino que aquí también está mi amor profundo por seguir aportándole a esta sociedad.

V.D.: ¿Van a caer Márquez, el Paisa y Romaña?

I.D.: Tienen que caer.

V.D.: ¿Van a caer?

I.D.: Tienen que caer.

V.D.: ¿Los tienen en la mira?

I.D.: Tienen que caer.

V.D.: Ojalá caigan, presidente.