La incertidumbre embarga a los feligreses de la Iglesia Berea. Han pasado 11 días desde que varios habitantes de Sabanalarga, Atlántico, creyeran la falsa profecía sobre la supuesta aparición de Jesucristo hecha por el pastor evangélico Gabriel Ferrer.

El tema inundó las redes sociales hace dos semanas y los medios de comunicación hicieron eco de hasta dónde llegaron varios seguidores de esa comunidad religiosa: muchos se despojaron de todas sus propiedades materiales pues, según Ferrer, esta sería la única condición para ser llevados por Jesús en una especie de abducción.
Su vaticinio, sin embargo, no se cumplió y el religioso permanece encerrado en su casa sin entregar ninguna explicación. “No se asoma ni a la ventana”, dicen medios locales, mientras la zozobra invade a quienes escucharon sus palabras principalmente a través de videos en redes sociales, su canal de comunicación preferido, ya que algunos nunca tuvieron un contacto real con él.
Al parecer, Ferrer se encuentra atrincherado en su vivienda del barrio Ciudad Jardín, en el norte de Barranquilla, en compañía de su familia, conformada por su esposa, la también pastora Yolanda Rodríguez, y un hijo.
Mientras tanto, miembros de su iglesia, que asistían a un culto en el corregimiento de Isabel López, han tenido que buscar ayuda psicológica, pues muchos permanecieron encerrados en ayuno prolongado antes del 28 de enero.

Esa fecha, según Ferrer, había sido elegida por el hijo de Dios para aparecer en la Costa Atlántica y llevarse a sus seguidores al cielo.
Las posibles consecuencias de la reaparición en público de ese pastor llevaron a que la Policía custodie de manera permanente la zona donde vive. Incluso, se dice que algunos agentes han ingresado a la vivienda para comprobar que todo esté bien, mientras algunas personas de la iglesia continúan en el sitio, al parecer, por su propia voluntad.

Entre sus seguidores hay quienes lo defienden y afirman que “lo que menos le interesaba era el dinero. Su iglesia no era recaudadora de dinero”.
Uno de los habitantes del sector, Candelario Jaraba, explicó en una entrevista con la Emisora del Atlántico que se retiró de la iglesia por diferencias con el pastor, quien le pidió quedarse.

“Me llamó e invitó a quedarme. Me dijo el Señor había mandado un mensaje y le había dicho el día y la hora exacta en que vendría. Que mi padre vendría en cuerpo glorificado, junto con su hija y con otros hermanos de la iglesia que también fallecieron”, dijo el hombre, quien pidió al pastor que aparezca y entregue explicaciones.

La situación genera preocupación pues todos los creyentes vendieron sus casas, muebles, ropa, electrodomésticos, accesorios, joyas y todo tipo de bienes materiales para acceder a la petición del pastor y poder ascender al cielo como les había prometido.
Lo más complejo de todo para estos habitantes de Sabanalarga, es que el dinero producto de las ventas se lo transfirieron al pastor que ahora está desaparecido, así que las esperanzas de una posible devolución se desvanecen ante el silencio del líder religioso.
A pesar del fuerte choque emocional que viven los feligreses engañados, ya algunos se han acercado a la Fiscalía para presentar la respectiva denuncia y esperar que el pastor responda por los daños causados, especialmente por los económicos, pues muchos de ellos ahora no tienen un hogar ni ropa con qué vestirse.
De acuerdo con algunos versículos de la Biblia, Jesucristo vendrá por segunda vez a la Tierra y pondrá en su resguardo a quienes tengan fe, por ello, han surgido varios profetas falsos y supuestos pastores que prometen la salvación a cambio de dinero o bienes materiales.
En el caso de los feligreses del corregimiento de Isabel López, de poco más de 3.000 habitantes, la espera resultó en desilusión. Para la supuesta venida, los feligreses ayunaron por cerca de 18 días, además de vender todas sus propiedades.
