Medellín implementa EduCasa, una estrategia que permite a estudiantes con condiciones especiales continuar su formación desde el hogar con acompañamiento docente y apoyo tecnológico.

¿Cómo funciona el modelo de educación domiciliaria para estudiantes?
La innovación no siempre llega desde grandes reformas nacionales.
A veces surge desde lo local, como está ocurriendo en Medellín, donde la administración distrital puso en marcha un modelo que rompe con la lógica tradicional de la escuela: llevar la educación directamente a la casa de los estudiantes.
Se trata de EduCasa, una estrategia que hoy es considerada el primer modelo público de educación domiciliaria en Colombia.
Está diseñada para atender a niños, niñas y jóvenes que, por razones de salud o condiciones especiales, no pueden asistir a un aula convencional.
En 2026 ya atiende a 210 estudiantes, con una proyección de llegar a 280 antes de finalizar el año.
Detrás de esa cifra hay una política que busca resolver una de las brechas más silenciosas del sistema educativo: la exclusión de quienes, por circunstancias médicas o de discapacidad, quedan por fuera de la escolaridad tradicional.
La apuesta consiste en adaptar la escuela a la realidad del estudiante y no al revés.
Para ello, el modelo combina acompañamiento pedagógico personalizado con el uso de herramientas tecnológicas que permiten continuar el proceso formativo desde el hogar.
La Secretaría de Educación ha sido clara en el enfoque: “Llevamos la institución hasta sus hogares”, explicó la secretaria Carolina Franco Giraldo, al destacar que la educación debe ajustarse a las condiciones de cada alumno.
El alcance del programa también revela una inversión sostenida. Entre 2024 y 2026, más de 700 estudiantes han sido atendidos, con recursos que superan los 2.700 millones de pesos.
Esto evidencia que no se trata de un piloto aislado, sino de una política pública en consolidación.
Para ingresar a EduCasa, los estudiantes deben contar con un concepto médico que certifique la imposibilidad de asistir a clases presenciales.
A partir de allí, el sistema educativo se reorganiza alrededor del hogar, con docentes que ajustan metodologías, contenidos y tiempos a cada caso particular.
La iniciativa encaja dentro de una estrategia más amplia del distrito para garantizar acceso y permanencia educativa, en una ciudad donde la mayoría de los estudiantes depende del sistema oficial.

El modelo público que busca evitar la deserción escolar
En ese contexto, EduCasa marca un punto de inflexión. No solo amplía la cobertura, sino que redefine el concepto mismo de escuela pública en Colombia.
La educación deja de estar atada a un edificio y se convierte en un servicio adaptable, capaz de llegar incluso a quienes históricamente habían quedado al margen.

Lo que ocurre en Medellín podría anticipar una discusión más amplia a nivel nacional, en donde la inquietud radica en si el sistema educativo está preparado para flexibilizarse y responder a realidades diversas.
Por ahora, la ciudad abre el camino con un modelo que, sin grandes discursos, plantea una idea simple pero potente: que ningún estudiante debería quedarse sin aprender por no poder salir de casa.
