Más de 1.200 millones de pesos, de una caja mayor de recursos destinados por el Gobierno a enfrentar la crisis en la región del Catatumbo, Norte de Santander, terminaron en compras o gastos bien particulares, como pocillos, gorras y camisetas. Los gastos ahora se convirtieron en una investigación formal en la Fiscalía.
El presupuesto de la conmoción interior para el Catatumbo en el Ejército se habría gastado en compras que supuestamente pretendían acercar a la comunidad a la Fuerza Pública, pero al final y después de meses de esas millonarias inversiones, lo que quedó fue un desplazamiento forzado de las comunidades.

Las compras que parecen insólitas en una coyuntura de recesión para las fuerzas militares, ahora se convirtieron en una denuncia que el presidente de la Red de Veedurías Ciudadanas, Pablo Bustos, radicó en la Fiscalía para pedir que se adelanten las investigaciones correspondientes y se establezca un presunto detrimento patrimonial para el Estado.
Para el abogado Bustos es claro que una compleja situación como la que viven las comunidades del Catatumbo requiere de medidas urgentes y que garanticen la seguridad de los ciudadanos, no de pocillos o gorras. El personero de Ocaña, en Norte de Santander, Jorge Bohórquez, advirtió que esa clase de gastos son una vergüenza.
“Lo que necesita el campesino es que haya realmente una reforma frente a los cultivos de uso ilícito, que al campesino se le ayude, que el gobierno nacional genere ayudas en materia agrícola, que los insumos que están necesitando los campesinos para cultivar cebolla, tomate, todo el tema de café, pues sean a un precio acorde a la realidad estructural del departamento de la subregión Catatumbo y ninguno de ellos requiere temas de gorras y pocillos para que se llegue la paz al territorio”, señaló el personero.

El presidente de la Red de Veedurías advirtió que es necesario abrir las investigaciones correspondientes por cuenta de los hallazgos en los contratos y las inversiones que hizo el Ejército con el dinero que estaba destinado a enfrentar la emergencia en esta región del país y que, curiosamente, se quedó en pocillos y gorras.
“Contra los altos mandos del Ejército que permitieron semejante traspiés en distraer recursos destinados a la seguridad de la propia tropa, del Ejército y del país, principalmente en trivialidades que terminan desdiciendo la misionalidad de esa entidad garante de la seguridad y defensa nacional. Situaciones como estas, bochornosas al máximo, deben ser sancionadas ejemplarmente por las autoridades competentes y esperamos que en esta ocasión la Fiscalía no se haga de nuevo la de la vista gorda”, señaló Bustos en su denuncia.
Primera denuncia contra el Ejército por millonaria compra de pocillos y gorras con dinero destinado a la atención del Catatumbo. Piden a la Fiscalía abrir una investigación. https://t.co/if1kX8q65f pic.twitter.com/0qSHr4qGxH
— Revista Semana (@RevistaSemana) January 26, 2026
Adicionalmente a la denuncia en la Fiscalía, se conoció en las últimas horas que la Procuraduría también abrió una investigación formal para establecer las responsabilidades disciplinarias de los militares a cargo de esos contratos y si las inversiones estaban legalmente soportadas
