Tras las denuncias de SEMANA sobre el gasto del Ejército de más de $1.200 millones en gorras, pocillos, camiseta, guillotinas, material de estampado para atender la emergencia humanitaria en el Catatumbo, Norte de Santander, se adoptaron las primeras medidas por parte de los entes de control.

SEMANA conoció que la Procuraduría abrió una investigación para establecer si se cometieron posibles faltas disciplinarias por parte del personal que estaba a cargo de los dineros recaudados de manera extraordinaria mediante el decreto de conmoción interior que ordenó el presidente Gustavo Petro.

El Ejército recibió cerca de medio billón de pesos para que fueran destinados a estabilizar la zona del Catatumbo. Sin embargo, a la fecha, la crisis humanitaria persiste en la región.
“No requerimos pocillos”
Quien lanzó una dura crítica a las compras del Ejército fue el personero de Ocaña, en Norte de Santander, Jorge Bohórquez, quien aseguró que la población del Catatumbo no necesita pocillos, camisetas o gorras en medio de la crisis humanitaria.
“Lo que necesita el campesino es que haya reforma de los cultivos ilícitos (…) ninguno de ellos requiere pocillos y gorras para que llegue la paz en el territorio”, así reaccionó el personero al informe revelado por SEMANA en el que se evidenció que el Ejército gastó más de $1.200 millones en la compra de pocillos, camisetas, gorras, material para estampados, entre otros, con los dineros de la conmoción interior.

“Lo que necesita el campesino es que haya realmente una reforma frente a los cultivos de uso ilícito, que al campesino se le ayude, que el Gobierno nacional genere ayudas en materia agrícola, que los insumos que están necesitando los campesinos para cultivar cebolla, tomate, todo el tema de café, pues sean a un precio acorde a la realidad estructural del departamento de la subregión Catatumbo y ninguno de ellos requiere temas de gorras y pocillos para que se llegue la paz al territorio”, señaló el personero.
Por su parte, el Ejército explicó que las compras eran necesarias para generar acercamiento con las comunidades y hacían parte de un plan integral sostenido en la región del Catatumbo.
