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| 2/28/2005 12:00:00 AM

Sobre el caso Gómez Buendía

Fallo de la comisión sobre el caso Gómez Buendía

Sobre el caso Gómez Buendía Sobre el caso Gómez Buendía
La revista SEMANA nos honró invitándonos a conformar un Comité que asumiera la importante y delicada tarea de expresar nuestra opinión sobre la falta en que pudo haber incurrido el doctor Hernando Gómez Buendía por no haber reconocido en un escrito suyo el crédito que les debía a otros autores. Aceptamos este encargo como ciudadanos del común, y con el único fin de aportar elementos de juicio adicionales a los expuestos por muchas otras personas que se han manifestado públicamente sobre el caso. Esperamos que nuestras reflexiones contribuyan en algo a que todos los interesados lleguemos a una comprensión clara, equilibrada y justa de lo ocurrido.

El estudio cuidadoso y sereno que hicimos de la documentación que se nos entregó nos permitió ver que en nuestras reflexiones era esencial tener en cuenta dos aspectos que, en este momento, son ya inseparables: (1) cómo y por qué ocurrió que en un texto del doctor Gómez Buendía publicado en el libro Poder y Medio se omitiera la referencia explícita a un libro del que hizo uso para estructurar su escrito, y (2) las reacciones que este hecho ha suscitado ya en quienes hasta el momento se han manifestado públicamente al respecto.
 
Sobre el cómo y el porqué de la omisión
 
Para comprender en detalle y profundidad lo ocurrido es esencial tener claro cómo se produjo el texto en el que se omite la referencia que su autor ha debido citar. Los pasos fueron los siguientes: 

• El doctor Gómez Buendía preparó una charla para una clase universitaria utilizando, entre otros, el libro Los elementos del periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosenstiel. Esta conferencia formaba parte de un conjunto de conferencias que distintas personas hicieron en varias universidades, promovidas y auspiciadas por la revista SEMANA dentro de una iniciativa denominada Cátedra Semana. El doctor Gómez Buendía advirtió desde un comienzo que él en ese momento no tenía el tiempo para presentar un texto escrito de su charla.La charla fue grabada; 

• Cuando se terminó el ciclo de conferencias, la revista SEMANA decidió recopilar en un libro las conferencias de la Cátedra Semana. Como el doctor Gómez Buendía no estaba en capacidad de convertir su charla en texto, SEMANA le encargó a una de sus practicantes la tarea de transcribirla. El doctor Gómez Buendía revisó el texto de esta
transcripción y conceptuó que, para poder ser publicado, se requería hacer un trabajo adicional considerable, para lo cual no tenía tiempo. María Teresa Ronderos, de la revista SEMANA, asumió la tarea de reescribir el texto de la transcripción. El nuevo texto, con la aprobación previa del doctor Gómez Buendía, fue publicado en el libro Poder y Medio; 

 • La lectura de este texto fue recomendada en un curso universitario. Una estudiante del curso, al leerlo, identificó numerosas coincidencias, casi textuales, entre el contenido del libro de Kovach y Rosenstiel y el del artículo del doctor Gómez Buendía. La estudiante le informó a la revista SEMANA sobre estas coincidencias y el conocimiento de esta información suscitó los siguientes hechos: 

- La revista SEMANA le escribió una carta a la estudiante reconociendo el error, con la siguiente explicación: “En algún momento entre la desgrabación de la charla del profesor Gómez Buendía, las dos ediciones que se le hicieron para darle forma escrita y su revisión final se omitió citar la fuente de las nueve categorías, sobre las cuales
(usted) basa su análisis”1; 

- La misma revista le escribió a Editorial Aguilar –editora del libro Poder y Medio– informándole sobre el error de omisión que se había encontrado y haciendo la siguiente solicitud: “Les solicitamos entonces incluir una cita en pie de página 148, luego del intertítulo ‘¿Cuál debe ser su papel en una democracia?’ que diga lo siguiente: ‘Esta discusión sobre el papel de los medios en una democracia se inspira en los hallazgos del estudio que hicieron Bill Kovach y Tom Rosenstiel y que publicaron en su libro The elements of journalism en 2003’ ”; 

- El doctor Gómez Buendía, a su vez, le escribió una carta al doctor Bill Kovach, coautor del libro y presidente del Committee of Concerned Journalists (Comité de Periodistas Preocupados), en la que le explica el error de omisión en que incurrió al no citar la fuente en la que se había inspirado para su conferencia, y agregando –entre otras cosas– lo siguiente: “Esta omisión es responsabilidad mía únicamente, ya que he debido revisar el texto antes de que fuera impreso. Le presento entonces a usted, y también al señor Rosenstiel, mis más sinceras disculpas por esta falla, tan indigna de un profesional. Sólo puedo asegurarle que no fue mi intención, ni forma parte de mi carácter, plagiar a ninguna fuente, y mucho menos a un clásico moderno como es sus Elementos”2.

1 Carta de María Teresa Ronderos dirigida a Diana Giraldo, fechada Noviembre 11, 2004. 
2 La carta fue escrita en inglés, y la traducción al español fue hecha por los miembros del Comité. El texto en inglés es el siguiente: “This omission is my sole responsibility, as I of course should have revised the text ahead of printing. I am therefore presenting my sincerest apologies to you and to Mr. Rosenstiel for such an unprofessional slip. I can only assure you that it was not my intention, nor is it in my character, to plagiarize from any source, much less from a modern-day classic as your Elements”. 
 
Sobre las reacciones que ha suscitado la omisión 
 
No es posible hacer aquí –ni tampoco necesario para nuestros propósitos– un recuento completo de lo que se ha expresado públicamente sobre el caso. Consideramos que
es suficiente presentar algunas de las informaciones y reflexiones más importantes y representativas que han salido en los medios escritos. 
 
• La revista SoHo, en su edición No.58, informa, bajo el título “Denuncia”, lo siguiente:
“Hace algunos días, la estudiante Diana Giraldo se acercó al director de SoHo, que a su vez es uno de sus profesores del posgrado de periodismo en la Universidad de los Andes, con la siguiente inquietud: había encontrado varias semejanzas textuales entre un ensayo del doctor Hernando Gómez Buendía y el libro Los elementos del periodismo de Bill Kovach y Tom Rosenstiel, editado con anterioridad al texto del columnista de SEMANA.
 
La estudiante elaboró un paralelo para exponer las 16 coincidencias existentes entre los dos escritos, y demostraba que por momentos parecían ejercicios de parafraseo, que daban un efecto de plagio, y se hacía diversas preguntas: ¿puede omitirse una cita 16 veces? En caso de que sí, ¿puede basarse toda una conferencia en una misma idea ajena? Como el doctor Gómez Buendía está vinculado a Publicaciones Semana, que es la casa editora de SoHo, y como a la vez el director de la revista se sentía con el compromiso de no darle la espalda al tema, él mismo tomó la decisión de acudir a una instancia objetiva, que no se sintiera, como él, inhabilitado para que se conociera pública e imparcialmente el caso.
 
De ahí que SoHo le encargara al periodista Javier Darío Restrepo, autoridad de la ética periodística, que investigara a fondo lo sucedido y escribiera un artículo con las conclusiones, con la garantía de que sería publicado sin modificación alguna. Así lo hacemos en nuestra habitual sección de denuncias” (p.252).

A continuación de esta nota introductoria aparece el artículo completo de Javier
Darío Restrepo.

• Jorge Leyva Valenzuela, en su columna de El Espectador, Hogar, dulce hogar, escribió en la edición de Diciembre 19, 04:
“Hernando Gómez Buendía acaba de ganar un premio internacional como escritor, al tiempo que en la revista Soho se denuncia un plagio suyo en la obra Poder y conflicto (sic). El periodista Javier Darío Restrepo analizó el tema en la misma revista y concluyó que lo que hubo fue una cadena de errores, descubierta por una avezada alumna de periodismo. Sin embargo, cabe preguntarse:
1. Si el cuestionado no fuera Gómez Buendía sino la alumna que descubrió el caso, ¿la habrían sancionado por plagio en la universidad?
2. ¿Bastará con el artículo de Javier Darío Restrepo para que se considere que lo que hubo fue un error?
3. Asumiendo que Gómez Buendía no daría semejante papayazo, ¿será que
alguien le editó o le escribió el artículo?”

• Juan Manuel Santos, en una columna publicada en la edición de diciembre 26, 04 de El Tiempo titulada ¿Plagio o simple omisión?, dice lo siguiente en uno de sus apartes:
“Pues bien, cuando me pidieron mi concepto sobre el caso, decidí investigar antes de opinar. Y lo primero que hice fue llamar al supuesto plagiado, Bill Kovach, periodista estrella del New York Times, sucesor de Howard Simon como curador de la
Fundación Nieman y a quien conozco hace mucho tiempo. Hoy preside el Comité de Periodistas Preocupados, entidad mucho más importante de lo que sugiere su nombre, con sede en Washington. Le describí a Kovach la situación lo mejor que pude. Me comentó, en resumen, lo siguiente, advirtiendo que no conoce la versión de la contraparte: 1) el número de ‘coincidencias’ habladas o escritas en primera persona parece no dejar muchas dudas; 2) el plagio es un acto de deshonestidad muy, pero muy fácil de evitar con solo decir “como alguien dijo”; 3) en el periodismo es especialmente grave porque destruye su activo más importante: la credibilidad (en su libro inclusive dice que es más importante que la misma objetividad ‘rechazada por muchos como una ilusión’); 4) los periodistas deben ser mucho más exigentes con sus pares en estos
casos porque es la profesión la que acaba sufriendo …”.
 
Consideraciones del Comité
 
Hay muchas formas distintas de aproximarse a reflexionar sobre la dimensión ética de un acto o comportamiento. Para el caso que nos ocupa consideramos que el mejor camino era compenetrarnos, tan profundamente como nos fuera posible, tanto con la persona cuyo acto o comportamiento ha sido puesto en tela de juicio en el terreno ético, como con las circunstancias específicas en que se produjo ese acto o comportamiento.
 
Nuestro trabajo se centró entonces en dos preguntas: (1) ¿pudo haber en el espíritu del doctor Gómez Buendía la intención deliberada de omitir la mención del libro que le sirvió de inspiración tanto para su charla como para el texto posteriormente publicado?, y (2) si hubo esa intención, ¿qué beneficio personal podría él haber buscado u obtenido de
ello?
Hicimos este ejercicio a través de tres actividades principales: la revisión minuciosa y cuidadosa de los ‘ires y venires’ que se dieron en el proceso de convertir la grabación en el texto que salió publicado, el estudio de las explicaciones públicas que dieron al respecto tanto el doctor Gómez Buendía como la revista SEMANA, y el análisis de las actitudes personales del doctor Gómez Buendía que es posible inferir de los distintos escritos con que ha respondido a las preguntas y críticas que han circulado en los medios.
Este ejercicio reveló para nosotros total ausencia de mala fe. Dos cosas lo muestran con particular claridad: (1) la coherencia y consistencia de las explicaciones que él dio 3 desde el comienzo sobre el conjunto de circunstancias que coadyuvaron a que incurriera en el descuido (no revisar detenidamente el texto antes de su publicación) que para él constituye la única razón,4 por la cual se omitió la cita del libro de Kovach y Rosenstiel, y (2) la manera tan honesta como desde el primer momento él reconoció su falta y asumió públicamente la totalidad de la responsabilidad.
 
3 También lo hizo la revista Semana.
4 También lo afirma la revista Semana.
 
Para profundizar más en el estudio del caso buscamos posibles respuestas a la pregunta ya planteada sobre los beneficios personales que podría él haber buscado u obtenido de esta omisión. Sólo encontramos una posible respuesta: prestigio. Nos preguntamos entonces: si así hubiera sido, ¿ante quién hubiera ganado tal prestigio? ¿Necesitaba él de este prestigio? Dos evidencias principales nos llevaron a descartar definitivamente la posibilidad de que este tipo de motivación pudiera haber existido:
 
• En ninguna de las explicaciones dadas por el doctor Gómez Buendía encontramos indicio alguno que permitiera sospecharlo; y,
• Desde hace muchos años él ha sido ampliamente reconocido no sólo como un excelente columnista, sino también como un intelectual destacado por la cantidad y la calidad de los trabajos que ha hecho y dirigido.
 
Con base en las consideraciones expuestas podemos resumir en una frase la opinión que la revista SEMANA nos solicitó: el doctor Gómez Buendía cometió el error de omisión que se ha señalado y él ha reconocido, pero este error no conllevó ninguna grave falta a la ética.
 
Sabemos que nuestra opinión difiere de las que han expuesto la mayoría de quienes –hasta donde conocemos– se han manifestado públicamente al respecto. Nuestro propósito no es generar polémicas polarizantes: es, como lo expresamos al comienzo de este trabajo, contribuir a que todos los interesados en este caso lleguemos a una comprensión clara, equilibrada y justa de lo ocurrido.
Para complementar y enriquecer esta contribución queremos concluir con unos breves comentarios sobre las opiniones públicas que citamos en un aparte anterior.
 
1. En la presentación que hizo del caso la revista SoHo se publican las siguientes dos preguntas: “¿puede omitirse una cita 16 veces? En caso de que sí, ¿puede basarse toda una conferencia en una misma idea ajena?”
Comentario: quien lea estas preguntas sin tener a su disposición toda la información que se necesita para tener un conocimiento completo de lo sucedido, puede ser inducido a concluir que el doctor Gómez Buendía cometió una falta ética grave. A nuestro juicio no es este el caso.
2. Jorge Leyva Valenzuela formula en su columna la siguiente pregunta: “Si el cuestionado no fuera Gómez Buendía sino la alumna que descubrió el caso, ¿la habrían sancionado por plagio en la universidad?”
Comentario: esta pregunta puede inducir a pensar que si el doctor Gómez Buendía llega a ser exculpado de la falta ética que se le ha atribuido, sería por su prestancia y no por su inocencia. Sinceramente consideramos que no es esta la situación.
3. El doctor Juan Manuel Santos reproduce en su artículo cuatro consideraciones del doctor Kovach, sugiriéndolas como marco de referencia para analizar el comportamiento del doctor Gómez Buendía.
Comentario: si estas cuatro frases se aplican al caso en cuestión sin tener en cuenta la información que se requiere para tener una comprensión clara de lo ocurrido, la conclusión sería que el doctor Gómez Buendía incurrió en una falta grave que, examinando cuidadosamente el contexto, no está fundamentada.
 
No podemos concluir estas reflexiones sin hacer referencia al retiro del doctor Hernando Gómez Buendía de SEMANA. Puede ser comprensible que, en medio de las tensiones generadas por los sucesos a que aquí nos referimos, haya sido mal visto por algunos que en su última columna citara apartes textuales de un artículo suyo ya publicado. Pero con su retiro todos pierden: él, la revista SEMANA, y sus lectores. Consideramos que
ese hecho sólo pudo haber cobrado relevancia por el ambiente fuertemente polémico generado por el episodio que aquí se ha analizado.
 
 
Alfonso Llano Escobar, S.J.
Carlos Gaviria
Alejandro Sanz de Santamaría


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