En un barrio de Bogotá se acostumbra a iniciar la semana con un descanso o con jornadas más cortas tras el intenso trabajo del fin de semana. La costumbre se practica entre aquellos que fabrican calzado, en una zona de la ciudad donde se mantiene viva la tradición que ha calzado a los ciudadanos durante años.
Se trata de el barrio Restrepo, donde se concentra la mayor cantidad de fábricas de zapatos de la capital. Algunos trabajadores se toman el lunes como día de descanso o modifican sus horarios para compensar el trabajo durante el fin de semana. A eso se le suma que se acostumbra a tomar caldo de pajarilla, el cual está asociado con la revitalización física que se requiere para trabajar con el cuero.

El caldo de pajarilla, típico de la región andina y de Boyacá, es una sopa a base de vísceras de res, también se le suela agregar papa y verduras como zanahoria y arvejas. En Colombia se suele tomarlo al desayuno, con una arepa de maíz o patacón, Este es conocido por sus propiedad nutricionales, que aportan fuerza y energía durante el día.

Iniciar de esta manera la semana laboral se ha vuelto una tradición que data del siglo XX, como parte de la cultura obrera y artesanal de los zapatos que se instaló en aquel barrio y lo ha convertido en el epicentro del calzado y la fabricación de artículos con el cuero. Desde hace décadas, el trabajo sigue siendo manual y colectivo, muchos de los empleados de talleres aprendieron a cortar, armar y lustrar por medio de la observación y de la práctica.

El barrio Restrepo, en la localidad de Antonio Nariño surgió a mediados de la década de 1930. Entre los años 50 y 60, este se consolidó como el principal epicentro de la industria del cuero y del calzado de Bogotá, gracias a que los residentes que se instalaron allí descubrieron en la artesanía de este elemento un sustento de vida, lo que además llevó a la construcción del sector residencial.

Actualmente “lunes de zapatero” se una como una expresión coloquial, la cual se refiera a que la semana inicia de manera tranquila y relajada.
En Cali, similar a la capital, los barrios que se dedican tradicionalmente a la marroquinería también disfrutan de un lunes de descanso, donde además suelen celebrar sus fiestas con bebidas embriagantes y al son de la salsa.
