Valle del Cauca

Preocupación por inestabilidad en dirección de Policía en Cali: tres comandantes en apenas seis meses

Todo estos cambios ordenados por el Gobierno nacional afectan la seguridad de la capital del Valle.

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12 de febrero de 2026, 6:32 p. m.
Edwin Masleider Urrego Pedraza fue el último comandante de la Policía de Cali.
Edwin Masleider Urrego Pedraza fue el último comandante de la Policía de Cali. Foto: El País

El retiro del general Edwin Urrego de la Policía Nacional volvió a encender las alertas sobre la estabilidad de la estrategia de seguridad en Cali, una ciudad que tendrá a su tercer comandante de Policía en apenas seis meses y al cuarto durante la administración del alcalde Alejandro Eder.

Con la salida de Urrego, el oficial que asuma el mando deberá sentarse nuevamente con la Alcaldía de Cali a redefinir planes, prioridades y estrategias de seguridad. Sin embargo, desde distintos sectores se advierte que la alta rotación en la comandancia dificulta la continuidad de las políticas públicas y afecta la capacidad de respuesta frente al delito.

Por decisiones del Gobierno Nacional, la Policía Metropolitana de Cali ha sido comandada por el general Carlos Oviedo, quien estuvo al frente desde enero de 2024 hasta agosto de 2025; luego asumió el general Henry Yesid Bello entre septiembre y noviembre de 2025; posteriormente, llegó el general Edwin Urrego, quien estuvo en el cargo desde diciembre de 2025 hasta esta semana. El próximo comandante será, nuevamente, un relevo en una cadena marcada por la inestabilidad.

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Fuentes de la institución reconocen que “tres comandantes en seis meses rompen cualquier línea estratégica y obligan a reiniciar procesos que requieren continuidad”. De acuerdo con esa visión, los constantes cambios afectan la planeación operativa y la coordinación con otras entidades del Estado.

“Ninguna ciudad resiste una inestabilidad de este nivel en materia de orden público. Se afecta la continuidad estratégica, se debilitan los procesos en curso y se genera incertidumbre en la tropa y especialmente en la ciudadanía”, señaló Mabel Lara, gerente de Proyectos de la Alcaldía de Cali.

El panorama resulta especialmente sensible para Cali, considerada una ciudad estratégica en materia de seguridad nacional por su tamaño y por las presiones que recibe desde zonas afectadas por el conflicto armado en el Cauca, el Pacífico y el norte del Valle del Cauca. La dinámica criminal que rodea a la capital vallecaucana exige, según analistas, decisiones estables y de largo plazo.

La situación se agrava, además, por los cambios frecuentes en la Dirección Seccional de la Fiscalía. Voces al interior de la Policía han señalado que el incremento de homicidios registrado en Cali durante 2025 estuvo asociado, en parte, a una menor operatividad del ente investigador. “Se redujo el número de órdenes de captura y de allanamientos, lo que impactó directamente los resultados contra las estructuras criminales”, indicaron fuentes policiales.

En ese contexto, desde sectores cercanos a la administración local se advierte que el aumento de recursos destinados por la Alcaldía para fortalecer a la Fuerza Pública pierde efectividad cuando las decisiones tomadas desde el nivel central afectan la estabilidad del mando policial en la ciudad. En criterio de estos sectores, sin continuidad institucional, los esfuerzos presupuestales y operativos no logran traducirse en resultados sostenibles para la seguridad de Cali.