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Incautación Inpec cárcel La Picota.
Incautación Inpec cárcel La Picota. - Foto: Inpec

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Presos 5 estrellas: autoridades decomisaron en La Picota y La Modelo 122 celulares, 100 litros de Whisky, champaña, vino, tequila y mucho más. ¿Quién responde?

Además, las autoridades descubrieron más de 130 celulares, relojes inteligentes, diseño en efectivo, neveras, cafeteras, entre otros electrodomésticos.

El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) realizó un operativo sorpresa en los pabellones 30 y 32 de alta seguridad, acción en la que los guardias se incautaron cerca de 200 litros de licor, relojes inteligentes, parlantes, tabletas digitales y más de 130 celulares, entre otros elementos de valor.

La entidad indicó que el procedimiento se llevó a cabo de manera estratégica por orden de la dirección de la cárcel de máxima seguridad La Picota, en la que actuaron grupos especiales del Inpec logrando a su vez detectar dinero en efectivo en los pabellones intervenidos.

El operativo dejó como resultado la incautación de los siguientes elementos prohibidos:

Celulares: 132.

Tablets: 5.

Parlantes: 19.

Licor: 184 litros.

Relojes inteligentes: 4.

Dinero en efectivo: $400.000.

Incautación operativo La Picota
Incautación operativo La Picota - Foto: Inpec

De la misma manera, el Inpec dio a conocer que “se incautaron varios electrodomésticos, entre los que se destacan televisores, cafeteras, licuadoras, equipos de reproducción de DVD, estufas y neveras, los cuales están prohibidos dentro de los pabellones”, señaló el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario por medio de un comunicado de prensa.

“Desde la Dirección General se seguirán adelantando estos operativos sorpresa tanto en La Picota como en otros establecimientos, con el fin de determinar acciones irregulares y tomar las medidas necesarias que permitan combatir actos de corrupción al interior de los penales del país”, dejó claro la entidad carcelaria.

Bacanal con whisky y conjunto vallenato en La Picota

“La fiesta duró tres días y hasta los guardianes salieron borrachos”. Esa es la versión que, desde la cárcel La Picota, en Bogotá, se conoció sobre la bacanal en que se convirtió la celebración del Día de la Virgen de las Mercedes, patrona de los reclusos. La califican como una fiesta “traqueta”, con licor, cigarrillos, artistas reconocidos, juegos de azar y apuestas. Hasta en celulares quedó registrada la ruidosa rumba que, curiosamente, ni las directivas del penal ni la guardia escucharon.

El Inpec adelantó un operativo en la cárcel La Picota en el sur de Bogotá. Los hallazgos parecen sacados de un remate en un Gastrobar.
El Inpec adelantó un operativo en la cárcel La Picota en el sur de Bogotá. Los hallazgos parecen sacados de un remate en un Gastrobar. - Foto: Inpec

SEMANA conoció las pruebas, que incluyen videos y fotos, de una fiesta que evidencia que en la cárcel no manda la guardia, sino el dinero. Los extraditables se sientan y ordenan; otros internos, de menor calado, les sirven. Todos festejan como si estuvieran en un balneario.

Los videos son claros: mesas repletas de latas de cerveza importada, whisky servido en vasos plásticos, acordeones, cantantes. Algunos, con algo de prudencia, ponían las botellas de whisky en el piso tratando de disimular lo evidente. En La Picota había prácticamente un bazar que se convirtió en bacanal con la caída de la noche.

En diferentes cárceles autorizaron homenajes en honor a la Virgen de las Mercedes, pero ella misma estaría espantada con lo que ocurrió en el pabellón de alta seguridad, también conocido como el de extraditables. La rumba dejó de lado las estampitas de la Virgen y se abrió paso al sacrilegio.

Una reciente incautación del Grupo de Operaciones Especiales (Grope), del Inpec, permitió sacar de los pabellones elementos que bien podrían estar en el inventario de un gastrobar. Más de 200 botellas de licor, neveras, licuadoras, estufas, freidoras, parlantes, televisores, celulares y dinero en efectivo. La incautación alarmó, pero no tanto como descubrir la forma como ingresó todo.

Nada de lo encontrado pudo ingresar sin la complicidad de la guardia. Las cajas de licor y las neveras no fueron simples encomiendas. El nivel de corrupción es, en extremo, descarado. No hay muro o reja que les impida a los internos, con suficiente dinero, convertir su paso por la cárcel, purgando supuestamente una condena, en una finca de recreo.

La cárcel La Picota está entre las más importantes del país, con mayor vigilancia y en el centro de la atención política y judicial. Pero la corrupción tiene bases y muros más fuertes que el mismo penal. De ahí se fugó alias Matamba hace apenas unos meses, el corrupto empresario Carlos Mattos salía de paseo, y hasta se incautó una tonelada de comida tipo gourmet. Los guardianes investigados siguen enquistados en los mismos cargos, amparados en el fuero sindical.