SEMANA: ¿Le gustó la figura del gabinete a la sombra?
GUSTAVO BOLÍVAR: Tiene la experiencia de quienes estuvimos en el Gobierno; el presidente Gustavo Petro e Iván Cepeda han dicho que se va a estar moviendo. Me invitaron y acepté porque es una figura importante y le hace muy bien a la democracia. Hay unos ministros espejo que están haciendo control social a los otros ministros. Y están proponiendo. Por ejemplo, si el Gobierno está proponiendo una reforma tributaria, nuestro ministro puede opinar sobre si le gusta o no. Es una propuesta alternativa. Es más decente eso que estar diciendo cosas horribles todo el tiempo por las redes. Es una figura que ha funcionado bien en otros países.
SEMANA: El problema es que, digan lo que digan, el Gobierno de Abelardo De La Espriella, quien tiene los recursos y el poder de las decisiones, no los escuchará.
G.B.: No. En ningún lado paran bolas, pero la ciudadanía tiene unas alternativas y propuestas alternas.

SEMANA: Usted, por ejemplo, es el director del DPS en la sombra.
¿Quién es el presidente?
G.B.: Tenemos dos figuras que, por ahora, pareciera que son complementarias. No es que se disputen el mismo lugar. Ya hay consenso, por ejemplo, en que Gustavo Petro sea el presidente del partido Pacto Histórico. Pronto haremos la asamblea general en la que se proclamará esa presidencia. Y quien está haciendo las veces de jefe de la oposición es Iván Cepeda.
SEMANA: Reitero, ¿quién viene siendo el presidente en la sombra? ¿Iván Cepeda o Gustavo Petro?
G.B.: (Risas) Petro es Petro y Cepeda es Cepeda. Quien convocó al gabinete al comienzo fue Cepeda y el presidente aceptó la figura y entró a participar. Ya hicimos un par de reuniones y estamos mirando la metodología del trabajo: si hacemos ministros espejo o ministros por grupos (económico, social). Se está definiendo. Cada mes o cada dos semanas, dependiendo de los hechos, presentaremos un informe al país y plantearemos lo que nos gusta o no. Siempre proponiendo.

SEMANA: Usted no desampara a Gustavo Petro. ¿Es cierto que el expresidente vive en su apartamento en Bogotá?
G.B.: No tengo problema en decir que el presidente Gustavo Petro me pidió el favor de que le ayudara a conseguir una casa, y yo, como no tengo sino una en Bogotá, le cedí la mía por unos días mientras él se organiza. Del 7 de agosto a la fecha han pasado unos días, y él, creo, está pensando en si se queda a vivir en Colombia o si se va por tiempos a otro país. Está resolviendo su vida y le facilité el asunto.
SEMANA: ¿Vive con Petro?
G.B.: No (risas). Eso lo dijo Felipe Zuleta; dio a entender que éramos pareja porque dijo que Petro vivía con el que había dicho que lo amaba. No vivo con él. Cuando me avisaron que quería tener un espacio temporal para definir qué iba a hacer, le respondí que sí. Fue el 6 de agosto. Le entregué la casa y me fui a vivir a otro lado porque resido más en Estados Unidos que en Colombia.
SEMANA: Petro está mal por el amor y lo ha hecho público. ¿Lo aconseja?
G.B.: (Risas) Le tengo mucho respeto para tocar ese tema. Sé más de eso por las redes y por la prensa. Con él siempre hablo de política y ahora hemos tenido más tiempo de hablar. La preocupación mayor de Petro es que el Pacto Histórico se organice para reconquistar la presidencia en 2030. Nos estamos organizando para las regionales de 2027. Siento que quiere echarse al hombro esa campaña. Hay que jugar fuerte, mantener la alianza con el Partido Verde y algunos sectores liberales. Los 12.700.000 votos de las presidenciales no son nuestros. De nosotros son los 9.600.000 que sacó Cepeda en la primera vuelta. El resto fue de alianzas de otros sectores que se sumaron e indecisos. Si logramos que esos 12,6 millones se mantengan, podremos dar una sorpresa grande en alcaldías y gobernaciones.

SEMANA: ¿Lo ve como alcalde de Bogotá?
G.B.: Le preguntamos. No creo que quiera, pero tampoco respondió que no. No hay una certeza sobre eso. Incluso se le ha propuesto. Varias personas le han propuesto si compite por la alcaldía de Bogotá, pero él no ha respondido.
SEMANA: Usted es leal a Petro. Le entregó su casa para que viviera en Bogotá y él fue duro con usted cuando salió de Prosperidad Social.
G.B.: Tenemos claras la relación de amistad y la política, y él, en política, es bastante crudo. Tiene una visión muy grande y, cuando no le gusta algo, lo manifiesta. En lo personal, nunca dejamos de hablar.
SEMANA: ¿Usted aspirará a la alcaldía de Bogotá?
G.B.: No. Todavía estoy pagando mi campaña. Es muy doloroso sin ingresos y pagando cuotas gigantes a los bancos. Hasta que no organice nuevamente mis finanzas, no volveré a aspirar a la política.

SEMANA: ¿Cuánto quedó debiendo de la campaña a la alcaldía?
G.B.: 1.400 millones. He venido pagando cuotas mensuales durante dos años y todavía me falta un año. Muy duro. Le estoy pagando a la Cooperativa Confiar 20 millones de pesos mensuales y a Quiroga Medios, otros 10 millones mensuales. Son 30 millones y es un hueco muy grande, y uno sin ingresos. No me quedó el buen sabor. Y es que nosotros tenemos una manera de hacer política diferente. Muchos la critican y dicen que por eso perdemos, pero no recibimos plata de contratistas y demás. En esa oportunidad quise ingenuamente financiarme con un préstamo en una cooperativa, pero el Gobierno nos pagó como al año y medio, y los intereses a las tasas de hoy incrementaron muchísimo la deuda.
SEMANA: ¿Cómo ve la oposición del Pacto Histórico a Abelardo De La Espriella?
G.B.: Va a ser fácil. A nosotros, el presidente nos facilitará mucho el trabajo de oposición porque no tiene filtros y va haciendo lo que cree que se puede hacer, pero acá hay unas leyes. Uno no quiere que le vaya mal. Si le va mal, le va bien a la oposición, pero yo no tengo esa mezquindad de pensar así. Al país le tiene que ir bien. Colombia lo que va a descubrir es que no quedó en las condiciones en que ellos lo vociferan: que un país en quiebra, en llamas, destruido. La economía quedó sana; el déficit es casi el mismo que el que recibimos. No se pudo bajar porque el Congreso negó dos leyes de financiamiento que sumaban 28 billones (...) Obviamente, hubo escándalos como los hay en todos los gobiernos. No era conveniente que se presentaran en nuestra administración porque ofrecimos un cambio y ese lunar de la corrupción nos golpeó bastante. Pero no fue una política de Estado. El mismo Gustavo Petro llegó a mi casa con unos cuadros, un televisor y un sofá. Eso es todo lo que tiene el presidente hoy. Un tipo que sale pobre como entró. No tiene dinero y, como entró, salió. Yo recibí su trasteo. De la Casa de Nariño salió para mi vivienda. Lastimosamente, se equivocó con algunos nombramientos y hay gente que defrauda y eso pasó. No lo podemos negar.

SEMANA: Dice que Gustavo Petro llegó a su casa con unos cuadros, un televisor y un sofá, pero fue presidente cuatro años.
G.B.: Así es, lo digo sinceramente, llegó con eso, yo recibí el trasteo. Por lo que lo conozco tanto, no le gusta ni siquiera la plata. Él ni siquiera sabe manejar un carro, es una chiva, nunca ha conducido. Es desprendido totalmente de todo.
SEMANA: Pero no puede tener tarjetas de crédito porque está en la Lista Clinton.
G.B.: Si las tuviera, no las podría usar.
SEMANA: Le daré algunos nombres para que me hable de ellos. Armando Benedetti. Hoy, tras el Gobierno Petro, ¿qué opina de él?
G.B.: Hablé con Benedetti hace poco. Lo vi muy destrozado, está como pagando las consecuencias de haberse metido en la orilla contraria. Siento que está muy afectado, le esperan años muy crueles porque sigue en la Lista Ofac, con muchas cosas embargadas y procesos. Hoy debe estar arrepentido de haberse metido al petrismo. Aunque él ha sido leal con Petro, yo he sido crítico de él; el precio que ha pagado es muy alto. Eso le jode la vida a cualquiera; está muy preocupado.

SEMANA: Pero Petro también está en la Lista Clinton, y no se ve preocupado.
G.B.: Tal vez porque a Petro no le importa eso. No tiene ni un negocio. Ni un carro de perros calientes. Él va por la vida anticapitalista y no le importa, pero a un hombre como Armando Benedetti sí le tiene que importar. Es distinta la situación.
SEMANA: Roy Barreras.
G.B.: También hablé con él. Me dice que se suicidó políticamente porque, aunque se está construyendo un partido, hay un líder que es quien marca las pautas: Gustavo Petro. Y Roy, cuando hizo su consulta, menospreció un poco que el movimiento iba a atender más el guiño de Petro, que era no votar su consulta, que su guiño. Se equivocó. Lo reconoce. Terminó mal, pero es inteligente. Se reinventará.
