Colombia empezó este jueves, 1.º de enero, su mandato como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para el periodo 2026-2027, un asiento que vuelve a colocar al país en el centro de las discusiones del sistema internacional.

La elección, realizada el 3 de junio de 2025 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, contó con el respaldo de 180 países, una señal de confianza diplomática que la Casa de Nariño ahora deberá traducir en posiciones concretas.
Durante los próximos dos años, Colombia tendrá voz y voto en decisiones relacionadas con conflictos armados, crisis humanitarias, misiones de mantenimiento de paz y amenazas a la seguridad internacional.

En ese sentido, no se trata solo de una presencia simbólica. El Consejo de Seguridad es el único órgano de Naciones Unidas con capacidad para adoptar resoluciones vinculantes, imponer sanciones y autorizar el uso de la fuerza.
La Cancillería ha señalado que la actuación colombiana estará guiada por principios de su política exterior basados en el respeto del derecho internacional, la defensa de los derechos humanos, la soberanía de los Estados, la no intervención y la solución pacífica de las controversias.

A ello se suma un enfoque centrado en las personas, alineado con la narrativa del Gobierno del presidente Gustavo Petro, que ha insistido en la diplomacia como herramienta prioritaria para la construcción de la paz.
Esta es la octava vez que Colombia ocupa un asiento no permanente en el Consejo, tras su participación en el periodo 2011-2012. Esa trayectoria le ha permitido acumular experiencia en negociaciones complejas y en la construcción de consensos, una capacidad clave en un órgano marcado por tensiones geopolíticas y el uso del veto por parte de sus miembros permanentes.

Para el periodo 2026-2027, Colombia compartirá mesa con cinco miembros permanentes —China, Estados Unidos, Francia, Rusia y Reino Unido— y con otros nueve países no permanentes. Junto a Colombia se incorporan Bahréin, República Democrática del Congo, Letonia y Liberia, mientras que Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá y Somalia continuarán hasta finales de 2026.
