Previo a las elecciones presidenciales y legislativas de 2026 en Colombia, se presentan movimientos en puestos clave del Ministerio de Relaciones Exteriores y todo apunta a que sería en favor de figuras cercanas al presidente Gustavo Petro.
SEMANA conoció que se desató un pleito interno por el Consulado en Bilbao (España), cuyo cónsul es Edgar Alberto Rojas, quien lleva 18 meses liderando esa oficina.
Pese a su trabajo y al respaldo de la comunidad en el norte de España, el 5 de diciembre de 2025 se expidió un decreto en el que se designa a Carlos Alfonso Victoria Mena como cónsul en Bilbao.

Victoria Mena fue el candidato cercano al Gobierno nacional para ser rector de la Universidad Tecnológica de Pereira y una de las cartas del petrismo para aspirar a la Alcaldía de Pereira en 2023.
Su cargo más importante dentro de la estructura del petrismo fue ser gerente de la campaña de Gustavo Petro a la Presidencia en Risaralda.
Y el 21 de noviembre, la Cancillería, en medio de una avalancha de decretos con cambios, retiró a Edgar Rojas del cargo de cónsul, dándole dos meses para retornar a Colombia.
Según el decreto, el cambio se hizo porque no es un funcionario de carrera diplomática, dándole, supuestamente, espacio a un cónsul con esta particularidad.
Sin embargo, Victoria Mena tampoco es funcionario de carrera diplomática.
Y aunque el decreto conocido por SEMANA resalta que, “en virtud del principio de especialidad”, quien “tiene el derecho preferencial de ocupar el cargo de consejero de Relaciones Exteriores” es “Harrizon Iván Flórez Pérez”, resulta que tampoco es a él a quien nombran en el cargo, sino a Victoria Mena.
Es decir, la Cancillería sacó a Rojas por no ser diplomático de carrera y nombró a Victoria, quien tampoco lo es.
El embajador en España no se quedó callado
Ante la situación, Eduardo Ávila Navarrete, el embajador de Colombia en España, expresó su preocupación directamente a la ministra Rosa Villavicencio y rechazó que no se le consultara antes de encargar a Victoria Mena, así como frente a un nombramiento en el Consulado de Valencia.

“Es preciso señalar que esta Embajada no fue informada oficialmente de estos cambios y nuevas designaciones, pese a que, de cara a la institucionalidad española, y concretamente frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, es esta Misión diplomática la única responsable y encargada de presentar y solicitar la acreditación tanto de los funcionarios diplomáticos (incluidos los cónsules) como del personal técnico y administrativo designado desde capital”, se lee en el documento obtenido por este medio.
Además, frente al cambio de Rojas, el embajador señaló que Victoria fue nombrado segundo secretario, lo cual podría generar conflictos internos con la planta de personal.
“Encontrándose dos categorías por debajo de quienes serán sus subalternos y con una asignación salarial inferior. Ahora bien, esta designación generará una situación atípica e inexplicable para el Estado receptor, y para la acreditación de este nuevo funcionario, y que no se corresponde con las precedencias establecidas”, dijo.
La reacción de Rojas
Este medio conoció que Rojas no se quedó con los brazos cruzados. A través de una tutela, alegó que con 61 años está a meses de su edad de pensión, por lo que pide su reinserción laboral.
“Argumentó que el accionante depende exclusivamente de su salario, no cuenta con ahorros significativos ni redes de apoyo, y a su edad ve reducida su posibilidad de reinserción laboral y que padece de hiperplasia prostática benigna y una alteración en el metabolismo del hierro, condiciones que requieren seguimiento médico especializado y tratamiento permanente”, se lee en la tutela.
El cónsul tendrá que dejar sus funciones desde el mes de febrero, pero está a la espera de una decisión de fondo frente a su tutela, sobre la cual ya está notificado el Gobierno nacional.
Por ahora, los connacionales en Bilbao protestan en favor de Rojas, destacando su gestión en los 18 meses desde que asumió, pese a que no es funcionario de carrera.
Y ahora, los nuevos funcionarios deberán cargar con la responsabilidad de alistar las elecciones de 2026 en el exterior, que es un reto logístico para la cartera, por lo cual preocupa la rotación en cargos importantes.










