La pregunta llega siempre de noche. No a las once, sino a las dos de la mañana, cuando el bebé lleva una hora llorando sin pausa, cuando los métodos que alguien recomendó en internet no funcionan, cuando el agotamiento ya superó cualquier capacidad de razonamiento y lo único que queda es abrir el teléfono y escribir en el buscador.
Esa escena se repite en muchos hogares latinoamericanos. Ana María Silva lo sabe porque lo vivió desde los dos lados: como madre de cuatro hijos y como pediatra que atiende a las familias que llegaron a la consulta después de esa búsqueda.
Llevar años en consulta pediátrica deja un registro de qué preguntan las familias, en qué momento y cuáles llegan sin haber pasado nunca por un consultorio.
Así, Silva construyó parte de su trabajo alrededor de tres temas que los padres buscan con una frecuencia que el sistema de salud no termina de absorber: sueño infantil, lactancia materna y alimentación complementaria.
Un estudio publicado en enero de 2025 en la revista del Instituto Mexicano del Seguro Social sobre trastornos del sueño en niños documentó que hasta el 50 por ciento experimenta algún problema relacionado con el sueño y que solo el 4 por ciento recibe un diagnóstico adecuado.
Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría y, al tiempo, uno de los que menos tiempo recibe en la consulta estándar. Esa brecha produce algo muy concreto: búsquedas a las dos de la mañana.
“Cuando educamos a una familia, no solo ayudamos a un niño. Impactamos generaciones completas”, dice Ana María Silva. Sostiene además que un padre que entiende cómo funciona el sueño en las primeras semanas de vida toma decisiones distintas a las tres de la mañana, no entra en pánico ante cada despertar nocturno, ni aplica métodos contradictorios que leyó en fuentes distintas. Ese conocimiento, cuando llega bien fundamentado, cambia comportamientos que tienen consecuencias que duran años.
Lo mismo ocurre con la lactancia. Formada en el Hospital Alemán de Buenos Aires y con experiencia propia de haber amamantado, Silva sabe que las dos cosas son distintas y que las dos son necesarias para hablar del tema de una forma que llegue de verdad a una madre que está a punto de abandonar. Los datos de Unicef y la OPS publicados en 2025 confirman lo que ya se observaba en la práctica: el abandono temprano ocurre con frecuencia, no por falta de intención, sino por falta de acompañamiento en el momento crítico, que raramente coincide con el horario de la consulta pediátrica.
Y con el BLW, la alimentación complementaria autorregulada por el bebé, ocurre algo parecido. Es uno de los temas con más búsquedas en plataformas digitales y uno de los más cargados de información contradictoria. Una revisión publicada en 2025 en Pediatría Integral señaló que la tendencia actual apunta hacia modelos mixtos adaptados a cada niño, pero que la información disponible para las familias no siempre refleja ese matiz con la precisión necesaria.
Ana María Silva no presenta estos talleres como solución definitiva a un problema estructural. Los presenta como lo que son: un puente entre el conocimiento clínico actualizado y las familias que lo necesitan fuera del horario de atención, en el formato en que lo están buscando, en el momento exacto en que lo necesitan.
El consultorio tiene límites de tiempo. La pregunta de las dos de la mañana no los tiene.