Relatos del Camino de SEMANA llegó en bicicleta hasta Santa Cruz de Mompox, un tesoro escondido a orillas del río Magdalena que cautiva la atención de miles de viajeros alrededor del mundo y del que tantas historias se cuentan.
Muchas veces los turistas que arriban lo hacen para comprobar la leyenda de que este municipio, al sur de Bolívar, está detenido en el tiempo. La sorpresa que se llevan es que sí: sus calles, su malecón e imponentes construcciones se resisten al paso de los años.
María Herrera, guía oriunda del municipio, lo describe como un territorio mágico. Cuenta que su nombre proviene del cacique Mompoj y que hoy llevan con orgullo la declaratoria de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. “Además de que tenemos el privilegio de estar al lado de un brazo del río Magdalena. Toda su historia, toda su cultura, se conecta a través del río”, aseguró Herrera.
El lujoso crucero de AmaWaterways, que comenzó a operar el año pasado y ya ha movilizado a más de 4 mil viajeros, permite que sus pasajeros disfruten también de los recorridos en bicicleta por el casco histórico, las visitas a los talleres de orfebrería de filigrana, la degustación de la gastronomía local o las fiestas que se forman en torno a los ritmos tradicionales.
De ese trabajo musical se encarga, por ejemplo, Don Abundio, uno de los embajadores momposinos más importantes a nivel mundial. Junto a su banda, Traviesos, armoniza las celebraciones y toca con orgullo ritmos como el chandé, la tambora o la guacherna. “Para Mompox representa alegría, porque por medio de las canciones, las personas “compactan” sus quehaceres ancestrales”, aseguró Herrera.
