El misterioso pulpo azul volvió a casa. El extraño ejemplar, del tamaño de una pelota de golf y considerado una de las especies más singulares descubiertas en las profundidades del océano, regresó a las islas Galápagos para formar parte de la colección científica de la Estación Charles Darwin.

La historia de este animal comenzó en 2015, cuando una expedición logró recolectarlo por primera vez a más de 1.700 metros de profundidad, en el norte del archipiélago ecuatoriano, reconocido por albergar una extraordinaria riqueza de flora y fauna endémicas.
Desde entonces, apenas se han registrado tres ejemplares de esta especie. Sin embargo, los otros dos solo pudieron ser captados en video, lo que convierte al espécimen preservado en una pieza clave para la investigación científica.
Tras su hallazgo, el pulpo fue trasladado en 2022 al Museo Field de Historia Natural de Chicago, en Estados Unidos. Allí fue estudiado, clasificado y recibió el nombre científico Microeledone galapagensis, con el que fue presentado oficialmente ante la comunidad científica.
Esta semana el ejemplar regresó a Galápagos, aunque el intenso azul que alguna vez cubrió sus tentáculos ya desapareció. Ahora luce un cuerpo opaco y una cabeza completamente pálida, resultado del proceso de conservación.

Su traslado requirió un manejo cuidadoso. Investigadores de la Estación Científica Charles Darwin recibieron el animal envuelto en una gasa impregnada con alcohol, una técnica utilizada para preservar este tipo de especímenes durante largos desplazamientos.
“El pulpo regresa con un nombre y tenemos buenas noticias: es una especie endémica”, explicó a la AFP Miguel Pinto, curador principal de las colecciones de Historia Natural de la estación.
Un ejemplar único para futuras investigaciones
El pulpo ya ocupa un lugar especial dentro de la colección científica. Fue catalogado como holotipo, una categoría reservada para el ejemplar que sirve como referencia oficial para describir una nueva especie.
A partir de ahora permanecerá junto a más de 140.000 especímenes de organismos marinos, vertebrados, invertebrados terrestres y plantas que conforman el patrimonio biológico resguardado por la Estación Charles Darwin.

Para Paulina Sepa, responsable de las colecciones marinas, el regreso del ejemplar representa una oportunidad para profundizar el conocimiento sobre la biodiversidad de Galápagos, declarada Reserva de la Biosfera y Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.
“Hay muchísimo más por descubrir, hay muchísimas preguntas más; un millón de preguntas”, afirmó la investigadora.
Miguel Pinto coincidió en que el trabajo apenas comienza y subrayó la necesidad de impulsar nuevas expediciones hacia las profundidades del archipiélago para encontrar más ejemplares y comprender mejor la biología de esta extraordinaria especie que aún guarda muchos secretos.
*Con información de AFP
