Ciencia

Científico explicó la extraña anomalía del 3I/Atlas que parecen “latidos de corazón”

Un nuevo análisis científico volvió a encender las dudas sobre el extraño comportamiento del 3I/Atlas.

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David Alejandro Rojas García

David Alejandro Rojas García

Periodista en Semana

30 de noviembre de 2025, 10:42 p. m.
La periodicidad detectada en su brillo llevó a los científicos a indagar más sobre su naturaleza real.
Un reciente estudio sugiere que los chorros del 3I/Atlas podrían activarse siguiendo un ritmo preciso. | Foto: Bobby Howe / Teerasak Thaluang

El 3I/Atlas mantiene en alerta a la comunidad científica, ya que continúa mostrando comportamientos inusuales que lo alejan de lo que se espera de un cometa convencional. Incluso, algunos investigadores no descartan la posibilidad de que se trate de una estructura de origen no terrestre.

Una trayectoria que desconcierta y reaviva teorías

El astrofísico Avi Loeb planteó una hipótesis recientemente sobre que el 3I/Atlas pudo haber cambiado su trayectoria, pues de acuerdo con su planteamiento, inicialmente señaló que el objeto venía alineado hacia la Tierra, lo que alimentó especulaciones sobre la posible liberación de sondas alienígenas.

Pero recientemente, con cálculos posteriores Loeb señaló que su curso podría estar apuntando ahora hacia Júpiter, algo que interpreta como más coherente si se piensa en un destino hacia el planeta más grande del sistema solar. Loeb considera que es el destino más coherente, siendo uno potencial para albergar algo más que la Tierra con la vida terrestre.

Nuevos cálculos de Loeb sugieren que el objeto cambió su rumbo hacia Júpiter, además de mostrar chorros inusuales.
Avi Loeb plantea que el 3I/Atlas ya no apuntaría a la Tierra, sino a Júpiter, y confirma la presencia de chorros entre sus anomalías. (Trayectoria y órbita de 3I/Atlas, 30 de noviembre 2025). | Foto: NASA/jpl

El científico, quien dirige el proyecto Galileo, una iniciativa enfocada en buscar indicios de civilizaciones externas, lleva meses analizando los comportamientos irregulares de 3I/Atlas, y en su última investigación indicó que entre las anomalías que ya habían sido registradas en 3I/Atlas se habían identificaron unos “chorros”.

A partir de esta observación, Loeb planteó recientemente una pregunta clave: “¿Los chorros del 3I/Atlas laten como un corazón?”, sugiriendo que su emisión podría ser periódica y no un simple fenómeno aleatorio.

El “pulso” del objeto: una pista que cambia el análisis

Según detalla Loeb, desde su detección el primero de julio de 2025, el brillo del 3I/Atlas ha mostrado variaciones rítmicas o latidos cada poco más de 16 horas. A primera vista, esta fluctuación fue atribuida a la forma del núcleo, pero nuevas observaciones indican que esa explicación no encaja.

Las imágenes obtenidas por el telescopio espacial Hubble revelan que casi toda la luminosidad proviene de una nube difusa que envuelve al cuerpo principal. Esta especie de halo es tan transparente que permite ver el núcleo, aunque su tamaño real no ha podido definirse con precisión.

“Sin embargo, se presume que el píxel más brillante de la imagen se superpone con el núcleo y contiene una pequeña fracción de la luz total”, destaca Loeb.

Desde su hallazgo, el 3I/ATLAS muestra variaciones periódicas que parecen originarse en la nube que lo envuelve.
Loeb explica que el brillo rítmico no procede del núcleo, que aporta solo una mínima fracción de la luminosidad. | Foto: Teerasak Thaluang

El gran interrogante es entonces por qué la luz varía tanto si el núcleo aporta tan poco, a lo que Loeb indica que las imágenes más recientes muestran varios chorros saliendo del objeto, y si estos expulsan material de forma periódica, generarían un efecto visual semejante al de un latido: la nube se expande y contrae de manera constante.

“En el contexto de un cometa natural, esto puede surgir de un chorro en dirección al Sol (anticola) que se inicia solo cuando una gran bolsa de hielo en un lado del núcleo está orientada hacia el Sol. Como resultado, la cola se inflará cada vez que la bolsa de hielo esté orientada hacia el Sol. Esto se asemeja a un latido con una bocanada de gas y polvo que actúa como una corriente de “sangre” a través de la coma periódicamente durante el período de rotación de 16,16 horas”.

Las imágenes revelan chorros que, si expulsan material de forma rítmica, generarían una pulsación luminosa.
"Se observan dos chorros prominentes, incluyendo una anticola en dirección al Sol, hacia la parte inferior izquierda", señala Loeb. | Foto: Teerasak Thaluang

Los “latidos” a los que hace referencia Avi Loeb serían, en términos simples, cambios rítmicos en el brillo o en la actividad de los chorros que salen del 3I/Atlas.

En una interpretación puramente natural, esto ocurriría cuando una zona helada del cometa recibe luz solar y libera gas y polvo solo cuando gira hacia la estrella; sin embargo, el profesor señala que si 3I/Atlas fuera una estructura artificial, el “latido” podría provenir de un mecanismo orientado en cualquier dirección, sin relación directa con el Sol.

“En el caso de un objeto tecnológico, la dirección del chorro pulsante podría ser arbitraria y no necesariamente apuntar hacia el Sol”.

Para Loeb, una secuencia de imágenes continuas permitiría distinguir ambas posibilidades. Si el patrón siempre apunta hacia el Sol, sería un comportamiento físico común. Si no, la conversación tomaría un rumbo muy distinto.