Lo que comenzó como una perforación para estudiar las reservas de gas bajo el Mar de China Meridional terminó convirtiéndose en un experimento accidental. Los investigadores abrieron una vía para que el metano escapara desde el subsuelo y contra lo esperado, el ecosistema marino comenzó a responder en un tiempo sorprendentemente corto.

Una perforación abrió la puerta al metano
En 2018, geólogos chinos perforaron el lecho marino para analizar cuánto gas natural permanecía atrapado en los sedimentos. El agujero tenía apenas 22 centímetros de diámetro, pero el intento de sellarlo con lodo no funcionó.

Un año después, el metano comenzó a escapar y formó una columna que llegó a unos 1.200 metros sobre el fondo marino. Los investigadores creían que solucionar naturalmente el problema podría tomar décadas. La evolución posterior cambió por completo ese pronóstico.
La vida llegó donde antes casi no había
El metano liberado transformó las condiciones del lugar y atrajo primero a microorganismos capaces de consumirlo. Después aparecieron gusanos y crustáceos, hasta formar una comunidad alrededor de la zona afectada.
El ecólogo microbiano Emil Ruff, de la Universidad de Bremen, explicó la rapidez del proceso: “En tan solo uno o dos años, ya se había formado un ecosistema eficaz consumidor de metano”.

El dato resulta especialmente llamativo porque, según modelos anteriores, una comunidad de este tipo podía necesitar entre 60 y 100 años para desarrollarse plenamente.
Ruff señaló además que los organismos terminaron actuando en conjunto: “Los gusanos, a su vez, se beneficiaron de los microorganismos recién establecidos, que probablemente les sirvieron como fuente de alimento. De este modo, los animales y los microorganismos contribuyeron conjuntamente a la descomposición del metano”.
El escape no desapareció, pero perdió fuerza
La fuga continuó durante años. En 2023 todavía se detectaba metano, aunque la columna había bajado de unos 1.200 metros a aproximadamente 800 metros.
El hallazgo no significa que el impacto ambiental haya sido positivo. Los investigadores encontraron cambios importantes alrededor del punto de escape, incluida una reducción superior al 30 % en la riqueza de microorganismos de los sedimentos.

El caso también plantea interrogantes sobre futuras perforaciones. China ha realizado decenas de pozos de evaluación en el Mar de China Meridional para estudiar los hidratos de metano, y todavía no está claro qué efectos pueden haber tenido algunas de esas intervenciones sobre los ecosistemas profundos.
