Un fenómeno excepcional localizado por la NASA frente a las aguas cercanas a Groenlandia ha llamado la atención por sus dimensiones y recorrido. Se trata de un gigantesco iceberg, originado en la escarpada costa groenlandesa, que ha viajado más de 1.000 kilómetros hasta llegar al estrecho de Dinamarca y continúa desplazándose hacia el Atlántico Norte, donde ya comienza a fragmentarse.

Con una superficie aproximada de 17 kilómetros cuadrados, el iceberg tiene una extensión equivalente a unas cinco veces Central Park, en Nueva York, y comparable a la de una ciudad pequeña como Ceuta. Aunque cada verano es habitual observar icebergs de diferentes tamaños flotando en los fiordos de Groenlandia después de que se rompe el hielo marino, esta estructura destaca por su tamaño y distancia recorrida.

Las imágenes obtenidas por el satélite Landsat 9 y difundidas por la NASA permitieron identificar el gigantesco iceberg mientras avanzaba por el estrecho entre Groenlandia e Islandia, rodeado de hielo marino y fragmentos de otros icebergs conocido como mélange. El instrumento OLI facilitó su diferenciación del hielo circundante gracias a su color más blanco, su gran tamaño y su cercanía a la costa. Además, las fotografías mostraron manchas azuladas sobre la superficie del bloque, asociadas a estanques de agua formados por el proceso de deshielo.

Los especialistas del Servicio de Hielo de Groenlandia creen que el iceberg podría haberse desprendido en Jøkelbugten, una bahía del noreste de la isla. Aunque no se ha podido establecer el punto exacto, una de las principales posibilidades apunta a los restos de una plataforma de hielo cercana al glaciar Zachariæ Isstrøm, debido a que los bloques que se desprenden directamente de este glaciar suelen ser más pequeños.
Durante el verano, el enorme bloque continuó avanzando hacia el sur impulsado por la corriente costera de Groenlandia. Para mediados de agosto, ya se encontraba a unos 1.500 kilómetros de Jøkelbugten, su posible lugar de origen, y se había acercado progresivamente al Atlántico Norte.

Las imágenes más recientes analizadas por la NASA muestran que el iceberg ya comenzó a fragmentarse. Este proceso podría intensificarse mientras continúa su desplazamiento hacia aguas más cálidas, donde las nuevas condiciones oceánicas favorecerían su deterioro y eventual desaparición.
