Uno de los factores más importantes hoy en día en términos de comodidad y practicidad son los electrodomésticos. Gracias a los avances tecnológicos, estos dispositivos facilitan la vida de millones de personas, ya sea en la cocina, en las labores de limpieza o en las opciones de entretenimiento. Por ello, muchos han pasado a ocupar un lugar esencial en la vida cotidiana.
Lavadoras, neveras, televisores, consolas de videojuegos, robots aspiradores y otros equipos figuran entre los favoritos de los usuarios. Sin embargo, también generan preocupación por el consumo de energía que pueden representar, incluso cuando aparentemente están apagados.
Existe la creencia de que, al apagar un dispositivo, este deja de consumir electricidad. No obstante, esto no siempre es así. Hay un fenómeno conocido como “consumo fantasma” que puede afectar de forma significativa el gasto energético del hogar, especialmente cuando se tienen varios aparatos conectados.

Aunque parezcan apagados, muchos dispositivos eléctricos continúan utilizando energía. Así lo advierte la empresa española Endesa, que explica que el modo de espera (standby) no implica una desconexión total. Parte del sistema interno —como el transformador— sigue funcionando porque el aparato permanece conectado a la red eléctrica, lo que genera un consumo constante, aunque reducido.

Este fenómeno suele evidenciarse mediante una pequeña luz indicadora que permanece encendida en equipos como televisores o consolas. Ese piloto confirma que el dispositivo continúa recibiendo corriente. El problema surge cuando no existe una señal visible, lo que dificulta percibir que el aparato sigue consumiendo electricidad sin que el usuario lo note.
Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), estos son algunos de los dispositivos que más energía pueden consumir en modo de espera (kWh anuales):
- Impresora: 52,6 kWh
- Router wifi: 35 kWh
- Robot aspirador: 23 kWh
- Microondas: 22 kWh
- Ordenador: 16 kWh
- Consola de videojuegos: 15 kWh
Reducir el consumo eléctrico en modo standby no solo permite ahorrar dinero, sino que también beneficia al medioambiente y mejora la seguridad del hogar. Al desconectar los dispositivos que no se utilizan, es posible disminuir hasta un 15 % del gasto energético anual.

Además, esta práctica contribuye a reducir las emisiones asociadas a la generación de electricidad, minimiza el riesgo de fallos eléctricos o sobrecalentamientos y permite tener un mayor control del consumo diario, lo que favorece decisiones más eficientes y responsables.
Por último, los enchufes inteligentes se presentan como una alternativa práctica para gestionar el consumo eléctrico. Estos dispositivos permiten controlar la energía desde el celular, programar horarios de encendido y apagado, y monitorear el gasto de cada aparato de manera individual.
