La presencia de El Niño comenzó a generar cambios importantes en el Océano Pacífico desde junio de 2026, de acuerdo con observaciones realizadas por la NASA. El fenómeno se caracteriza por un incremento anormal de la temperatura superficial del agua en determinadas zonas del Pacífico, una alteración que puede modificar el comportamiento habitual de los océanos y de la atmósfera.

Uno de los principales efectos observados está relacionado con la modificación de los patrones de circulación atmosférica y oceánica. El calentamiento de las aguas del Pacífico puede alterar la distribución del calor y la humedad, provocando cambios en las condiciones meteorológicas durante los próximos meses.
Según la NASA, las consecuencias de El Niño no se limitan al océano, sino que pueden extenderse a diversos fenómenos climáticos. Entre los efectos asociados se encuentran inundaciones en zonas desérticas, retrasos en los monzones y modificaciones en las áreas con mayor probabilidad de formación de ciclones tropicales.

Por primera vez, los científicos utilizaron el satélite PACE de la NASA para analizar con mayor precisión los cambios provocados por El Niño en el Océano Pacífico. El dispositivo, lanzado en febrero de 2024, realiza mediciones hiperespectrales diarias y permite observar el océano en una cantidad de longitudes de onda mayor que las disponibles con sistemas anteriores.
¿Cuáles son los cambios más significativos que tendrá el Pacífico?
Los datos recopilados por PACE muestran una disminución drástica de la clorofila en el Pacífico central ecuatorial durante junio de 2026. Las concentraciones registradas fueron sustancialmente menores que las observadas en la misma región durante junio de 2025. La NASA también obtuvo imágenes satelitales en las que se aprecia de manera visual esta reducción que estaría asociada con El Niño.
El Niño just arrived in June 2026, but one of its effects on ocean ecosystems is already visible: lower chlorophyll.
— NASA Earth (@NASAEarth) August 10, 2026
This green pigment is found in phytoplankton, which form the base of the marine food web. pic.twitter.com/tFXUOOpgvW
La disminución de la clorofila es especialmente relevante porque este pigmento está presente en el fitoplancton, organismos microscópicos que cumplen un papel esencial en la cadena alimentaria marina. Por esta razón, una reducción significativa en su presencia puede generar efectos que se extienden progresivamente por diferentes niveles del ecosistema marino.
El fenómeno de El Niño contribuye a este escenario al debilitar los vientos alisios ecuatoriales. Como consecuencia, la capa de agua cálida que se encuentra en la superficie puede extenderse hacia mayores profundidades y dificultar el afloramiento de aguas frías cargadas de nutrientes.

El impacto puede trasladarse posteriormente a toda la cadena alimentaria marina. Con menos fitoplancton disponible, también disminuye el alimento para el zooplancton, lo que puede repercutir en poblaciones de peces y, posteriormente, en aves y mamíferos marinos que dependen de estos organismos para alimentarse.
Sin embargo, los científicos también contemplan la posibilidad de una recuperación después de El Niño, con concentraciones de clorofila incluso superiores a las habituales en algunas zonas del Pacífico, favorecidas por el aporte de hierro mediante las corrientes oceánicas y el polvo procedente de tierra firme.
Las proyecciones indican que el actual episodio de El Niño podría continuar fortaleciéndose hasta finales de 2026. Además, existe un 97% de probabilidad de que el fenómeno se prolongue hasta la primavera de 2027.
