Aunque el departamento del Valle del Cauca alberga múltiples atractivos naturales que parecen sacados de un cuento, en esta ocasión se destacan dos de esos tesoros ocultos que enamoran por sus aguas cristalinas, su entorno sereno y la rica diversidad de fauna y flora que los rodea.
Esos lugares son la Cascada Oasis de La Sirena y el Cañón de Anchicayá, dos destinos naturales imperdibles que, aunque aún son poco conocidos, conquistan a todos sus visitantes con su impresionante belleza y paisajes de ensueño.

¿Cómo llegar a estos sitios de interés?
Tanto la cascada como el cañón son parte de los atractivos del corregimiento El Danubio, en el municipio de Dagua, Valle del Cauca. Están ubicados a unas 3 horas de Cali, entre las montañas del Parque Nacional Natural Farallones de Cali, explica el portal de turismo Travelgrafía.
Para quienes se encuentran en Cali y desean visitar estas joyas naturales, la mejor ruta para emprender esta aventura comienza saliendo por la vía al mar, pasando por el kilómetro 18 y continuando hasta el corregimiento de El Queremal. Desde allí, el trayecto sigue por una carretera destapada hasta llegar a El Danubio, cuyo tiempo de desplazamiento es de aproximadamente 1 hora.

Si la idea es viajar en transporte público, es importante tener en cuenta que el recorrido es largo y que puede haber pocos servicios de bus —o incluso solo uno— desde la Terminal de Transportes de Cali hasta el destino.
Por ello, se recomienda confirmar horarios y disponibilidad directamente con los operadores en la ciudad antes de emprender el viaje.
¿Qué hacer en cada uno de estos lugares?
La Cascada Oasis de La Sirena está compuesta por varios charcos, pozos y piscinas naturales, donde es posible disfrutar un baño refrescante. Además, para llegar a esta joya natural, primero es necesario hacer una caminata que toma unos 25 minutos atravesando un río.

En el Cañón de Anchicayá, los viajeros pueden gozar de charcos y más piscinas naturales de ensueño. Otro plan para hacer en este lugar es observar la gran diversidad de anfibios, insectos y aves, como el torito cabecirrojo y el tucán del Pacífico, que se resguardan entre su exuberante vegetación y cada rincón del entorno.
Para llegar a este lugar es necesario contar con el acompañamiento de un guía local, cruzar el río Digua en balsa y recorrer un sendero de 1.5 kilómetros, donde es posible descubrir saltos de agua y nadar en cada uno de los siete charcos que componen este atractivo turístico.
