Barranquilla se ha consolidado como uno de los principales lugares turísticos de Colombia. La arenosa destaca por su ambiente alegre, su riqueza cultural y su oferta turística.
Uno de sus mayores atractivos es su famoso carnaval, una de las celebraciones folclóricas más importantes no solo del país, sino de la región, en la que la música, los disfraces y las comparsas llenan las calles de color y tradición.

Tiene diversos encantos como el Gran Malecón del Río, un moderno espacio para caminar, disfrutar del paisaje y observar el río Magdalena. También cuenta con museos, parques y una variada gastronomía caribeña que llama la atención de los viajeros.
Muy cerca de allí, a solo una hora, hay un pequeño paraíso que todo turista debería darse la oportunidad de conocer y que en los últimos años se ha convertido en un fenómeno, no solo por su belleza, sino por lo que representa desde el punto de vista artesanal y cultural.

Se trata de Usiacurí, que se caracteriza por su colorido, calles empinadas y pequeñas casas, por lo que le apodan el ‘pesebre del Atlántico’.
Se dice que el nombre del municipio proviene de palabras indígenas: “Usía”, que significa señoría, y “Curí”, nombre de un antiguo cacique de la región. Sus escalinatas, decoradas con coloridas flores, le dan un aire pintoresco que cautiva a quienes deciden darse la escapada para vivir una experiencia diferente.
Es un destino perfecto para conectar con el arte, la poesía y los saberes, además de disfrutar de sus encantos naturales, razones de peso para que en los últimos años se haya convertido en todo un fenómeno que propios y extraños quieren visitar.

Además, es reconocido por su tradición artesanal. Muchos de sus habitantes elaboran productos a partir de la palma de iraca, como bolsos, sombreros y accesorios que reflejan la identidad cultural de la región, los cuales pueden ser adquiridos por los turistas para llevar como recuerdo, además de conocer de cerca los procesos para la elaboración manual de estos productos.
Aguas medicinales
Otro encanto son sus aguas medicinales, que brotan de pozos ricos en elementos sulfídricos. Durante años, personas de diferentes lugares han visitado el pueblo en busca de este recurso hídrico, debido a que se le atribuyen propiedades que ayudan a aliviar diversas dolencias y enfermedades.

Un dato importante es que en este pequeño rincón caribeño vivió el poeta boyacense Julio Flórez y por ello la casa donde residió es uno de los sitios que más despierta la curiosidad de los visitantes, interesados en conocer más sobre su vida y su obra.
Quienes visitan Usiacurí también pueden explorar la Reserva Natural de Luriza, ubicada a unos seis kilómetros del municipio. Este escenario alberga una gran diversidad de fauna, incluyendo aves, anfibios, reptiles y mamíferos. Allí se encuentran especies como el mono cotudo y el tití cabeciblanco, lo que convierte la reserva en un lugar ideal para el ecoturismo y la observación de la naturaleza.
Usuacarí fue reconocido en 2019 como el primer destino turístico sostenible del Atlántico y, con el paso del tiempo, el número de visitantes ha ido en aumento.
