Boyacá es un territorio que brinda la oportunidad de vivir experiencias diferentes en las que se mezcla historia, paisajes naturales y tradiciones culturales, así como rica gastronomía.
Muchos de sus pueblos, incluida Tunja, su capital, conservan una arquitectura colonial y numerosos sitios históricos que permiten conocer más sobre el pasado del país, a lo que se suman atractivos naturales que vale la pena conocer, como es el caso del Lago de Tota o el Parque Nacional Natural El Cocuy.

Este departamento tiene 123 municipios, localizados en 13 provincias. Uno de ellos es Almeida, ubicado a tres horas de Tunja y cuyo nombre significa ‘mesa’ o ‘meseta’; está ubicado en inmediaciones del embalse La Esmeralda, que abastece la central hidroeléctrica de Chivor.
Las tierras de este pequeño municipio, en el que habitan menos de 2.000 personas, se caracterizan por tener una topografía irregular, lo que le otorga diversidad agrícola y ecológica.

Este destino se perfila como una buena opción para quienes disfrutan de los planes de naturaleza y las actividades al aire libre. Allí se pueden visitar sitios como el embalse La Esmeralda, la cuchilla de San Cayetano y los puentes colgantes Masato y San Luis.
De igual forma, es un destino en el que se puede disfrutar de miradores como el Alto del Águila y Cañón del Infierno, en la vereda Yavir.

Otros de sus atractivos son el Monumento del Alto de Cristo Rey, elegido como cerro tutelar del municipio, y el monumento Sagrado Corazón, a los que se suma el templo parroquial.
Quienes deciden llegar hasta este destino pueden disfrutar de productos típicos y tradicionales que hacen parte de su gastronomía, como el sabajón y el pan de sagú, así como los amasijos que incluyen arepas de queso boyacenses hechas en horno de leña.

Almeida es un lugar donde las tradiciones boyacenses se viven con orgullo y donde sus festividades reflejan la calidez de su gente.
Un poco de historia
Este municipio fue fundado en una vereda denominada Yavir, jurisdicción de Somondoco, lo cual se dio el 26 de abril de 1889. En su momento tomó el nombre de la Santísima Trinidad en honor a tres obispos nacidos en la región.
Tiempo después fue cambiado por el nombre actual, lo cual se hizo en honor a los hermanos Almeida, próceres que lucharon en la Batalla de Boyacá, por los departamentos de Casanare y Boyacá y, además, el cambio se realizó para evitar una confusión con otra población que tenía el mismo nombre.
