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La ansiedad requiere de atención médica. - Foto: Getty Images/Image Source

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Ansiedad: ¿cómo puede la alimentación ayudar a aliviarla?

Una dieta saludable no reemplaza un tratamiento médico.

La ansiedad es un sentimiento que hace que las personas tengan miedo, temor e inquietud. Aunque en algunos casos puede ser reacción del estrés, hay individuos que pueden tenerla con mayor frecuencia.

“Si bien la ansiedad puede ayudar a enfrentar una situación, además de darle un impulso de energía o ayudarle a concentrarse, para las personas con trastornos de ansiedad el miedo no es temporal y puede ser abrumadora”, explica Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

En caso de sentirse de esa forma, se debe acudir a un doctor para recibir el diagnóstico correcto e iniciar un tratamiento oportuno. No es recomendable seguir consejos de personas de redes sociales, que no tienen el conocimiento profesional ni de blogs de famosos que no son expertos autorizados en el tema.

“No existen cambios alimentarios que puedan curar la ansiedad, pero prestar atención a lo que se come puede ayudar”, explica Mayo Clinic, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación.

La entidad de salud brinda algunas recomendaciones que pueden intentarse y ver cómo funcionan. Cabe resaltar que estos consejos no reemplazan un tratamiento médico. Asimismo, se debe consultar con un doctor y un nutricionista antes de realizar cambios en la alimentación habitual.

  1. Incluir proteínas en el desayuno puede ayudar a sentirse satisfecho por más tiempo y se tendrán niveles normales de glucemia. Esto permitirá empezar un día con más energía.
  2. Incluir hidratos de carbono complejo. De acuerdo con Mayo Clinic se cree que este tipo de alimentos (avena, quinua, panes, cereales integrales) incrementan el nivel de serotonina en el cerebro, causando un efecto tranquilizante.
  3. Tomar mucha agua para evitar la deshidratación, ya que esta condición puede afectar el estado de ánimo.
  4. Moderar el consumo de alcohol. Aunque al inicio puede causar un efecto tranquilizante, luego la persona puede ponerse irritable.
  5. Moderar la cafeína, puesto que puede causar sensación de tensión y nerviosismo.
  6. Observar qué alimentos o productos pueden causar reacciones físicas desagradables, que luego pueden afectar el estado de ánimo, provocando ansiedad.
  7. Tener una alimentación saludable para mantener una buena salud física y mental.

¿Cómo es una alimentación saludable?

Para tener una alimentación equilibrada, los expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan intentar tener un plato lleno de colores, es decir, lleno de diversas frutas y verduras.

Algunas recomendaciones para tener en cuenta:

  • Agregar hierbas frescas a las ensaladas.
  • Preparar salsa roja con tomates frescos y hierbas frescas.
  • Añadir vegetales cortados en cubos a guisos y tortillas.
  • Añadir fruta a cereales o yogures.

Se debe tener mucho cuidado con el consumo diario de sal (sodio), pues su ingesta elevada es perjudicial para la salud. La Organización Mundial de la Salud insiste en la importancia de reducir su ingesta.

“Un consumo de sal inferior a cinco gramos diarios en el adulto contribuye a disminuir la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio. El principal beneficio de reducir la ingesta de sal es la correspondiente disminución de la hipertensión arterial”, explica la Organización.

Mayo Clinic explica que lo saludable es consumir menos de 2.300 miligramos de sodio al día. En caso de tener presión arterial alta, los médicos suelen recomendar consumir menos de esta cantidad.

Los CDC brindan algunos consejos para disminuir este consumo:

  • Reemplazar el uso de la sal para sazonar las comidas utilizando zumo de limón o una pequeña cantidad de hierbas frescas o mezcla de condimentos.
  • Moderar el consumo de alimentos procesados y envasados.
  • Al momento de mercar, elegir verduras frescas que no estén procesadas.