El reconocido actor y presentador barranquillero, Mario Espitia, decidió abrir su corazón sobre una de las batallas más difíciles que ha librado fuera de los sets de grabación: los ataques de pánico.
En una reciente y reveladora entrevista, el artista detalló cómo estas crisis afectaron su vida cotidiana, los momentos de vulnerabilidad que enfrentó al llegar a Bogotá y el episodio límite que vivió mientras conducía en una autopista de Estados Unidos.

Espitia, recordado por su carisma en producciones como Rafael Orozco, el ídolo, explicó que sus problemas de salud mental no surgieron de forma espontánea, sino como resultado de años de “guardar” emociones.
Según su relato, el traslado desde su natal Barranquilla a la capital colombiana estuvo marcado por carencias económicas y una presión interna por mantenerse siempre positivo y “echado hacia adelante”.
“Creo que el hecho de no exteriorizar lo que estaba viviendo... fue como cuando pagas el IVA al sexto mes; viene el doble. Me llegó esta declaración interna y me dijo: ‘Papi, debemos esto’”, confesó el actor, comparando la acumulación de estrés con una deuda tributaria que finalmente pasó factura a través de su sistema nervioso.
Al principio, la falta de información le hizo creer que se trataba de un problema físico. Espitia relató que acudió a urgencias en repetidas ocasiones con la certeza de que iba a morir, solo para ser dado de alta tras confirmar que su corazón y pulmones estaban sanos. Fue un médico de turno quien, tras observar el patrón, le sugirió que lo que realmente estaba experimentando eran ataques de pánico.
Uno de los puntos más críticos de su testimonio fue el relato de una crisis sufrida mientras conducía en Estados Unidos. Según Espitia, mientras transitaba por un puente a una velocidad de 160 km/h, su mente le jugó una mala pasada: “El carro en mi cabeza se puso de cabeza. Yo iba a 160 km/h manejando y en mi mente yo estaba volcado”, relató con crudeza.
En medio de la taquicardia y la asfixia, el actor tomó una decisión extrema: confrontar al pánico. “O me matas tú o te mato yo, pero ya los dos no vamos a poder coexistir”, sentenció en aquel momento de desesperación. Logró parquear el vehículo y, tras un diálogo profundo con su fe, entendió que su vida debía cambiar de raíz.

La recuperación de Mario Espitia no fue lineal. El actor mencionó haber pasado por diagnósticos errados de vértigo y medicaciones que no funcionaron, hasta que encontró orientación en la psiquiatría y la psicología. Uno de los ejercicios más desafiantes que reveló fue el de “confrontar al miedo”: encerrarse a solas para invocar la sensación del ataque y demostrarse a sí mismo que, aunque la sensación es aterradora, no es letal.
Más allá de su experiencia personal, el actor se ha convertido en un apoyo para otros. Ha manifestado que su capacidad para identificar los síntomas le ha permitido ayudar a desconocidos en lugares públicos que están atravesando crisis similares. “Lo primero que entendí fue: no te vas a morir. Ahora, cuando llega esa sensación, ya tengo la herramienta para decir: ‘Ya te gané. Chao’”, concluyó.
Con este testimonio, Mario Espitia se suma a una creciente lista de figuras públicas en Colombia que padecen trastornos de ansiedad, promoviendo la importancia de buscar ayuda profesional a tiempo.
