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¿Cuáles son los efectos que tiene el azúcar en el cerebro?

Afectación de la memoria e impacto en el estado de ánimo pueden ser consecuencia de los efectos de la glucosa en el cerebro.


El azúcar puede producir numerosos problemas al organismo y también afectar el cerebro, órgano que se caracteriza por consumir mucha energía, siendo la glucosa una de sus principales fuentes de alimentación. Los estudios han identificado que el azúcar puede llegar a ser tan adictivo como muchas drogas.

Por esta razón, es clave reducir el aporte de azúcar en la dieta para mejorar el estado de salud y prevenir la aparición de enfermedades, que con el paso de los años pueden resultar muy complejas.

Según la Fundación Dacer, de España, entidad sin ánimo de lucro que atiende a personas que presentan daño cerebral, el consumo de azúcar en exceso tiene un impacto directo en las habilidades cognitivas y en las habilidades que tienen las personas de controlarse así mismas, con efectos similares a los de las drogas en el centro de recompensas del cerebro.

Según estudios científicos, los alimentos dulces, así como los alimentos salados con excesos de grasas en su composición pueden producir efectos similares a la adicción en el cerebro, lo que provoca la pérdida de autocontrol, genera la sobrealimentación y como consecuencia, el aumento de peso.

Lo más complejo de esto, de acuerdo con los expertos, es que existen muchos tipos de azúcares dependiendo de su estructura química, los cuales pueden llegar al cerebro. Azúcares como la fructosa, galactosa, glucosa, maltosa o lactosa se pueden encontrar de forma natural en los alimentos, o pueden ser agregados como endulzantes o conservantes.

La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir el consumo de azúcar libre (el que se añade a los alimentos), por debajo del 10 % de la ingesta calórica total del día. Incluso, hace un llamado para que este consumo baje al 5 %, pues produciría beneficios adicionales para la salud, según lo afirma una investigación publicada en a la revista Diabetes Research and Clinicla Practice.

El cerebro, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Physiology & Behavior, citado en un artículo del portal Mejor con Salud, consume 5,6 miligramos de glucosa por cada 100 gramos de tejido cerebral por minuto. En el cerebro de un individuo adulto, la mayor demanda de energía procede de las neuronas.

A pesar de que el cerebro representa menos del 2 % del peso corporal, gasta hasta el 20 % de la energía del total de la glucosa que fabrica el organismo, es decir, es su principal consumidor.

Afectaciones adictivas

“Cuando se ingieren alimentos que contienen azúcar, al introducirlos en la boca y entrar en contacto con las papilas gustativas de la lengua, estas manda señales activando los receptores de lo dulce en el tronco cerebral y, de ahí, a diferentes áreas del cerebro, donde la señal recibida activa el sistema de recompensa del cerebro”, explica el artículo de este portal.

Los especialistas de la Fundación Dacer explican que cuando se activa de forma repetida este sistema de recompensas, el cerebro se adapta y se reconecta con esos hábitos de consumo, lo que hace que cada vez la persona quiera comer más, con sus consecuentes resultados.

De la misma forma, en el aparato digestivo también hay receptores del azúcar, los cuales van a enviar señales al cerebro indicando si existe sensación de saciedad o no. Los efectos que provoca el azúcar en el cerebro explican el por qué las personas pueden tener dificultades para controlar su consumo.

El consumo excesivo de azúcar puede generar enfermedades cardiovasculares, diabetes, hígado graso, cáncer, entre otras. Sin embargo, nuevos hallazgos han revelado que también pueden tener efectos negativos a nivel cerebral, produciendo inflamación o reacciones de carácter emocional, como hiperactividad infantil, fatiga, insomnio, ansiedad, demencia y depresión, entre otras.

Por ejemplo, un estudio publicado en Scientific Reports, que incluyó 264.000 adultos mayores de 50 años, con 10 años de seguimiento, demostró que las personas que consumían diariamente más de 4 latas de bebidas azucaradas tuvieron mayor riesgo de padecer depresión, con cifras de casi el 30 %, en comparación con aquellos que no consumieron.

Afectación a la memoria

Las investigaciones también han demostrado que los altos niveles de azúcar en el cerebro pueden afectar la memoria. Un solo evento de glucosa elevada en el torrente sanguíneo puede ser perjudicial para el cerebro, lo que resulta en una función cognitiva más lenta y déficits en la memoria y la atención.

El azúcar también afecta el estado de ánimo. En los jóvenes sanos la capacidad de procesar las emociones se ve comprometida con la glucosa elevada en la sangre, según un estudio basado en imágenes del cerebro. Cuando esta situación se presenta, el cerebro intenta metabolizar el azúcar produciéndose un daño en el hipocampo.

El hipocampo es la zona del sistema nervioso central donde se forman, organizan y guardan las ideas y memorias. De esta forma, cuanto más azúcar se proporciona al cerebro, este llegaría a saturarse cada vez más, por lo que con el tiempo esto podría derivar a una degradación neurológica, ocasionando deficiencias en la memoria y habilidades de razonamiento, incida el portal Mejor con Salud.

Existe suficiente evidencia científica que muestra la perjudicial relación entre la ingesta habitual de azúcar y un posterior riesgo de padecer una enfermedad mental. Esto se debe a que esta sustancia puede causar un efecto neurotóxico en el cerebro.