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Dolor de rodillas / Rodilla
El dolor de rodilla puede deberse a lesiones, problemas mecánicos y algunos tipos de artritis, entre otros problemas. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Dolor de rodilla: la semilla que ayuda a aliviarlo y reducir la inflamación

No todos los dolores de rodilla son graves, pero sí deben ser atendidos.

El dolor de rodilla es un síntoma común en personas de todas las edades y puede comenzar repentinamente, a menudo después de una lesión o de ejercicio, pero también puede empezar como una molestia leve y luego empeorar poco a poco, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Además, explicó que el dolor de rodilla puede tener distintas causas y si se tienen antecedentes de artritis, eso también podría provocar dolor en la rodilla.

Así las cosas, la biblioteca en su portal indicó las causas del dolor de rodilla:

  • Artritis, incluyendo artritis reumatoidea, osteoartritis, lupus y gota
  • Quiste de Baker, que es una hinchazón llena de líquido localizada detrás de la rodilla que puede ocurrir con hinchazón (inflamación) por otras causas, como artritis.
  • Cánceres que pueden diseminarse a sus huesos o comenzar en estos.
  • Enfermedad de Osgood-Schlatter.
  • Infección en los huesos de la rodilla.
  • Infección en la articulación de la rodilla.
  • Bursitis que es una inflamación a causa de presión repetitiva sobre la rodilla, como arrodillarse por períodos prolongados, sobrecarga o lesión.
  • Dislocación de la rótula.
  • Fractura de la rótula u otros huesos.
  • Síndrome de la banda iliotibial que es una lesión de la banda gruesa que va desde la cadera hasta la parte exterior de la rodilla.
  • Síndrome patelofemoral que es un dolor en la parte frontal de la rodilla alrededor de la rótula.
  • Ruptura de ligamentos que es una lesión al ligamento cruzado anterior (LCA) o al ligamento colateral medio (LCM) que puede provocar sangrado en la rodilla, hinchazón o inestabilidad en la rodilla.
  • Desgarro del cartílago (una ruptura de meniscos) y el dolor que se siente en la parte interior o exterior de la articulación de la rodilla.
  • Distensión muscular o esguinces que son lesiones menores en los ligamentos causados por torceduras súbitas o no naturales.

Por ello, el portal Cuerpo Mente reveló que las semillas de sésamo son ideales para tratar la afección cuando es generada por artritis, ya que cada 100 gramos contiene:

  • 573 calorías.
  • 23,4 g de carbohidratos.
  • 11,8 g de fibra.
  • 49,7 g de grasas (de las cuales saturadas son 7 g).
  • 17,7 g de proteína.
  • 975 mg de calcio.
  • 629 mg de fósforo.
  • 468 mg de potasio.
  • 97 mcg de folato.
  • 351 mg de magnesio.
  • 14,5 mg de hierro.
  • 0,3 mg de Vitamina E.
  • 714 mg de fitoesteroles.

Es decir, sus ingredientes ayudan a reducir la inflamación y con ello el dolor. De hecho, el portal citó que “un estudio realizado por científicos de la Universidad de Tabriz (Irán) y publicado en la revista Acta Medica Iranica, reveló que la suplementación con sésamo en pacientes con artritis reduce los niveles de marcadores de la inflamación”.

Por su parte, otros métodos para aliviar el dolor son:

1. Controlar el peso. Se considera un peso saludable aquel que permite que la persona se mantenga en un buen estado de salud y calidad de vida. También se entiende como los valores de peso, dentro de los cuales, no existe riesgo para la salud de la persona.

2. Terapia de frío y calor. Después de una lesión aplicar frío.

3. Aplicar ungüentos de canela, jengibre, masilla o aceite de sésamo, pues según el portal ayudan con el dolor.

4. Fortalecer los músculos. La debilidad muscular es la principal causa de las lesiones de rodilla. Se beneficiará de fortalecer los cuádriceps y músculos isquiotibiales, los músculos en la parte delantera y trasera de los muslos que ayudan a sostener las rodillas. El entrenamiento para mejorar el equilibrio y la estabilidad ayuda a que los músculos que rodean las rodillas trabajen juntos con más eficacia.

No obstante, es importante consultar a un médico cuando no se pueda soportar peso en la rodilla o se sienta como si la rodilla estuviese inestable o por salirse; cuando se tenga una marcada hinchazón en la rodilla; cuando no se pueda extender o flexionar completamente la rodilla; cuando se vea una deformidad evidente en la pierna o la rodilla; cuando se tenga fiebre, además de enrojecimiento, dolor e hinchazón en la rodilla y cuando se tenga dolor fuerte en la rodilla que se relaciona con una lesión.