La trimetilaminuria es una enfermedad que se caracteriza por un desorden metabólico, que provoca que las personas que la padecen expidan un olor desagradable y fuerte parecido al que genera el pescado dañado o la basura.
Esta afección es conocida como el “síndrome de olor a pescado” y se presenta por una falla en la producción de la enzima flavinmooxigenasa (FMO3), la cual se encarga de descomponer la trimetilamina (TMA), que si no surte este proceso solo puede eliminarse a través de la transpiración, la orina o el aliento.

Esta enfermedad suele manifestarse en sus primeros síntomas durante la infancia, aunque el desconocimiento existente en torno al mismo, provoca que el diagnóstico se retrase durante años, asegura una publicación del portal Gastrolabweb.
Si bien los altos valores de trimetilamina en el organismo no son tóxicos, sí ocasionan serias afectaciones a nivel sicológico y social, pues las personas afectadas pueden ser víctimas de rechazo social por su olor y presentar baja autoestima, depresión, aislamiento social e, incluso, tendencias suicidas.

¿Qué causa esta enfermedad?
No existe suficiente investigación sobre el tema. Lo que se conoce hasta ahora es que las mutaciones genéticas representan la mayoría de los casos de trimetilaminuria. No obstante, también puede ser causada por otros factores.
Según el Centro Nacional para el Avance de las Ciencias Traslacionales, de Estados Unidos, la mayoría de los casos de trimetilaminuria son causados por cambios (variantes o mutaciones) en las dos copias del gen FMO3. Este gen tiene instrucciones para codificar la enzima que es responsable de descomponer ciertos compuestos que contienen nitrógeno tales como la trimetilamina.
Este compuesto, explica la mencionada institución, se produce en el intestino cuando se digieren ciertos tipos de alimentos como los huevos, el hígado, las legumbres, el pescado y algunas verduras. “Las mutaciones en el gen FMO3 impiden que la enzima funcione correctamente, por lo que es incapaz de descomponer la trimetilamina”, precisa.

Un olor corporal parecido al del pescado también puede resultar de un exceso de ciertas proteínas en la dieta o de un aumento en las bacterias que normalmente producen trimetilamina en el sistema digestivo.
Gastrolabweb asegura que se han identificado algunos casos del trastorno en adultos con enfermedad hepática o renal. Se han informado síntomas temporales de esta afección en un pequeño número de bebés prematuros y en algunas mujeres sanas al comienzo de la menstruación.
Sin embargo, no hay claridad de cuántas personas, en promedio, puedan ser afectadas por esta situación. El primer caso del síndrome de olor a pescado fue descrito en la revista científica The Lancet en 1970.

Sin tratamiento
El Centro Nacional para el Avance de las Ciencias Traslacionales asegura que aún no existe cura para esta afección, pero la trimetilaminuria se puede controlar mediante la reducción de la cantidad de trimetilamina en el cuerpo. Las personas afectadas pueden modificar su dieta para evitar los alimentos con altos niveles de este compuesto.
También es importante llevar una dieta con bajo contenido en colina, un nutriente que, según el Instituto Nacional de Salud, de Estados Unidos, se encuentra en muchos alimentos como los huevos, hígado, riñón y otras vísceras, productos de soja, judías, guisantes, col, brócoli, coliflor y cacahuate.

La persona también puede consumir laxantes para disminuir la cantidad de tiempo que los alimentos pasan en el intestino y reducir la producción de trimetilamina e ingerir suplementos de riboflavina (vitamina B2) puede mejorar la actividad de la enzima FMO3 existente.
Otra de las recomendaciones es usar jabones con un pH moderado (entre 5,5 y 6,5) que pueden ayudar a eliminar la trimetilamina secretada y evitar el ejercicio intenso, estrés, trastornos emocionales, y otros factores que pueden generar sudoración.
El diagnóstico de esta enfermedad se da a través de una prueba de orina que constate el exceso de TMA y un estudio del genotipo molecular que identifique la mutación asociada. Si bien hay pacientes que nacen con el síndrome, también existen casos de trimetilaminuria adquirida, precisa un artículo publicado en el diario El Universal, de México.
