Cuando de celebrar la amistad se trata, una canción llega obligada a la mente: Yo solo quiero, de Roberto Carlos, más conocida por su pegajoso estribillo que reza “yo quiero tener un millón de amigos”. En los años setenta, cuando la canción estuvo de moda, muchos se preguntaban si eso era posible, pero solo fue en 1993 cuando el antropólogo británico Robin Dunbar aterrizó las cosas con su teoría: en promedio, una persona puede establecer solo 150 relaciones significativas.
El profesor de Oxford lo concluyó así tras estudiar la neocorteza, la parte del cerebro de los humanos que tiene que ver con el pensamiento consciente y las funciones ejecutivas.
Para desarrollar su teoría, Dunbar analizó el tamaño de los grupos en los animales, luego extrapoló estos resultados a los humanos y concluyó que como la neocorteza, que fue la parte más nueva del cerebro en evolucionar, es grande, el número de conocidos de un ser humano se encontraba en un rango de entre 100 a 250 personas, con un promedio de 150.
Por amigo significativo, Dunbar señaló a aquellas personas a las que alguien corre a saludar efusivamente y sin temor de hacer el oso en lugares públicos, como un aeropuerto.
En los primeros años de vida, afirma el antropólogo, el ser humano tiene una o dos amistades y el pico más alto sucede al final de la adolescencia y a comienzos de la veintena. Hacia los 30, la gente tiende a contar con alrededor de 150 conexiones, que se mantienen estables hasta los 60 o 70 años, cuando decrecen. “Si eres lo suficientemente longevo, regresarás a uno o dos”, le declaró al diario The New York Times.
Dunbar avala su teoría en hallazgos según los cuales hacia 6000 a. C. la población de las aldeas de Oriente Medio oscilaba entre 120 y 150 habitantes. En el siglo XI, los pueblos europeos albergaban unas 160 personas. Hoy, las unidades de combate de los ejércitos suelen tener de 130 a 150 integrantes.
La teoría Dunbar ha sido tenida en cuenta por empresas en la estructuración de sus oficinas y es un referente constante en temas de amistad. Sin embargo, recientemente ha sido cuestionada.

En la edición de mayo, la revista científica Biology Letters dio a conocer un estudio realizado en la Universidad de Estocolmo según el cual es posible hacer muchos más amigos. Johan Lind, uno de los autores del trabajo, con métodos estadísticos y datos actualizados, dedujo que, contrario a lo expuesto por Dunbar, el tamaño de la neocorteza no limita la cantidad de vínculos que las personas pueden mantener. Además, establecieron que no es posible fijar el máximo de amigos con precisión.
En declaraciones al diario neoyorquino, Dunbar calificó el nuevo análisis como “una absoluta locura”, y se manifestó asombrado con la incomprensión de las relaciones hechas por los suecos. Según él, el trabajo es fallido en el uso de la estadística y porque tergiversa los matices de sus investigaciones en los noventa.
Al debate se sumaron otros expertos. Para la doctora Louise Barrett, antropóloga biológica de University of Lethbridge, en Canadá, la indagación de Dunbar parece robusta, pero podría repensarse y ajustarse a la luz de los hallazgos recientes.
Barrett también advierte que la vida humana es compleja y no hay una regla que funcione para todos sobre la interacción con otros.

Y es que cuando Dunbar enunció su teoría, internet y las redes sociales no habían cambiado la manera en que la gente se comunica. “El número de Dunbar tendría sentido si aún dependiéramos de nuestras libretas de teléfonos y habláramos cara a cara o voz a voz con la gente. Pero ya no vivimos en ese mundo”, dijo al Times Angela Lee, profesora de Columbia Business School.
Dunbar insiste en que su teoría no pierde validez en este mundo altamente conectado, pues la calidad de la interacción en las redes sociales es baja y esas relaciones no son personalizadas. Aun con la pandemia, cuando muchos se replantean qué amistades piensa mantener o reavivar, Dunbar advirtió que es difícil predecir si su número cambiará. Pero sí asegura que el mayor impacto lo sufrirán los mayores, pues “si sus círculos de amigos ya estaban declinando, con esta crisis eso empeorará”.
