VIDA MODERNA

Estudio reveló que el contacto con superficies no puede contagiar la viruela del mono

La transmisión se produce principalmente por el contacto físico estrecho con personas sintomáticas.

GoogleSiga las noticias de SEMANA en Google Discover y manténgase informado

4 de julio de 2022, 2:18 p. m.
La OMS no descarta la idea de que la viruela del mono se trasmita sexualmente.
La OMS no descarta la idea de que la viruela del mono se trasmita sexualmente. Foto: Getty Images/iStockphoto

Investigadores alemanes han detectado ADN viral en las habitaciones de pacientes con viruela del mono, pero han apuntado que la contaminación de las superficies con ADN del virus no prueba que la infección pueda producirse tras el contacto con las superficies.

“La transmisión se produce principalmente por el contacto físico estrecho con personas sintomáticas. Aunque se ha descrito anteriormente la transmisión del virus entre personas, los datos sobre la contaminación ambiental de las superficies son escasos”, explican los autores en un artículo publicado en la revista científica Eurosurveillance.

Reducir las emisiones de dióxido de carbono para limitar el calentamiento global y el cambio climático. Compromiso con el Acuerdo de París para Reducir los niveles de CO2 con Desarrollo Sostenible como Energías Renovables y Vehículos Eléctricos
Según estudio, el riesgo de muerte aumenta cuando se suma el calor extremo y la contaminación

Los investigadores tomaron muestras de las superficies de las habitaciones inmediatas y adyacentes de dos pacientes de viruela del mono hospitalizados en Alemania. Las habitaciones de aislamiento de los pacientes estaban separadas del pasillo de la sala por antesalas, donde el personal del hospital se ponía y quitaba su equipo de protección personal.

Se estimó que la contaminación con hasta 105 copias virales/cm2 en superficies inanimadas mediante PCR y se logró aislar el virus en superficies con más de 106 copias.

Según los autores, todas las superficies que los dos pacientes habían tocado directamente mostraban contaminación vírica, y las cargas más altas se detectaron en los dos cuartos de baño (por ejemplo, la palanca, el lavabo y los asientos del inodoro). Tejidos como toallas, camisas o fundas de almohada que los pacientes utilizaban con frecuencia también mostraron contaminación viral.

Esta imagen de 1997 proporcionada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades muestra el brazo derecho y el torso de una persona afectada con viruela del mono. Foto: CDC via AP.
Esta imagen de 1997 proporcionada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades muestra el brazo derecho y el torso de una persona afectada con viruela del mono. Foto: CDC via AP. Foto: Foto: CDC via AP.

La contaminación viral no equivale a un virus infeccioso

Los autores destacan que por el momento “no hay datos definitivos” sobre qué dosis de virus provoca la infección por viruela del mono en el ser humano. Sin embargo, suponen que se requiere una dosis “significativamente mayor” para desencadenar la infección que, por ejemplo, el virus de la viruela.

Por ello, detallan que “a pesar de la alta contaminación con hasta 105 cp/cm2, así como de la recuperación exitosa del virus de la viruela del mono a partir de muestras con un total de >106 copias, los hallazgos no demuestran que la infección pueda producirse por el contacto con estas superficies”. Además, la detección de ADN viral por PCR “no puede equipararse a un virus infeccioso”.

La prevención de la propagación del virus a partir de pacientes sintomáticos debe adaptarse individualmente. Basándose en sus resultados, los autores concluyen, no obstante, que “la desinfección periódica de los puntos de contacto frecuente con las manos y la piel durante los procesos de atención, además de la limpieza periódica de las habitaciones y la desinfección de las superficies con productos que tengan al menos actividad virucida contra los virus envueltos, puede reducir el virus infeccioso en las superficies y, por tanto, el riesgo de transmisión nosocomial”.

Con información de Europa Press.

Enfermera inyectando la vacuna Covid-19 a un paciente anciano. El trabajador de la salud está examinando a un anciano en el hospital. Ella está usando una máscara facial durante COVID-19.
La vacuna que podría ayudar a reducir el riesgo de padecer Alzheimer, según estudio


Más de Vida Moderna


Noticias Destacadas