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¿La ansiedad está relacionada con el riesgo de derrame cerebral?

Un derrame ocurre cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe, cortando el paso de oxígeno y nutrientes vitales.


La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud, que puede ocasionar sudoración excesiva y palpitaciones fuertes. Cuando el problema se vuelve crónico, se convierte en un trastorno de ansiedad que puede interferir con las actividades diarias e incluso con el relacionamiento social, pero más allá de esto se puede ocasionar un derrame cerebral.

Según una investigación publicada en la revista Stroke, de la American Heart Association, en diciembre del 2013, cuanto mayor es el nivel de ansiedad, mayor es el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

De este modo, un derrame ocurre cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe, cortando el paso de oxígeno y nutrientes que le son vitales. Cuando esto sucede, las células cerebrales mueren y, dependiendo de qué lado del cerebro se vea afectado, los efectos pueden incluir parálisis, problemas de visión o habla, pérdida de memoria y cambios de comportamiento, según ClikiSalud.

Se calcula que cada cuatro minutos una persona muere de un derrame cerebral. El portal web AARP asegura que cada año ocurren 795.000 casos y 130.000 muertes por la enfermedad, constituyendo la cuarta causa de muerte en Estados Unidos, después de las enfermedades del corazón, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas.

A su vez, otro estudio de la Universidad de Pittsburgh, publicado también en la revista Stroke y que duró 22 años, reveló que los individuos con altos niveles de ansiedad son 33 % más propensos a sufrir un derrame cerebral.

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron a más de 6 mil personas entre los 25 y los 74 años de edad que nunca hubieran sufrido una enfermedad vascular cerebral.

Los investigadores encontraron que las personas que tenían niveles más altos de ansiedad eran más propensas a fumar y estar físicamente inactivas.

“Todo el mundo sufre cierto nivel de ansiedad de vez en cuando. Pero cuando se trata de un nivel elevado o crónico, podría afectar a la vasculatura años después”, dijo Maya Lambiase Ph.D., autora del estudio e investigadora de Medicina Conductual Cardiovascular en el Department of Psychiatryde la University of Pittsburgh School of Medicine.

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Un derrame cerebral ocurre cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe, cortando el paso de oxígeno y nutrientes que son vitales para el cerebro. - Foto: Getty Images

¿Cuáles son los signos y síntomas del derrame cerebral?

Por lo general, un derrame cerebral ocurre de repente y no da aviso, pero existen algunos signos y síntomas que pueden alertar, entre ellos está la dificultad para caminar, mareos constantes, pérdida de equilibrio, confusión, dificultad para ver con un ojo, entumecimiento o debilidad repentina de la cara y dolor de cabeza muy fuerte que comienza de pronto y no tiene causa conocida.

Cuando esto ocurre es importante acudir de inmediato al médico para tratar a tiempo esta afección.

Ahora bien, es fundamental llevar un ritmo de vida sana y saludable para evitar los derrames cerebrales. Aarp da a conocer algunas recomendaciones:

  • Seguir una dieta sana: Centrar el plan de alimentación en torno a verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, nueces, proteínas vegetales, proteínas magras de origen animal y pescado. Limitar la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos refinados, carnes procesadas y bebidas azucaradas.
  • Realizar ejercicio físico: Practicar algún deporte es una de las mejores maneras para mantenerse sano, prevenir enfermedades y envejecer con salud. Los expertos señalan que los adultos deben realizar al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de actividad intensa cada semana.
  • Controlar el peso: Bajar de peso si se padece sobrepeso u obesidad, y empezar ingiriendo menos calorías y moviéndose más.
  • Tratar las afecciones: Si se tiene hipertensión arterial, colesterol alto, niveles altos de glucemia, diabetes u otras afecciones que pongan en riesgo, es muy importante colaborar con el equipo de cuidado de la salud y ejecutar cambios pertinentes en su estilo de vida.
  • Reducir los niveles de estrés: Lo ideal es incrementar la rutina actividades con yoga, meditación guiada y estar en contacto con la naturaleza para que el organismo libere la presión que carga por las labores del día a día o alguna situación que lo aqueja.