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Los niveles de colesterol malo en la sangre pueden poner en riesgo la salud.
Los niveles altos de colesterol malo en la sangre pueden ocasionar problemas cardiovasculares. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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La hierba que regula el colesterol y fortalece los huesos

Es rica en vitaminas y minerales.

El colesterol es una sustancia similar a la grasa e indispensable para el normal funcionamiento del organismo. Está presente en las membranas celulares y el cuerpo lo requiere para fabricar hormonas, ácidos biliares, vitamina D y otras sustancias.

Sin embargo, el aumento de sus niveles en la sangre y su depósito en las arterias puede ser peligroso y producir ateroesclerosis, que es el estrechamiento o endurecimiento de estos vasos sanguíneos por depósito de colesterol en sus paredes.

Según la Fundación Española del Corazón, si los niveles de esta sustancia se elevan, las personas corren el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. De igual forma, cuando las células son incapaces de absorber todo el colesterol que circula por la sangre, el sobrante se deposita en la pared de las arterias, generando su estrechamiento.

Por estas razones es importante mantener bajo control los niveles de esta sustancia en la sangre. La mejor forma de hacerlo es con la ingesta de una dieta saludable y la práctica regular de ejercicio. La alimentación diaria debe incluir verduras, frutas, proteínas y cereales integrales, pero, además, puede complementarse con algunos productos naturales como la alfalfa.

Esta hierba destaca por su alto contenido en vitaminas K, E, D y A; sales minerales como hierro, calcio, zinc y fósforo; saponósidos, e isoflavonas. Información del portal Cuerpo Mente indica que la alfalfa es muy utilizada como reconstituyente natural en estados de debilidad, anemia y fatiga física.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos indica que con frecuencia esta planta se consume como guarnición y parece prevenir la absorción de colesterol en el estómago. “La gente usa la alfalfa para el colesterol alto, la diabetes, la indigestión y muchas otras condiciones, pero se requiere de mayor evidencia científica que respalde estos usos”.

Sus beneficios para el control del colesterol se deberían a que las semillas tienen propiedades hipolipemiantes, que disminuyen los niveles de lípidos en la sangre, por lo que su inclusión como parte de una dieta saludable resultaría beneficiosa.

También contiene saponinas, que controlan la formación de placa en las paredes arteriales. El portal Mejor con Salud cita una investigación realizada por la Universidad Isfahan (Irán), la cual concluye que el consumo de alfalfa dentro de una alimentación equilibrada puede tener efectos preventivos en la formación de placas en las arterias.

Otro de los beneficios es que, dado que es una planta rica en isoflavonas y calcio, además de vitamina D, la alfalfa ayuda a reforzar los huesos y previene el desarrollo de enfermedades como la osteoporosis.

La Biblioteca Nacional asegura que las hojas de alfalfa son posiblemente seguras cuando se usan a corto plazo. Sin embargo, es probable que tomar alfalfa en dosis altas o a largo plazo genere inconvenientes para la salud. “El uso prolongado puede causar reacciones similares a la enfermedad autoinmune llamada lupus en algunas personas”, precisa.

Adicionalmente, explica la citada fuente, es posible que el uso de esta hierba en cantidades superiores a las que se encuentran comúnmente en los alimentos no sea seguro durante el embarazo y la lactancia, pues puede actuar como estrógeno en el cuerpo.

Por estas razones siempre es mejor consultar con el médico la ingesta de este tipo de productos, pues aunque sean naturales, pueden tener efectos secundarios y en ocasiones generar complicaciones de salud.

¿Cómo consumirla?

Mejor con Salud precisa que las hojas de la alfalfa se pueden consumir junto con verduras de hoja verde, como espinaca y acelga, y se cocinan igual que estas. También se puede preparar como bebida. Se utiliza media taza de hojas de alfalfa y un litro de agua, y si se quiere se agrega miel al gusto.

Para elaborarla se lleva a la licuadora la alfalfa y el agua, se licúa durante tres minutos, se añade la miel y se vuelve a mezclar y ya estará listo para consumir. “Los germinados de alfalfa son también una opción para preparar ensaladas o como ingrediente en emparedados”, concluye Mejor con Salud.