Salud

Colesterol, el enemigo incomprendido, Carlos Jaramillo explica en SEMANA sobre los tabúes alrededor

Tu amigo el colesterol, el nuevo libro de Carlos Jaramillo, escrito junto al cardiólogo Esteban Larronde, propone una discusión incómoda pero necesaria sobre uno de los temas más sensibles de la salud cardiovascular: el colesterol. SEMANA conversó con el médico funcional sobre los tabúes que aún rodean este tema.

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9 de mayo de 2026 a las 3:53 a. m.
Foto: Ricardo Pinzón

A lo largo de una década, el médico funcional Carlos Jaramillo se ha convertido en una de las voces más visibles de la divulgación médica en Colombia y América Latina. Sus libros, conferencias y contenidos digitales han instalado conversaciones sobre alimentación, sueño, estrés y prevención en millones de personas. Ahora, en 2026, llega con un nuevo título que desde la portada busca provocar: Tu amigo el colesterol.

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El libro contó con el apoyo del médico cardiólogo Esteban Larronde.
El libro contó con el apoyo del médico cardiólogo Esteban Larronde. Foto: ..

El libro fue escrito junto al médico cardiólogo Esteban Larronde y aparece en un momento en el que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de muerte en el mundo. La propuesta del texto no busca negar los riesgos asociados al colesterol elevado ni controvertir las guías médicas tradicionales, sino ampliar la conversación alrededor de la inflamación crónica, los hábitos cotidianos y las condiciones metabólicas que terminan deteriorando el organismo durante décadas.

Jaramillo sabe que el título genera resistencia. Durante años, el colesterol fue presentado como un enemigo silencioso y la idea de llamarlo “amigo” despierta incomodidad. Sin embargo, insiste en que la intención del libro es explicar que el cuerpo necesita esta molécula para sobrevivir y que el verdadero problema aparece cuando el entorno biológico se deteriora.

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“El colesterol es necesario para la vida. El cuerpo lo necesita para el cerebro, para las membranas celulares, para fabricar hormonas, para el metabolismo de la vitamina D, para muchas cosas. Y para hormonas necesarias para reproducirnos, para tener vida, para tener contacto social, para todo”, explicó en conversación con SEMANA.

Colesterol y triglicéridos
El colesterol y los triglicéridos elevados pueden generar complicaciones en el corazón. Foto: Getty Images

Más allá del bueno y el malo

Uno de los puntos centrales del libro es desmontar la simplificación con la que durante años se habló del colesterol bueno y el colesterol malo. Jaramillo insiste en que la explicación es mucho más compleja y que reducir el problema a una única molécula termina dejando por fuera factores determinantes para comprender un infarto. Para explicarlo, utiliza una metáfora sencilla. Dice que el colesterol es una grasa y que las grasas no pueden viajar solas en la sangre. Por eso el cuerpo las envuelve en proteínas transportadoras.

Allí aparecen proteínas como LDL, HDL y VLDL, que para muchas personas y profesionales de la salud representan automáticamente algo bueno o algo malo, aunque en realidad cumplen funciones de transporte. “Nos han hecho creer que el LDL es colesterol malo. No, el LDL es una proteína que transporta colesterol”, explicó.

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Según detalla, el cuerpo produce colesterol de manera natural porque lo necesita para múltiples funciones biológicas. El problema aparece cuando las arterias comienzan a deteriorarse y esas partículas encuentran condiciones propicias para infiltrarse en las paredes arteriales.

El colesterol cuando se adhiere a las arterias evita el flujo óptimo de la sangre.
El colesterol cuando se adhiere a las arterias evita el flujo óptimo de la sangre. Foto: Getty Images/Science Photo Libra

En la conversación con SEMANA, Jaramillo describió cómo la inflamación crónica termina dañando la capa protectora de las arterias, conocida como glicocálix. Ese deterioro hace que ciertas partículas se vuelvan más susceptibles y logren atravesar la pared arterial, desencadenando procesos inflamatorios y acumulaciones que con el tiempo pueden derivar en un infarto. “Lo único malo es el colesterol para la mente de las personas, porque cuando abren y miran, encuentran una placa calcificada con colesterol y entonces el culpable es el colesterol”, afirmó.

El médico insiste en que disminuir el colesterol puede ser útil en determinados pacientes y contextos clínicos, pero asegura que limitar toda la conversación a ese punto deja de lado preguntas fundamentales sobre el origen del problema. “Los factores inflamatorios de mi vida hicieron que los ‘buses’ se dañaran y que las ‘carreteras’ se dañaran”, dijo al explicar que el cuerpo responde a distintos procesos internos antes de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

Las ‘carreteras’ del cuerpo

Vasos sanguíneos tapados
Los vasos sanguíneos y arterias pueden taponarse por sustancias como el colesterol. Foto: Getty Images/iStockphoto

En el libro, Jaramillo recurre constantemente a la imagen de las “carreteras” para explicar el estado de las arterias. La idea, dice, es entender que no basta con observar cuántas partículas circulan en la sangre, sino evaluar las condiciones del terreno por el que se mueven. “La pregunta es: ¿por qué esta persona está produciendo más colesterol? Porque yo produzco más del 80 por ciento del colesterol que tengo circulando en sangre. No vamos a pelear sobre si hay que controlarlo o no. Esa no es la pelea. La pregunta es: ¿por qué se generó más?”, señaló.

Entre los factores que menciona aparecen la alimentación, la inflamación crónica, las alteraciones de la microbiota, los cambios hormonales y el estilo de vida. Incluso dedica parte de la conversación a desmontar algunas ideas populares alrededor de ciertos alimentos y grasas saturadas. Por ejemplo, explicó que el aceite de coco no aumenta directamente el colesterol, sino ciertas partículas transportadoras como el LDL. “Consumir mucha grasa saturada hace que el sifón que tiene el hígado para degradar LDL se bloquee. Entonces ese colesterol recircula y el cuerpo produce más proteínas porque esa grasa hay que transportarla”, explicó

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grasas saturadas
grasas saturadas Foto: Getty Images/iStockphoto

.Sin embargo, el médico insiste en que esos procesos deben entenderse dentro de un contexto amplio y no como una condena automática. Para él, el error ha sido convertir la prevención cardiovascular en una discusión reducida a un examen de laboratorio, sin observar los hábitos cotidianos que deterioran lentamente el organismo.

Ahí aparece uno de los conceptos más importantes del libro: la inflamación crónica. “Yo puedo ir haciéndole pequeños daños a mi cuerpo que van prendiendo no un gran fuego, sino una pequeña brasa. La brasa calienta. Tú puedes quemar un pan a 1.000 grados en dos minutos o puedes quemarlo a 30 grados en un año. Se va a quemar igual”, explicó.

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Según plantea, detrás de esa inflamación persistente aparecen enfermedades cardiovasculares, cáncer y patologías neurodegenerativas. Por eso propone una visión integral de la salud basada en siete pilares: alimentación, actividad física, sueño, manejo emocional, relaciones personales, exposición a tóxicos y disciplina cotidiana.

Dormir protege el corazón

Dormir
Dormir Foto: Imagen generada con ChatGPT

Otro de los capítulos del libro está dedicado al sueño, un tema que Jaramillo considera subestimado dentro de la conversación sobre salud cardiovascular. El médico asegura que dormir mal modifica procesos hormonales, metabólicos y emocionales que terminan impactando el organismo de manera profunda.

Pero para él el problema va mucho más allá del cansancio. “¿Cómo se siente la vida cuando no duermes? Uno se siente como con resaca. Con mal estado de ánimo, triste, deprimido, le cuesta manejar las emociones”, afirmó.

También señaló que una sola mala noche puede aumentar la resistencia a la insulina y alterar el cortisol y la microbiota intestinal. El verdadero riesgo, sostiene, aparece cuando ese deterioro se prolonga durante años.

Por eso cuestiona los trabajos nocturnos permanentes y advierte sobre las consecuencias de normalizar jornadas incompatibles con el descanso. “Los trabajos nocturnos deberían ser una etapa corta de la vida”, dijo.

A lo largo de Tu amigo el colesterol, Jaramillo intenta desmontar la idea de que las enfermedades cardiovasculares aparecen de manera espontánea o exclusivamente por herencia genética. Su apuesta consiste en llevar la conversación hacia las decisiones cotidianas que se acumulan durante décadas. “La enfermedad cardiovascular, en más del 90 por ciento de los casos, no es un tema ni de azar, ni de mala suerte, ni de genética. El infarto de los 60 se empieza a construir desde los 20 y se construyó con nuestras decisiones”, concluye. Más allá de las controversias que pueda despertar el título, el libro plantea una discusión que atraviesa hoy a millones de personas: cómo vivir más años sin deteriorar silenciosamente el cuerpo en el intento.