Las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte en el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, este tipo de afecciones puede prevenirse si se tiene un estilo de vida saludable.
“De los 17 millones de muertes de personas menores de 70 años atribuibles a enfermedades no transmisibles, un 82% corresponden a los países de ingresos bajos y medios y un 37% se deben a las ECV”, apunta la OMS.

Esta organización reseña las diferentes afecciones cardiovasculares que existen:
- Cardiopatía coronaria: enfermedad de los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardíaco.
- Enfermedades cerebrovasculares: enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro.
- Arteriopatías periféricas: enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan los miembros superiores e inferiores.
- Cardiopatía reumática: lesiones del músculo cardiaco y de las válvulas cardíacas debidas a la fiebre reumática, una enfermedad causada por bacterias denominadas estreptococos.
- Cardiopatías congénitas: malformaciones del corazón presentes desde el nacimiento.
- Trombosis venosas profundas y embolias pulmonares: coágulos de sangre (trombos) en las venas de las piernas, que pueden desprenderse (émbolos) y alojarse en los vasos del corazón y los pulmones.

Algunos de los hábitos que pueden tenerse en cuenta para reducir el riesgo de tener estas enfermedades incluyen los siguientes:
- No fumar
- Tener una alimentación sana
- En caso de tener obesidad (diagnosticad por un médico) trabajar en mejorar esta condición de salud.
- Ejercitarse regularmente.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol.
¿Cómo tener una alimentación sana para evitar enfermedades cardiovasculares?
Los expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan varios consejos que pueden ayudar a tener una alimentación saludable. Es importante consultar a un nutricionista y seguir las instrucciones y el plan de comidas señalado.

Limitar los azúcares añadidos
Tener una ingesta elevad de azúcar añadida en la alimentación diaria puede tener efectos negativos en la salud como es el incremento del peso, obesidad, diabetes y afecciones cardíacas. Es relevante aclarar que los azúcares añadidos no es la glucosa que contienen las frutas, sino alimentos y bebidas que son procesados.
Algunos consejos para reemplazarlos:
- Acompañar las bebidas con agua.
- Agregar fruta a los cereales para darle un toque de dulce.
- Evitar los jarabes de sabores.
- Leer siempre la información de la tabla nutricional antes de elegir un alimento o bebida.

Diversidad de colores
Para tener una alimentación equilibrada los expertos de CDC recomiendan intentar tener un plato lleno de colores, es decir, lleno de diversas frutas y verduras.
Algunas recomendaciones para tener en cuenta:
- Agregar hierbas frescas a las ensaladas.
- Preparar salsa roja con tomates frescos y hierbas frescas.
- Añadir vegetales cortados en cubos a guisos y tortillas.
- Añadir fruta a cereales o yogures.

Moderar la ingesta de la sal o sodio
El consumo elevado de sal puede poner en riesgo la salud de las personas. La OMS insiste en la importancia de reducir su ingesta.
“Un consumo de sal inferior a cinco gramos diarios en el adulto contribuye a disminuir la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio. El principal beneficio de reducir la ingesta de sal es la correspondiente disminución de la hipertensión arterial”, explica la Organización.
Consejos para cuidar el corazón
Para mantener un corazón sano también es importante realizar actividad física y tener hábitos saludables. La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) señala algunas recomendaciones para la salud cardíaca.
- Tener una dieta saludable: se deben consumir alimentos con bajo contenido en sal y bajo contenido de sodio. Limitar el consumo de alimentos con grasas trans, debido que puede causar un infarto. Igualmente, moderar la ingesta de azúcares.
- Atención a los problemas de salud: se debe estar atento a enfermedades como la hipertensión, diabetes y colesterol alto, ya que estas afecciones aumentan el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca. Para esto, se deben realizar exámenes periódicos y si el médico diagnostica alguna de estas afecciones, seguir las recomendaciones y tomar la medicación a tiempo.
