vida moderna

¿Qué semillas sirven para mejorar la memoria?

La memoria es una facultad del ser humano que debe ser potenciada a través de ejercicios y alimentación.


Día a día, los seres humanos se enfrentan a largas jornadas laborales, de aprendizaje, muchas acciones, juegos, entre otras cosas, que pueden debilitar el cerebro o sobreesforzarlo. Por ello, expertos aseguran la necesidad de mantener buenos hábitos alimenticios, ya que a través de las comidas el cerebro puede obtener vitaminas.

En ese sentido, se recomienda la ingesta de minerales, vitaminas del grupo B y aminoácidos, para que estos funcionen bien. Por esta razón, se requieren alimentos ricos tanto en grasas saludables como en otros nutrientes.

“Las grasas esenciales omega-3 tienen propiedades antiinflamatorias y parece ser que actúan contra las placas amiloides que destruyen neuronas y causan pérdida de memoria y confusión, dos síntomas típicos de la enfermedad de Alzheimer”, señala el blog de salud Amazonical.

El portal reseñó las mejores semillas ricas en vitaminas del grupo B que ayudan a combatir la pérdida de memoria.

Semillas para el cerebro

De calabaza

Son ricas en vitaminas A, K, B3, B9, triptófano y ácidos grasos como omega 3 y omega 6. Son consideradas las mejores semillas para el cerebro, pues gracias a la presencia del triptófano se ayuda a reducir los niveles de estrés en el organismo. Cabe señalar que, cuando se está estresado, el cerebro no retiene bien la información y se afecta la memoria.

De cáñamo

Son muy ricas en antioxidantes, por lo que su consumo combate el envejecimiento celular prematuro; además, contiene ácidos grasos que ayudan a evitar algún tipo de demencia, enfermedades degenerativas y disminución de las facultades cognitivas.

De chía

Son una de las más comunes y fáciles de conseguir en el mercado, es el alimento que más ácidos grasos omega 3 tiene. Por esto, potencia el buen rendimiento cerebral. También sus propiedades antioxidantes permiten que los órganos y tejidos lleven a cabo sus funciones durante más tiempo.

Las leches vegetales son bebidas no lácteas obtenidas de semillas y granos. Foto: Getty images.
Las semillas fortalecen las capacidades cerebrales. Foto: Getty images. - Foto: Foto: Getty images.

De lino

Ricas en ácidos grasos y vitaminas B1, conservan el sistema nervioso y ayudan a recuperar la salud de las neuronas. Además, las semillas de lino contienen ácido alfa linolénico, una grasa saludable que contribuye al buen funcionamiento de la corteza cerebral, área que también se encarga de las sensaciones, emociones, lenguaje y memoria.

De sésamo

Las semillas de sésamo son ricas en lecitina, sustancia que se encarga de que las señales lleguen a tiempo al cerebro, ayudan a mejorar el rendimiento intelectual y activar la memoria.

Estos superalimentos ayudan a mejorar las capacidades cerebrales y potenciar la memoria

Son clave los carbohidratos, ya que el cerebro obtiene toda su energía de la glucosa. Sin embargo, es determinante priorizar aquellos de calidad, pues los productos ricos en azúcares sencillos desequilibran la energía.

Una buena forma de alimentar bien el cerebro es procurar mucha variedad de vegetales y colores en los platos, para conseguir más riqueza de nutrientes indispensables, así como grasas monoinsaturadas.

Una de las mejores grasas es el aceite de oliva. Este alimento puede ayudar a mejorar la memoria y prevenir el alzhéimer. Es un producto rico en grasas monoinsaturadas, vitamina E y antioxidantes, que consumido crudo y en pequeñas porciones durante el día proporciona diversos beneficios para la salud y no solo para el cerebro, asegura el portal portugués de bienestar y salud Tua Sáude.

De acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina Lewis Katz, de la Universidad de Temple, en Filadelfia (Estados Unidos), concluyó que el aceite de oliva virgen extra, ayuda a proteger contra el deterioro cognitivo.

En la investigación publicada en la revista Annals of Clinical and Translational Neurology, se muestra cómo el consumo de este alimento protege la memoria y la capacidad de aprendizaje, y reduce la formación de placas de β-amiloide y ovillos neurofibrilares en el cerebro, marcadores clásicos de la enfermedad de Alzheimer.