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Estas son las claves que da Harvard para controlar el estrés
El estrés puede traer consecuencias para la salud. - Foto: Getty Images

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Tipos de estrés y la manera en la que repercuten en la salud

El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional.

El estrés puede surgir de cualquier situación o pensamiento que lleva a una persona a sentirse frustrado, enfadado o nervioso. Este sentimiento es una reacción del cuerpo ante un desafío o demanda. El portal de salud y medicina Medline Plus asegura que en alguna ocasiones el estrés puede ser positivo cuando ayuda a la persona a evitar algún tipo de peligro, pero cuando es por otras razones y por un tiempo prologando puede traer graves consecuencias para la salud.

El medio de salud, belleza y cuidado personal Cuerpo y Mente menciona que el estrés al igual que las capacidades deportivas e intelectuales se puede entrenar y aprender a gestionar con el paso del tiempo. El medio menciona que hoy día se confunde el concepto de estrés y tener muchas cosas por resolver o tener varias preocupaciones no equivale a que se padezca de este síntoma, pero la persona que intenta ser perfecta en todos los ámbitos de su vida si puede llegar a padecer estrés.

Síntomas del estrés

Cuando se esta bajo una situación agobiante el cuerpo responde produciendo adrenalina y otras hormonas que liberan demasiada energía; cuando se está en una situación de estrés también aumenta la frecuencia cardiaca y respiratoria, los músculos se tensan y por ende la presión arterial se eleva. Si la persona que padece el síntoma logra volver a la calma de manera rápida y fácil el cuerpo vuelve a su estado natural sin mayores consecuencias.

Cabe mencionar, que si la situación no mejora con el tiempo las hormonas que se generan pueden debilitar el sistema inmune “provocando problemas cardiovasculares (entre ellos la hipertensión o la angina de pecho), musculoesqueléticos (dolor de espalda), digestivos (acidez, estreñimiento) o nerviosos (desde insomnio hasta falta de concentración y ataques de pánico)”.

El estrés aumenta la presión arterial. - Foto: istock

Tipos de estrés

El profesor Christoph Bamberger, endocrino de la Clínica Universitaria de Hamburgo-Eppendorf (Alemania), ha desarrollado una tipología en función de cómo viven las situaciones complicadas cada persona teniendo en cuenta que el estrés no lo detonan las mismas cosas en todos los pacientes.

  • Por un lado están los tensos, que quieren hacerlo todo a la perfección.
  • Por otro, los caóticos, que tienen dificultad para poner prioridades en su vida.
  • El tercer grupo es el de los despreocupados por su salud, que desoyen los mensajes que les manda su cuerpo y creen poder con todo a la vez.

Consejos para controlar el estrés

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Camerino, en Italia, concluye que la respiración profunda (diafragmática) es eficaz para conferir estados de relajación muy adecuados cuando las personas atraviesan por momentos de excitación y nerviosismo.

Respiración media

Este ejercicio es una terapia de relajación que ayuda a tranquilizar la tensión física y mental. Su práctica regular ayuda a calmar la mente y mejorar la concentración, según información del portal Mejor con Salud.

Para realizarlo, la persona puede estar sentada o acostada en una colchoneta, se dejan caer los hombros y se relajan las manos mientras se mantiene la espalda erguida, sin tensarla. Se cierran los ojos y se inhala lentamente, contando de cinco a siete segundos. Luego se exhala despacio por la nariz mientras se cuenta hasta siete. Se repite el ejercicio durante dos o tres minutos seguidos, manteniendo una posición cómoda.

Respiración abdominal

Esta técnica ayuda a bajar el estrés físico y emocional mientras se purifica el aire de los pulmones. El ejercicio libera la tensión muscular, al tiempo que mejora la presión sanguínea y el ritmo cardíaco.

Para realizarlo, la persona se puede ubicar en la posición que considere más cómoda, siempre con la espalda erguida, se pone una mano encima del pecho y otra en el abdomen. Se inhala y fija que el diafragma se infle con aire suficiente como para ensanchar los pulmones. La recomendación es exhalar despacio y realizar entre seis y 10 respiraciones lentas por minuto y repetir el ejercicio durante tres minutos.