El 26 de marzo de 2026 quedó marcado en la memoria de Cindy Ospina como el día en que su familia se transformó por completo.

Durante una jornada de adopción de animales de compañía organizada por el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) en el centro comercial Unicentro, Cindy conoció a Pirata Patria, un perro criollo de ocho años que, a pesar de las adversidades de su pasado, desbordaba alegría y buscaba con ansias el afecto de los asistentes.
La historia de Pirata es un testimonio de resiliencia. En julio de 2024, un reporte ciudadano a la Línea de Emergencias 123 alertó a las autoridades sobre un canino en estado crítico: convulsionaba, no podía caminar y llevaba días sin agua ni alimento.
El rescate oportuno lo llevó a la Unidad de Cuidado Animal del IDPYBA, donde los médicos veterinarios le diagnosticaron neospora y toxoplasma, dos enfermedades infecciosas que comprometían seriamente su salud.
Sin embargo luego del tratamiento, uno de los retos principal era encontrarle un hogar dispuesto a asumir sus cuidados.

La adaptación a una nueva familia interespecie
En la vida de Pirata Patria apareció Cindy que, con su esposo Ramón decidieron iniciar el proceso de adopción. Pirata Patria se trasladó a su nuevo hogar en el barrio La Carolina, en la localidad de Usaquén, integrándose a una familia conformada también por Victoria, una pequeña de cuatro años, y Frank, un perro mestizo adoptado hace cinco años.
Actualmente, ambos caninos conviven en armonía, asisten juntos diariamente a un colegio canino de 7:00 a. m. a 4:00 p. m. y mantienen una rutina de paseos vespertinos junto a Ramón.
Bajo un estricto control de peso y medicación constante para controlar su epilepsia se asegura el bienestar del canino.

Acompañamiento y llamado a la adopción responsable
Tras la entrega, el instituto ha mantenido un acompañamiento permanente, facilitando los medicamentos controlados y direccionando a la familia hacia neurólogos veterinarios particulares.

Esta adopción de éxito ha dejado una profunda lección de sensibilidad en la familia de Cindy Ospina, impulsando a sus miembros a invitar a los bogotanos a abrir las puertas a animales vulnerables, adultos o con condiciones especiales de salud.
El IDPYBA reitera de manera continua la invitación a la ciudadanía para que participe en las distintas jornadas locales, recordando que adoptar es darle el amor que por alguna u otra razón se les ha negado a estos animales que fueron rescatados.
