La calificadora indicó que el vertiginoso crecimiento de la deuda pública y del déficit fiscal en América Latina durante la última década, afectará de manera importante las dinámicas de la economía en la región. Esto porque los gobiernos no tendrán la capacidad para enfrentar los impactos de una eventual desaceleración económica mundial.
Fitch reveló un dato alarmante. Según la calificadora, “la deuda pública general y los déficits en la gran mayoría de los países en Latinoamérica son peores ahora respecto a 2008 previo a la última crisis mundial”. Esta situación tendría su origen en varios años de poco crecimiento y en los bajos precios de los commodities que no se han podido recuperar.
Pese a que Fitch considera que no se presentará una recesión económica de escala global, el crecimiento del PIB sí seguirá desacelerándose, aunque a un ritmo más lento. Sobre todo en Estados Unidos, la Eurozona y China.
Sin duda Latinoamérica queda en una posición muy vulnerable, pues no contará con una capacidad fiscal que permita apalancar el crecimiento en caso de desaceleración.
En el caso particular de Colombia, el informe explica que se ha evidenciado un deterioro fiscal en los últimos años, que ha puesto en duda la credibilidad de las políticas que buscan alcanzar los objetivos fiscales. Esto se ha visto reflejado en el cambio de la perspectiva de calificación que ahora es negativa.
Pero hay otros países como Argentina y Ecuador donde el panorama es notablemente complicado, pues ambas economías tienen los déficit fiscales más altos y aunque han entrado a programas del Fondo Monetario Internacional (FMI), aún están muy lejos de alcanzar los objetivos de ajustes que propone el organismo.
Además, para Fitch hay dos factores preocupantes. El primero está relacionado con la llegada del kirchnerismo nuevamente al poder en Argentina, pues podría representar un riesgo para la continuidad del programa. El otro tiene que ver con el rechazo social que se presentó hace pocos meses en Ecuador cuando el gobierno de Lenin Moreno intentó recortar los subsidios a los combustibles.
Finalmente, Chile, Perú y Paraguay se destacan por tener posiciones fiscales iniciales mejores para responder a una desaceleración repentina. Sin embargo, esto podría replantearse en el caso de Chile pues debe responder a las demandas sociales que marcaron el final del 2019.
