El terremoto, las altas temperaturas provocadas por los incendios forestales, así como la caída del sector vivienda, le están pasando una costosa factura a la economía nacional. Así lo sostiene el más reciente informe Pulso Económico Regional del Banco de la República, que estima cómo le fue a la actividad productiva en el tercer trimestre del año.
Solo hasta noviembre, el Dane dará a conocer los datos del PIB del periodo agosto-septiembre de 2026; no obstante, el informe del Emisor indica que la economía colombiana continuó perdiendo dinamismo durante ese periodo, luego de crecer 3,5 % en el segundo trimestre.
El Pulso Regional indica que en el tercer trimestre el país habría registrado un crecimiento anual cercano a cero, como resultado de una caída de la actividad productiva en cinco de las siete regiones del país. El suroccidente y la región central cafetera registraron los mayores deterioros, mientras que la vivienda, el sector agropecuario y las actividades financieras presentaron los resultados más débiles.
En general, todas las regiones tuvieron un desempeño inferior al del segundo trimestre, aunque Bogotá y Nororiente lograron mantenerse en terreno positivo.
Los más golpeados
El derrumbe de la actividad económica del suroccidente y la región central cafetera fue principalmente consecuencia de los efectos del terremoto sobre la infraestructura, la industria y las ventas de vivienda nueva.
Según el Emisor, los daños materiales, la menor demanda y la cautela de los consumidores afectaron el desempeño empresarial. A estas dificultades se sumaron las altas temperaturas y los incendios, que perjudicaron la producción agropecuaria.
Antioquia, el Caribe y los Llanos Orientales también registraron variaciones anuales negativas, aunque con una exposición menor al terremoto. En estas regiones, las condiciones climáticas adversas y la menor disponibilidad de agua afectaron las actividades agrícolas, mientras que las ventas de vivienda nueva continuaron retrocediendo.
Otro sector que contribuyó al deterioro regional fue el hotelero. El informe señala que esta actividad tuvo un comportamiento desfavorable en Antioquia, el Caribe, la región Central Cafetera y el Suroccidente, debido a una tasa de cambio menos favorable para los turistas internacionales, los problemas de orden público y las consecuencias del sismo.
En los Llanos Orientales, la menor disponibilidad de arroz para la industria alimentaria también afectó la producción manufacturera.
Vivienda, agro y crédito, los más afectados
Por sectores económicos, el Banco de la República identificó tres actividades con variaciones negativas: vivienda, agropecuario y financiero.
En el mercado inmobiliario, las ventas de vivienda disminuyeron por los elevados costos de financiación, la menor disponibilidad de subsidios y la incertidumbre de los compradores. El terremoto agravó la situación al provocar suspensiones temporales de obras y dificultades para cerrar negocios.
El sector agropecuario, por su parte, enfrentó menores niveles de producción asociados con las altas temperaturas y los mayores costos, que desestimularon algunas siembras. El crecimiento de determinados productos pecuarios compensó parcialmente estas dificultades.
En las actividades financieras, los desembolsos de crédito disminuyeron por la menor disposición de hogares y empresas a endeudarse, junto con condiciones de financiación más restrictivas.
La industria y el comercio también perdieron velocidad, aunque mantuvieron variaciones anuales positivas. La primera enfrentó una demanda débil, mayores costos y daños asociados con el terremoto, mientras que el comercio sufrió por la cautela de los consumidores. Sin embargo, las ventas de vehículos y motocicletas continuaron creciendo.
Las excepciones
El transporte fue una excepción, pues aceleró su crecimiento en el tercer trimestre gracias a una mayor movilización de carga terrestre y aérea, pese a las dificultades del transporte urbano de pasajeros.
Bogotá y Nororiente fueron las únicas regiones que conservaron resultados anuales positivos, impulsadas por la industria y el transporte. En la capital también contribuyó el comercio, favorecido parcialmente por las donaciones destinadas a las zonas afectadas por el terremoto.
El informe advierte que sus resultados corresponden a estimaciones construidas con sondeos empresariales e información estadística disponible, por lo que no equivalen a las cifras oficiales del producto interno bruto regional.