Cocina Semana

¿Se tomaría el ajiaco con un vino Chianti o acompañaría un chicharrón con lambrusco? Experimentar es lo de hoy

La evolución del paladar abre paso a combinaciones inéditas. Una tradición considerada históricamente elegante no pelea con la cocina criolla.

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3 de julio de 2026 a las 11:29 p. m.
El ajiaco típico colombiano, uno de los platos más tradicionales y consumidos del país, podría ir acompañado de un vino.
El ajiaco típico colombiano, uno de los platos más tradicionales y consumidos del país, podría ir acompañado de un vino. Foto: Juan Amarú Rodríguez - Archivo IDT

La idea de que el vino solo se descorcha ante platos complejos o recetas exclusivas, de la alta cocina internacional, está cambiando radicalmente.

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Y el comensal de hoy experimenta, rompe reglas, es versátil. Hay, en general, una forma completamente nueva de resaltar los sabores de la gastronomía cotidiana. El consumidor colombiano, en particular, busca creatividad, tiene curiosidad y apertura a la experimentación culinaria, adoptando dinámicas de consumo originales, que se distancian de otras estrictas costumbres.

Así lo considera la bodega toscana Piccini 1882, una firma con más de 140 años de tradición familiar y que ha seguido de cerca la evolución del mercado nacional durante los últimos 15 años.

Bodega italiana Piccini 1882
Desde la perspectiva de la enología italiana —señala un estudio de la casa— no existen desafíos culinarios imposibles. Foto: Bodega italiana Piccini 1882

Mario Piccini, representante de la cuarta generación de la familia fundadora, dice que siempre ha “creído en la dimensión democrática del vino”.

“Desde nuestros orígenes, nuestra filosofía ha sido llevar un vino de calidad a la mesa del mayor número posible de personas”, afirma, y defiende que el futuro de la categoría está en acercar el vino a la gente, de manera sencilla y sin complicaciones.

Desde la perspectiva de la enología italiana —señala un estudio de la casa— no existen desafíos culinarios imposibles. Los cruces entre culturas gastronómicas distintas son los que, precisamente, consolidan al vino como un lenguaje universal, demostrando que las etiquetas tradicionales de calidad pueden integrarse a la perfección en las mesas de la mayoría de las personas de forma directa y diaria.

No existen desafíos culinarios imposibles. Son precisamente estos encuentros entre culturas gastronómicas diferentes los que convierten al vino en un lenguaje universal”, asegura Piccini.

Bodega italiana Piccini 1882
Los cruces entre culturas gastronómicas distintas son los que, precisamente, consolidan al vino como un lenguaje universal. Foto: Bodega italiana Piccini 1882

¿Y entonces cómo se encuentran la tradición toscana y el fogón colombiano?

La sorpresa para muchos expertos —insiste el estudio— radica en cómo los sabores intensos, untuosos y complejos de las recetas tradicionales de las regiones colombianas dialogan con las estructuras, acidez y burbujas del portafolio italiano.

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Por un lado, el típico ajiaco colombiano halla un compañero inesperado en el Chianti Orange. La complejidad aromática y la frescura natural de este vino equilibran la densidad de la papa, las guascas, el pollo y la crema de leche, generando una armonía redonda en el paladar.

Por otro, el crujiente y potente sabor del chicharrón encuentra contraparte en el Lambrusco; la viva acidez y la ligera efervescencia de este espumoso actúan cortando la grasa y limpiando la boca tras cada bocado, lo que transforma un plato informal en una experiencia sensorial de alto nivel.

Chicharrón
El crujiente y potente sabor del chicharrón puede encontrar su contraparte en un vino. Foto: Getty Images

Póngalo en práctica

Para quienes buscan explorar estas tendencias y redescubrir los maridajes en el día a día, la casa señala que las diferentes cepas e indicaciones geográficas italianas ofrecen soluciones precisas según el perfil de cada plato:

  • Para sabores intensos y crocantes: El carácter fresco, ligeramente dulce y efervescente de Piccini Lambrusco lo convierte en una alternativa ideal para equilibrar preparaciones de sabores potentes y reuniones informales.
  • Para pescados, mariscos y recetas ligeras: El Piccini Pinot es una opción para quienes prefieren vinos frescos, aromáticos y fáciles de disfrutar. Sus notas de manzana, durazno y flores blancas lo convierten en un acompañante ideal para pescados, mariscos, ensaladas y otras preparaciones ligeras.
  • Para aperitivos y celebraciones: El Piccini Prosecco representa una de las expresiones más elegantes y refrescantes. Gracias a sus aromas florales, notas de frutas blancas y delicadas burbujas, es ideal para abrir una comida, acompañar quesos, antipastos, pescados y mariscos o brindar en ocasiones especiales.
  • Para carnes a la parrilla: El Piccini Chianti se caracteriza por sus notas de cereza madura, especias y suaves matices aportados por su paso por barrica, lo que lo convierte en una excelente alternativa para carnes rojas, asados y quesos maduros.

“Por razones afectivas y de identidad, el vino que más disfruto es el Chianti. Para mí significa hogar, tradición y familia”, explica Piccini sobre esta cepa que representa la historia y el carácter de la región donde nació la compañía.

Bodega italiana Piccini 1882
Mario Piccini, representante de la cuarta generación de la familia fundadora de la bodega italiana Piccini 1882. Foto: Bodega italiana Piccini 1882

Puede mantenerse la complejidad para ocasiones especiales

La experimentación no deja de lado la tradición. Para momentos culinarios que exigen un paso más en estructura y profundidad, perfiles con notas de cerezas negras, higos y café acompañan bien carnes rojas y preparaciones de sabores profundos.

La consolidación del vino en el entorno gastronómico muestra que el crecimiento del sector no depende únicamente de ampliar góndolas y etiquetas, sino también de la disposición de los comensales a experimentar y descubrir nuevas formas de disfrutarlo, así como del sector para desmitificar el vino como una bebida exclusiva.

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En este contexto, Mario Piccini recuerda que “el consumidor colombiano siempre se ha mostrado creativo, curioso y abierto a la experimentación”, lo cual es uno de esos puntos de partida.

“El Lambrusco aquí [en Colombia] ha encontrado formas de consumo completamente originales y diferentes a las costumbres italianas”, insiste.

Al final, la propuesta pone en el centro priorizar el placer de comer bien, romper las reglas rígidas y compartir alrededor de una mesa.