La cuarentena ha traído consigo historias conmovedoras. Muchos de los protagonistas son personas de la tercera edad, las más vulnerables a vivir duramente los efectos del covid-19. Una abuela en Argentina le cuenta a su nieta lo que fue sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial. Otra celebra con euforia ser una de las pocas sobrevivientes del coronavirus a los más de 80 años. Ahora, un hombre con alzhéimer celebra con entusiasmo los aplausos de los españoles al personal de salud como si fueran para él.
Hermann, un octogenario de origen alemán con alzhéimer, toca la armónica desde la habitación de su casa en Vigo.
— Ibon Perez (@IbonPerezTV) March 21, 2020
Toca el instrumento de noche, cuando la gente aplaude a los sanitarios desde sus balcones. Su cuidadora le ha hecho creer que las ovaciones son por su talento. Él ríe pic.twitter.com/kHFd64vaOs
Hermann Schreiber es un hombre de 80 años que toca la armónica cuando la gente aplaude a los médicos y enfermeros desde sus balcones, en la ciudad de Vigo, España. El alemán aprendió a tocar el instrumento cuando tenía 5 años y acompañaba a su mamá a preparar mantequilla. Hoy varias décadas después a pesar de tener alzhéimer, todavía interpreta el instrumento para sus vecinos creyendo que los aplausos son para los recitales que les ofrece desde su ventana.
Se llama Herman, vive en Vigo y padece alzhéimer desde hace años. Cada día, a las 8 de la tarde sale a la ventana para tocar su armónica. En un bello gesto, su cuidadora le ha hecho creer a este octogenario que los aplausos que se escuchan a esa hora son para él. pic.twitter.com/kHqgs57Plo
— EL MUNDO (@elmundoes) March 23, 2020
La sensación de que está tocando para una gran audiencia no es por su propia imaginación. Tamara Sayar, quien lo acompaña a él y a su esposa Teresa Domínguez, que también tiene alzhéimer, lo ha hecho creer que los aplausos son para su obra musical. Tamara le contó emocionada a la agencia EFE lo que han vivido. ”No sé si he creado un monstruo, porque ahora Hermann ensaya todo el día”, dice.
Ella ha tenido que dejar a su única hija al cuidado de su abuelo para poder cuidar de la pareja. Confiesa que siente un enorme cariño por el señor Schreiber y lo describe como “simpático, muy sensible, de emoción fácil”.

Los médicos en España han agradecido los aplausos de las personas en los balcones. Foto: AP
En los videos que Tamara graba le dice “Pedazo de concierto, eh, Hermann”, “¿Ves? Te has puesto nervioso. Mucho público. Yo entiendo.” A esto él sonríe y sigue tocando hasta que finalmente se une al aplauso con felicidad.
La historia de los dos
Hermann y Teresa se conocieron en España. Ambos viajaban por vacaciones y se enamoraron en el camino, se casaron y se quedaron allí. Años después, Teresa empezó a mostrar indicios de alzhéimer. Poco a poco perdió su segundo idioma y se desorientaba mucho. Entonces sus hijos decidieron que se quedara en la ciudad de Galicia. Hermann se quedó en su casa en Alemania permanentemente pero iba y venía a visitar a su esposa. Hace un año, él también empezó a perder poco a poco la memoria.
La llegada del nuevo virus hizo que se tuvieran que confinar los tres en el apartamento. Hermann y un hijo de Teresa tenían planeado un viaje a Alemania ya que él sigue teniendo sus médicos de confianza allá y necesita seguimiento junto a sus medicamentos para su enfermedad. Las restricciones que han impuesto en varios países a causa de la pandemia y por ser persona de alto riesgo, él y el hijo de Teresa no pudieron tomar el avión a Alemania.
“Pedazo de concierto, eh, Hermann”
Una cuidadora comprometida con su trabajo
Tamara, una madre soltera dedicada al cuidado de su hija desde que era un bebé hoy está separada de ella. Al saber que se tenía que quedar permanentemente en el lugar de cuidado de la pareja, aprovechó todo el tiempo que tuvo con su hija. “Jugamos, bailamos, preparamos pizza... Pero, sobre todo, nos dimos millones de besos y muchos achuchones. Ahora llamadas, muchas con vídeo para vernos, varias veces al día. Reconozco que siempre hay un momento diario en el que me embarga la tristeza, a pesar de saber que hago lo que tengo que hacer. Eso siempre lo tengo claro”.
Tamara tiene un mensaje para todas las familias que se encuentran en cuarentena en este momento: “A todos esos padres a los que se les está cayendo la casa encima, les digo que ¡qué envidia me dan!; no están alejados”, dijo a la agencia EFE.
