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COVID-19 Pandémica de coronavirus Hombre aislamiento en el hogar cuarentena automática con máscara facial protectora para la propagación del virus de la enfermedad SARS-CoV-2. Máscara de aislamiento masculino en la cara contra la enfermedad del coronavirus 2020.
Máscara de aislamiento masculino en la cara contra la enfermedad del coronavirus. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Estas son las enfermedades que aumentan las posibilidades de covid prolongado

Con más de 50 investigadores, se determinaron las posibles afecciones, que son las responsables de la permanencia del coronavirus en el organismo.

El virus de la covid-19 ha cobrado la vida de millones de personas, principalmente residentes de continentes como América y Europa. La cifras de contagios se han vuelto tendencia, en un momento, se creía que todo estaba volviendo a la normalidad, pero no fue así; apareció la variante ómicron y junto a ella otras versiones.

Desde luego, las diferentes naciones del mundo han trabajado en la creación de estrategias para evitar cualquier tipo de prácticas que afecten a las poblaciones: se idearon vacunas, pruebas, medidas de distanciamiento y demás. Sin embargo, aún así, muchos sujetos contraen el virus y en ocasiones este suele ser de forma prolongada, es decir, por un tiempo más largo.

De acuerdo con cifras que se han dado a conocer en todo el mundo, aproximadamente más del 10 % de las personas que en algún momento han tenido covid-19 se han caracterizado por adquirirlo de forma prolongada o persistente. De ahí que, las visitas al médico se conviertan en una variable común y los síntomas persistan luego de cuatros semanas.

En concordancia, especialistas han determinado que el cuadro sintomatológico está caracterizado por: fatiga extrema, dificultad respiratoria, confusión mental, trastorno del sueño, fiebre, problemas gastrointestinales, ansiedad, depresión, dolor de cabeza, palpitaciones y taquicardias, pérdida del olfato y del gusto, entre otros trastornos en distintos órganos.

En cualquier caso, para los expertos que han estudiado al virus, las poblaciones adultas y jóvenes podrían verse seriamente afectadas en la salud, aunque no hayan tenido los síntomas de la covid-19. En efecto, hace poco se publicó una investigación en el medio especializado Cell donde integrantes del Instituto de Biología de Sistemas de Seattle han buscado respuestas ante las enfermedades que podrían generar el coronavirus prolongado.

En el documento se consigna que los sujetos que presentan fragmentos circulantes del coronavirus, anticuerpos específicos dirigidos contra sus propios tejidos u órganos y un resurgimiento del virus de Epstein-Barr, son los que tienen mayor riesgo.

Conjuntamente, los especialistas tratan de determinar las repercusiones de la prolongación del virus, ya que muchos pacientes aún presentan problemas de salud, después de infectarse. Con más de 50 investigadores trabajando en el estudio, se compararon 309 pacientes contagiados con personas que no han presentado ninguna complicación en el organismo.

El equipo de trabajo analizó muestras de sangre e hisopos nasales y uno de los resultados arrojados indica que más de la mitad de los pacientes informaron fatiga y una cuarta parte informó tos persistente. Otros sufrieron síntomas gastrointestinales.

En cuanto al nivel de ARN del coronavirus, se estima que incide en la sangre y por lo tanto indica la mayor carga viral. Por otro lado, la presencia de ciertos autoanticuerpos pueden atacar por error a los tejidos del cuerpo, además figura la reactivación del virus de Epstein-Barr, una infección que contrae la mayoría de las personas.

Científicos del mundo
(AP Photo/Ted S. Warren) - Foto: AP

Sumado a esto, la última variable indica que tener diabetes de tipo 2 puede ser uno de los factores relacionado con la prolongación de virus que ha generado miles de decesos en materia económica, cultural y social.

Para contrarrestar la situación, los investigadores del Instituto de Biología de Sistemas de Seattle no descartan la idea de efectuar una serie de tratamientos “medicamentos antivirales, ya que tienen un efecto sobre la carga viral, y la terapia de reemplazo de cortisol, para pacientes con deficiencia”, señalan.

Para llegar a este tipo de conclusiones el estudio tuvo la ayuda de diferentes colaboradores e investigadores de algunos espacios como la Universidad de Washington y el Centro Médico Sueco en Seattle. Jason Goldman, especialista en enfermedades infecciosas, fue el autor principal.