El pasado 26 de noviembre la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que la nueva variante de la covid-19 hallada en Sudáfrica, conocida como ómicron, se puede considerar como “preocupante”, teniendo en cuenta su facilidad de propagación.
Ahora bien, en medio de la crisis sanitaria que ha derivado tras el descubrimiento de esta nueva variante, también explotó una crisis lingüística entre varios expertos, no por algún error que haya cometido la OMS al nombrar a ómicron, sino por un detalle curioso: se supone que esta no era la letra del alfabeto griego que debía seguir en el orden de las variantes descubiertas por esta organización internacional.
Desde diciembre de 2020 hasta el día de hoy la OMS siempre había nombrado las variantes descubiertas de la covid-19 con base en el alfabeto griego, de acuerdo con el orden de aparición de cada una.

Así, la primera fue alfa, mientras que la última que se había descubierto, el pasado 30 de agosto, fue nombrada con la letra mu, por lo que en un sentido lógico la hallada en Sudáfrica debía haber sido bautizada como nu, al ser la decimotercera variante que se encontró en el mundo.
Sin embargo, la OMS no solo sorprendió saltándose esta letra, sino que dio un paso más grande y también se saltó otra más: xi. Así, ni la letra número 13 ni la 14 del alfabeto griego tuvieron participación directa en la designación de la nueva variante del virus SARS-CoV-2.

¿Por qué esta decisión?
Aunque la OMS tiene derecho a decidir cómo y de qué forma nombra a las nuevas enfermedades descubiertas, así como sus variantes, lo cierto es que para la comunidad científica y lingüística fue toda una sorpresa que la organización decidiera alterar un orden que ella misma había designado para el caso de la covid-19.
Por esto, en pro de solucionar todas las dudas que esta curiosidad ha generado, la OMS publicó un comunicado de prensa en el que explica las razones para esta decisión.
De acuerdo con la organización, la claridad en la lectura del nombre de la variante, así como el respeto por algunas familias asiáticas, fueron los dos argumentos para no elegir a nu ni a xi como nombres para la variante ómicron.
“Nu se confunde demasiado fácilmente con ‘nuevo’, y xi no se usó porque es un apellido común (en China)”, aseguró la OMS.
No obstante, la entidad ahondó un poco más en la no elección de xi, asegurando que las “mejores prácticas de la agencia para nombrar enfermedades sugieren evitar ofender a cualquier persona, grupos culturales, sociales, nacionales, regionales, profesionales o étnicos”.

Respuesta mundial contra ómicron
El primer caso de ómicron se descubrió el pasado 9 de noviembre en Sudáfrica, y desde entonces las autoridades locales como internacionales iniciaron una investigación para poder determinar la peligrosidad de esta nueva variante de la covid-19.
Así, después de varios análisis se llegó a la conclusión de que esta variante cuenta con una gran cantidad de mutaciones en la proteína conocida como Spike. Este detalle, en pocas palabras, indica que el nivel de propagación entre las personas que la posean es mayor a otras variantes descubiertas en el pasado; es decir: es más contagiosa.
Por esta razón, varios países en todo el mundo decidieron optar por un cierre total de sus aeropuertos, al menos para aquellos vuelos procedentes del sur de África, región que se ha visto más afectada por la variante ómicron.

Así, Estados Unidos y los 27 países que conforman la Unión Europea (UE) son algunos de los territorios que han dicho que no aceptarán a ninguna persona que llegue de naciones como Sudáfrica, Botsuana, Zimbabue, Namibia, Lesoto, Esuatini (o Suazilandia), Mozambique y Malaui.
De acuerdo con las decisiones tomadas, la iniciativa de cierre tendrá una primera duración de al menos 14 días, iniciando desde el pasado 26 de noviembre. Sin embargo, se tendrá en cuenta cómo avanza la propagación de la variante para decidir si el 10 u 11 de diciembre se levanta el bloqueo aéreo o si por el contrario se extiende un poco más.
