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¿Por qué China no está “preocupada” por la variante ómicron del coronavirus?

Según los expertos, el país se encuentra confiado de las medidas que ha tomado con anterioridad, como el cierre de fronteras y cuarentenas estrictas.


Hong Kong ya ha presentado dos casos confirmados de la nueva variante de coronavirus, pero causa curiosidad que los expertos en salud pública se han mostrado con confianza ante las medidas de control que tiene su país.

Según CNN, las restricciones fronterizas que tiene China actualmente son unas de las más estrictas en el mundo puesto que la mayoría de visitantes extranjeros, estudiantes y demás tienen prohibido ingresar al territorio. Además, los únicos que tienen permitido entrar son sometidos a por lo menos 14 días de estricta cuarentena y si persiste el virus se prolonga a 28 días, además de observación médica prolongada.

En una conferencia en la provincia de Guangzhou, Zhong Nanshan, un destacado experto en enfermedades respiratorias y asesor gubernamental, dijo que China no tiene planes de tomar ninguna “acción importante” en respuesta a la variante ómicron.

Mientras que gran parte del mundo comenzó con una reapertura progresiva y a aprender a convivir con la covid-19, China dio un paso al frente y parecía cada vez más aislada. Por esa razón ese aislamiento ahora se ensalza como una ventaja en la lucha contra la nueva variante.

“La ruta dinámica de casos cero de China ha sido criticada en Occidente de muchas maneras. Sin embargo, si la variante ómicron lanza una nueva ola de ataque, será China la que mejor podrá bloquear su invasión”, dijo un editorial de Global Times que fue publicado el pasado 28 de noviembre y que prosiguió declarando a China “una verdadera fortaleza inexpugnable contra la propagación del virus en el mundo actual”.

La defensa de China contra las nuevas variantes es un tema de debate, dado que la variante delta ha causado repetidamente brotes en el país, con una frecuencia cada vez mayor y por períodos más prolongados.

Sin embargo, la creciente preocupación mundial y la avalancha de prohibiciones de viaje provocadas por la variante ómicron probablemente brinden apoyo público nacional al Gobierno chino para mantener su enfoque de tolerancia cero con la covid-19 durante el tiempo que considere oportuno.

Entre tanto, el Partido Comunista vinculó la política de cero covid a su legitimidad política, promocionándola como evidencia de la supuesta superioridad de su sistema de partido único sobre las democracias occidentales, especialmente Estados Unidos. Pero según los expertos, la estrategia también está impulsada por necesidad, porque China simplemente no podría darse el lujo de abrirse sin vacunas o tratamientos más eficientes.

Un estudio realizado por la Universidad de Beijing descubrió que China podría enfrentar más de 630.000 infecciones por covid-19 al día si abandonara sus políticas de tolerancia cero eliminando las restricciones a los viajes.

Además, en el informe publicado en el China CDC Weekly por el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), evaluó los posibles resultados si China adoptara las mismas tácticas de control de pandemias que países como Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Francia e Israel. Si China adoptara la estrategia pandémica de EE. UU., sus nuevos casos diarios alcanzarían al menos 637.155.