Arthur Miller es una figura fundamental del teatro estadounidense, y una de sus obras más comentadas y relevantes, escrita entre 1946 y 1947, arranca la temporada teatral 2026 en Bogotá, en el Teatro Libre sede Centro. Y, como se darán cuenta, es una obra que habla directamente a mucho de lo que sucede entre muros en varias familias colombianas.

Dirigida por Manuel Orjuela, del 15 al 24 de enero se presentará la obra Todos eran mis hijos, de Arthur Miller, una puesta en escena adaptada al contexto colombiano de finales del siglo XX, marcado por la violencia política, el narcotráfico y la corrupción. Vale anotar que la obra original de Miller ha sido adaptada al cine en dos ocasiones, en 1948 y en 1987.
Por su parte, esta adaptación colombiana de 2026 suma talento actoral de primer nivel, pues cuenta con la actuación de César Mora, Patricia Tamayo, John Alex Toro, Diana Belmonte, Bernardo García, Héctor Sánchez, Camila Valenzuela y Juan Camilo Prada.
La puesta en escena está basada en el contexto colombiano de finales del siglo XX, marcado por la violencia política y la lucha contra el narcotráfico y la corrupción.

Durante un reencuentro de la familia Keller, el pasado, que todos creían una herida casi cicatrizada, vuelve a supurar, trastocando los sueños y esperanzas de unos y desgarrando los velos de mezquindades sobre los que otros habían construido su vida.
A lo largo de la obra, se exploran temas como la ética empresarial, la corrupción política, la violencia armada y la lucha por un país más justo.
Hijos que cuestionan riquezas ilegales...
Sobre el momento de presentar el montaje, Manuel Orjuela asegura: "Todos eran mis hijos, de Arthur Miller, es quizá la obra más pertinente para los tiempos caóticos que ha atravesado Colombia. El eje más relevante es el enfrentamiento generacional.

Un notable porcentaje de colombianos se enriqueció de manera ilegal, ya fuera a causa de las guerras intestinas o del flagelo del narcotráfico que padecimos a lo largo del siglo XX. Hoy, sus hijos cuestionan a sus padres sobre la procedencia de esos dineros que les permiten vivir cómodamente en un país profundamente desequilibrado en lo social. Así, la confrontación se vuelve inevitable".

Partiendo de lo mencionado, un colectivo de artistas, bajo la dirección de Manuel Orjuela, trabajó durante más de cuatro años con la intención de “revisitar” esta obra de Miller. La puesta en escena se sitúa en Bogotá, en uno de los pocos suburbios de casas ostentosas rodeadas de amplios campos verdes, mientras la ciudad real se ahoga en la violencia cotidiana del “sálvese quien pueda”.

Los diálogos se mantienen intactos, salvo por algunas referencias geográficas que se dejan abiertas, generando la sensación de que podrían haber ocurrido en cualquier lugar del mundo.
2026, año de teatro: “Un gran momento”

En el reciente lanzamiento de la segunda edición del FIAV, que tendrá lugar en la Semana Santa y ya tiene a la venta sus shows más taquilleros, se ratificó que 2026 será un año de muchísimo teatro, del mundo, pero sobre todo, colombiano. Y esa es una gran noticia.

En ese evento, sobre el momento actual del teatro colombiano, el dramaturgo y director Johan Velandia nos dijo: “El teatro colombiano se ha ganado un lugar muy importante en el mundo. Acá en Bogotá y en las otras ciudades del país existen grupos que continuamente ensayan escriben construyen sus narrativas su lenguaje, y creo que eso es muy bien recibido. La respuesta del público en las salas, la afluencia del público a las escuelas, a la formación y el interés por lo que se está escribiendo y poniendo una escena, hace pensar, que estamos en un gran momento en el teatro colombiano. Lo vemos diariamente en los escenarios”.










